
Argentina remonta ante Egipto en medio de una tormenta arbitral y avanza a cuartos
La Albiceleste superó un 0-2 en 13 minutos finales, pero las decisiones del VAR y las acusaciones de favoritismo desataron una crisis de credibilidad que la FIFA intentó contener.
En el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Argentina selló una remontada que rozó lo inverosímil: perdía 0-2 frente a Egipto hasta el minuto 79 y terminó imponiéndose 3-2 con un cabezazo de Enzo Fernández en el tiempo añadido. Los goles de Cristian Romero, Lionel Messi y el propio Fernández clasificaron al vigente campeón a los cuartos de final del Mundial 2026, donde enfrentará a Suiza, pero el desenlace quedó sepultado bajo una ola de protestas egipcias que acusaron al arbitraje francés de haber inclinado el campo.
Egipto había construido su ventaja con un testarazo de Yasser Ibrahim y una definición de Mostafa Ziko, y a los 58 minutos creyó ampliarla con otro tanto del propio Ziko. El VAR, a cargo de Jérôme Brisard, revisó la fase ofensiva y detectó un pisotón de Marwan Attia sobre Lisandro Martínez casi cien metros atrás; el árbitro François Letexier anuló el gol. En el descuento, con el 2-2, Mohamed Salah cayó en el área argentina tras un contacto con Julián Álvarez, pero ni Letexier ni el VAR consideraron infracción. En la jugada siguiente nació el contragolpe del 3-2 definitivo. Desde la óptica de El Cairo, el seleccionador Hossam Hassan denunció “un partido claramente arreglado” y sugirió que la FIFA quería mantener a Messi en el torneo por razones de mercadotecnia. La Federación Egipcia solicitó formalmente la exclusión de todo el equipo arbitral y una investigación por “doble rasero”.
La réplica de la FIFA llegó por boca de su director de arbitraje, Pierluigi Collina, en una entrevista difundida por los canales oficiales del organismo. El italiano defendió la integridad de los colegiados y subrayó que “nadie puede influir en el arbitraje de la FIFA, ni siquiera el presidente Infantino”. Explicó que el protocolo VAR obliga a revisar toda la fase de posesión de ataque sin límite de tiempo ni distancia, y calificó el pisotón de Attia como “una falta clara”. Sobre el contacto entre Salah y Álvarez, afirmó que tanto el árbitro como el VAR lo consideraron “un contacto normal de fútbol”. Medios europeos y analistas en Buenos Aires recogieron estas explicaciones como un respaldo cerrado a la actuación arbitral, mientras que en redes sociales y en sectores de la prensa africana y asiática se consolidaba la narrativa de un supuesto favoritismo estructural hacia Argentina.
Esa percepción no es nueva. Desde la Copa del Mundo de Catar 2022, donde la Albiceleste recibió cinco penaltis —la cifra más alta del torneo—, una parte de la afición neutral y varios comentaristas han señalado un patrón de decisiones que benefician al equipo de Messi. En este Mundial, la polémica se reavivó con una entrada de Messi sobre Aïssa Mandi en el debut ante Argelia que no fue sancionada con tarjeta roja, y con un cuadro de eliminatorias que, tras los cruces con Cabo Verde y Egipto, conduce ahora a Suiza, selección fuera del top 15 del ranking. Analistas en Ciudad de México y Madrid apuntan que, más allá de la corrección técnica de cada fallo, la acumulación de episodios alimenta la desconfianza en la equidad del certamen.
Argentina avanzó a cuartos de final con el peso de la controversia sobre sus hombros. Egipto, en cambio, regresa a casa con la amargura de haber rozado una gesta histórica y la convicción de que el arbitraje le negó la oportunidad. La FIFA, mientras tanto, mantiene la evaluación del desempeño de Letexier y su equipo, aunque la designación de una terna argentina para el Francia-Marruecos de cuartos añadió un nuevo foco de debate sobre la transparencia en las designaciones arbitrales.
| Prensa del Golfo árabe | +0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa árabe Levante-Magreb | −0.40 | critical |
| Prensa del Sudeste Asiático | −0.50 | critical |
FIFA, through Collina, rejects the accusations and reaffirms its technical and moral authority.
By invoking Collina's authoritative figure and VAR technology, a narrative of technical correctness and unassailable decisions is constructed.
The context of Egypt's widespread protests and the Balogun case (Trump's involvement) is omitted, which could weaken the claim of absolute independence.
Egypt and its supporters denounce a refereeing injustice and demand justice.
By emphasizing Egyptian protests and the details of controversial decisions, a sense of victimhood is created, shifting focus from the technical explanation to alleged bias.
Collina's detailed justifications for the decisions are omitted, as is the fact that VAR confirmed their correctness.
World Cup critics accuse FIFA of favoritism towards Argentina and question the tournament's integrity.
By linking refereeing decisions to an alleged design to favor Messi, systemic suspicion is fueled, turning an episode into evidence of corruption.
The lack of concrete evidence for conspiracy claims is omitted, as is the fact that Collina also defended other decisions unrelated to Argentina.
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