
La gran tecnología pierde 797.000 millones de dólares en un día y aviva el temor a una burbuja de IA
Los decepcionantes resultados de Alphabet y Tesla desatan una ola de ventas que hunde a las 'Siete Magníficas' y reaviva las dudas sobre el retorno de las colosales inversiones en inteligencia artificial.
El jueves 23 de julio, el índice de las 'Siete Magníficas' —Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia, Meta y Tesla— se desplomó un 4,8% en una sola sesión, evaporando 797.000 millones de dólares de capitalización bursátil. Fue la mayor pérdida diaria desde la crisis arancelaria de abril de 2025 y arrastró al S&P 500 y al Nasdaq, que cedieron un 1,2% y un 1,9%, respectivamente. La chispa la encendieron los informes trimestrales de Alphabet y Tesla, que mostraron un gasto de capital disparado y un flujo de caja libre negativo, sembrando dudas sobre la sostenibilidad del ciclo inversor en inteligencia artificial.
El desplome refleja un malestar creciente en Wall Street: los gigantes tecnológicos invierten sumas récord en centros de datos y capacidad de cómputo sin que los inversores vean un retorno proporcionado en los márgenes. Alphabet elevó su previsión de capex para 2026 hasta los 205.000 millones de dólares, mientras Tesla confirmó 25.000 millones este año y Musk anticipó que 2026 será 'un año enorme de gasto de capital'. Ambas compañías, además, registraron beneficios muy por debajo de lo esperado —Tesla reportó 33 centavos por acción frente a los 55 estimados—, castigadas por fuertes descuentos y la presión competitiva. A esto se suma, según un informe del Nikkei, una 'deuda oculta' fuera de balance de 1,65 billones de dólares acumulada por cinco grandes tecnológicas en contratos de alquiler y construcción de infraestructura para IA, una vulnerabilidad que hasta ahora no aparecía en sus balances.
El tropiezo tuvo repercusiones globales. En Europa, donde las ventas de Tesla crecieron un 55% en el primer semestre gracias a los subsidios, los analistas advierten que las ayudas públicas benefician sobre todo a fabricantes no europeos: junto a la firma de Musk, las chinas BYD, Chery y Leapmotor ganaron cuota a costa de marcas tradicionales como Ford o Renault. Mientras, en China, uno de cada dos Tesla vendidos en el mundo se comercializó ya en ese mercado, también a golpe de rebajas que erosionan la rentabilidad. En Estados Unidos, las ventas totales de vehículos eléctricos cayeron un 24% tras el fin de los créditos fiscales federales, pero la cuota de mercado de Tesla subió al 55% porque sus rivales, como Ford y Honda, han paralizado o cancelado modelos eléctricos. La paradoja es que la compañía se vuelve más dominante en un mercado menguante, mientras su imagen de marca sufre el desgaste político de su dueño.
La mirada de los inversores se dirige ahora a los próximos hitos: Microsoft, Amazon y Meta publican resultados la semana entrante. Todos ellos tienen ambiciosos planes de gasto en IA y deberán demostrar que el crecimiento de sus negocios en la nube y la publicidad es capaz de absorber ese volumen de inversión. Desde que el índice Magnificent Seven tocó máximos a finales de mayo, ha perdido un 11%, es decir, dos billones de dólares. La pregunta que sobrevuela los mercados es si la actual corrección es un ajuste pasajero o el prólogo de un aterrizaje más brusco de unas valoraciones que, por ahora, dependen de promesas tecnológicas aún por cumplir.
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