
La OTAN exhibe compras militares récord en Ankara para aplacar las exigencias de Trump
Los aliados europeos anuncian contratos por más de 50.000 millones de dólares y nuevos mecanismos de financiación mientras Washington revisa su despliegue en el continente.
La cumbre de la OTAN en Ankara arrancó este martes con el anuncio de contratos de armamento por un valor superior a los 50.000 millones de dólares, según fuentes diplomáticas de la Alianza. El secretario general, Mark Rutte, proyectó ante los líderes el llamado “Trump Trillion” —los 1,2 billones de dólares que europeos y canadienses han invertido en defensa desde 2017— y subrayó que el gasto militar de esos socios creció un 20 % en términos reales en 2025, hasta superar los 570.000 millones de dólares. En el foro industrial previo a la cita, Países Bajos anunció acuerdos por más de 3.000 millones de euros con Bélgica y el Reino Unido, la Alianza confirmó la compra de diez aviones de vigilancia GlobalEye a la sueca Saab para reemplazar los AWACS estadounidenses, y Airbus suministrará una nueva flota de aviones cisterna A330 MRTT.
Desde Washington, el presidente Donald Trump ha condicionado la continuidad del vínculo transatlántico a un reparto de cargas más equilibrado y ha calificado de “ridículo” el gasto europeo, al tiempo que reprocha a los aliados no haber respaldado suficientemente la campaña militar contra Irán. En las capitales europeas se replica que se facilitaron espacio aéreo y bases, pese a no haber sido consultadas sobre una guerra que dañó sus economías. La Casa Blanca ha iniciado una revisión de seis meses de su presencia militar en Europa, ha retirado brigadas de combate de Rumanía y Alemania y ha reducido los medios asignados a los planes de defensa colectiva. Diplomáticos en Ankara confían en que la relación personal de Trump con el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, y la ofensiva de seducción de Rutte contengan nuevos choques, aunque persisten focos de fricción como Groenlandia y los desencuentros del mandatario con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
Para traducir el aumento presupuestario en capacidades permanentes, el Reino Unido, los Países Bajos, Finlandia y Polonia impulsan el Mecanismo Multilateral de Defensa (MDM), un instrumento de financiación que busca acelerar las adquisiciones conjuntas y atraer inversión privada, con la meta de tener un tratado listo en 2027. En paralelo, se debate la creación de un Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia con sede en Canadá, que concedería préstamos a los Estados miembros. En el plano bilateral, fuentes cercanas a la cumbre indican que Trump podría comunicar a Erdoğan la disposición a readmitir a Turquía en el programa del caza furtivo F-35, del que fue excluida en 2019 por la compra del sistema ruso S-400. Rutte ha enmarcado estos movimientos bajo la etiqueta “OTAN 3.0”, una alianza en la que Europa asume el liderazgo de la defensa convencional mientras Estados Unidos mantiene su anclaje en la organización.
La guerra en Ucrania sobrevuela las deliberaciones. El presidente Volodímir Zelenski, que se reunirá bilateralmente con Trump, busca compromisos por 140.000 millones de euros en ayuda militar y más misiles de defensa aérea, después de que un ataque ruso con misiles y drones causara al menos 28 muertos en Kiev y evidenciara la escasez de interceptores de fabricación estadounidense. Los aliados europeos tienen previsto reafirmar su respaldo con una asistencia de 70.000 millones de euros para este año. La cumbre, que se prolonga hasta el miércoles, dedicará su segunda jornada a debatir el nuevo reparto de responsabilidades en un contexto en el que, según el embajador estadounidense ante la OTAN, Matthew Whittaker, Washington “hará menos” en Europa para atender otros teatros, mientras los europeos se comprometen a cubrir el vacío con estructuras de fuerza propias y un gasto que aspiran a situar en el 5 % del PIB en una década.
| Prensa india y del sur de Asia | 0.00 | neutral |
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| Prensa atlántica / anglosfera | −0.20 | neutral |
| Prensa árabe Levante-Magreb | 0.00 | neutral |
Europe shows it can respond to US demands by increasing defence spending, proving its capability without drama.
Emphasises European responsiveness, presenting the spending increase as a proof of capacity, not a concession. The narrative avoids Trump's personal anger, keeping the focus on institutional action.
Does not mention Trump's fury over the Iran war, which is central in the Atlantic and Arab blocs.
Allies try to buy Trump's patience with billions in contracts, but alliance unity remains fragile and conditional on US goodwill.
Constructs a narrative of tension and concession, where defence spending is a price to pay for cohesion. The focus on Trump's mood and the 'test of unity' frames the summit as a high-stakes negotiation.
Does not delve into Turkey's role as host or the specific implications for the Middle East region, which are highlighted in the Arab bloc.
Trump is furious with allies for abandoning him in the Iran war, and the summit is a bid to appease him with billion-dollar deals.
Personalises the conflict on Trump's emotions, reducing strategic issues to a personal power relationship. The anger of the US president becomes the central driver of the narrative, sidelining other geopolitical factors.
Does not mention the Russian threat or the 'colossal' increase in European spending cited by Rutte, which are central in the Atlantic and European blocs.
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