
La madre preguntó y el mundo respondió: la fiebre de las dobles de Haaland
Un video casero en Rusia, una parodia en Buenos Aires y un concurso en Miami convirtieron el parecido con el delantero noruego en un espejo global de humor, identidad y violencia digital durante el Mundial.
Todo comenzó con una pregunta lanzada desde el living de una casa. “¿No creen que mi hija se parece a una persona famosa?”, inquirió la madre de Anastasia Kostromitina mientras la cámara enfocaba el rostro de la joven modelo rusa. Acto seguido, Anastasia recreó las poses de Erling Haaland —la mandíbula apretada, la mirada fija, el rodete rubio— y el video se desprendió de su origen doméstico para acumular más de seis millones de reproducciones en Instagram. Esa chispa de curiosidad familiar encendió un fenómeno que, en cuestión de semanas, atravesó fronteras, idiomas y plataformas, y reveló hasta qué punto la Copa del Mundo de 2026 se ha convertido en un escenario donde los parecidos físicos pueden mutar en espectáculo, negocio y, a veces, en blanco de una furia inesperada.
Kostromitina, de 24 años, no fue la única en habitar la silueta del goleador noruego. En Miami, la influencer de belleza Emma Kate Willman —quien había ganado notoriedad por un tutorial de peinado que acentuaba su semejanza con el futbolista— organizó un concurso de dobles de Haaland en el barrio de Brickell. El sábado 11 de julio, horas antes del partido de cuartos de final entre Noruega e Inglaterra, una decena de participantes desfilaron con la camiseta roja y el número nueve; un aficionado noruego se llevó el premio: dos entradas para el encuentro en el Hard Rock Stadium. Mientras tanto, en Buenos Aires, la humorista Momi Giardina llevó el juego del parecido al terreno de la parodia televisiva en Luzu TV. Su imitación, sin embargo, desató un aluvión de críticas y mensajes que ella misma describió como “deseos de muerte” y un “ensañamiento bastante grande”. Giardina se disculpó con quienes se sintieron ofendidos, pero no renegó del acto: “No me arrepiento porque no lo hice con mala intención, no me burlé. Es una parodia, un juego, como un niño que se disfraza”.
El eco de estos episodios dibuja un mapa cultural donde el Mundial opera como un amplificador de identidades lúdicas. Desde Moscú, Kostromitina relató que al principio no entendía las comparaciones, pero que con el tiempo aprendió a “tomarlo con humor” y a capitalizarlo: desfiló en la Semana de la Moda de Moscú, fue invitada a un bar a ver una semifinal con la camiseta noruega y hasta se subió al escenario a tocar el bombo. “Ahora tengo más trabajo y hago más anuncios”, confesó en una entrevista con El País. En el hemisferio opuesto, la experiencia de Giardina expuso la otra cara del espejo: la violencia digital que puede desatarse cuando una mujer latinoamericana se apropia de la imagen de una estrella europea. El humorista Homero Pettinato sugirió que la polémica se había generado, simplemente, “porque es una mujer”, señalando un sesgo que analistas en Buenos Aires vinculan con la reacción desigual ante la sátira según el género de quien la ejerce.
El propio Haaland, mientras tanto, permaneció en silencio. Ni la modelo rusa que espera un mensaje suyo, ni la humorista argentina que le escribió como “fan real”, ni los organizadores del concurso de Miami obtuvieron respuesta del delantero, que tras anotar siete goles en seis partidos regresó a Noruega eliminado por Inglaterra. Kostromitina, que ya suma más de cien millones de visualizaciones entre todas sus plataformas, sigue etiquetándolo en sus publicaciones con la esperanza de una reacción. La imagen que perdura es la de esa joven en un bar moscovita, aporreando un bombo con la camiseta de un país que no es el suyo, mientras el mundo la mira y se pregunta, entre la risa y el asombro, dónde termina el homenaje y dónde empieza la identidad.
| Prensa latinoamericana | 0.00 | neutral |
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| Prensa atlántica / anglosfera | +0.50 | aligned |
| Prensa africana subsahariana | +0.60 | aligned |
Momi Giardina defends herself and apologizes, while Anastasia Kostromitina enjoys her viral fame. The bloc gives voice to personal reaction and defense of the parody.
By telling the story from the local protagonist's perspective, the bloc makes the controversy a personal matter rather than a critique of the player.
Does not mention the Miami lookalike contest or organizer Emma Kate Willman, which appear in other blocs.
The Miami event celebrates lookalike culture playfully, with a contest and a prize winner. The bloc presents the phenomenon as collective fun.
By describing a concrete event with prizes, the bloc turns virality into an entertainment opportunity, avoiding any controversy.
Does not reference the controversy around Momi Giardina nor the statements of the Russian model.
Anastasia Kostromitina tells of her viral rise with surprise and gratitude. The bloc emphasizes the view count and global reach of the phenomenon.
Using impressive numbers and direct quotes from the model, the bloc legitimizes the fame as a deserved and harmless success.
Does not mention Momi Giardina's parody nor the Miami contest, focusing solely on the Russian model.
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