
China ensaya un misil balístico desde submarino en el Pacífico y Taiwán responde con patrulla internacional
Pekín lanzó un proyectil de largo alcance desde el mar de China Meridional, mientras Taipei rastreó la trayectoria con su radar de alerta temprana y llevó a legisladores extranjeros a aguas de Kinmen.
China ejecutó el 6 de julio el lanzamiento de un misil balístico intercontinental desde un submarino nuclear hacia el océano Pacífico, en lo que fuentes oficiales describieron como un ejercicio rutinario sin objetivo concreto. Se trata de la tercera prueba de este tipo que atraviesa el Pacífico —la primera data de 1980— y la primera realizada desde una plataforma submarina, según registros de inteligencia regional. El radar AN/FPS-115 Pave Paws, instalado en la estación de Leshan, en el norte de Taiwán, detectó el disparo poco después de producirse en aguas próximas a la costa meridional china y siguió su trayectoria durante la fase inicial de vuelo, de acuerdo con fuentes del Consejo de Seguridad Nacional taiwanés. Taipei compartió información en tiempo real con Washington, lo que refleja, en opinión de analistas en Estados Unidos, una cooperación cada vez más estrecha en materia de defensa antimisiles.
Desde Pekín, los medios estatales enmarcaron el ensayo como un avance hacia una tríada nuclear completa —capacidad de lanzar armas atómicas desde tierra, aire y mar— y citaron a expertos locales que identificaron el proyectil como un JL-3, con un alcance estimado de 10.000 kilómetros. El Ministerio de Defensa chino no emitió comentarios adicionales. En contraste, el Pentágono y centros de estudios como el CSIS, con sede en Washington, interpretan la prueba como una declaración pública de que el Ejército Popular de Liberación dispone ya de una fuerza submarina de segundo golpe con alcance intercontinental. El CSIS calcula que China ha triplicado su arsenal nuclear en seis años, hasta superar las 600 ojivas, y proyecta que podría rebasar el millar hacia 2030. Para Evan Medeiros, exdirector para Asia del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, el lanzamiento indica que Pekín “está explorando los límites de la estrategia de defensa de Estados Unidos”.
La dimensión taiwanesa del episodio se amplió el 9 de julio, cuando la Guardia Costera de la isla organizó una patrulla alrededor de Kinmen con siete legisladores extranjeros de la Alianza Interparlamentaria sobre China (IPAC) —procedentes del Reino Unido, Ucrania, la República Checa, la India y Nueva Zelanda— y dos parlamentarios taiwaneses. La embarcación, sin armamento visible, navegó por aguas que Pekín reclama como propias, en un gesto que, según la IPAC, buscaba “observar la situación de primera mano” ante lo que califican de amenaza china a la estabilidad del estrecho. La legisladora ucraniana Yulia Sirko trazó un paralelismo con la experiencia de su país y subrayó que “si quieres la paz, prepárate para la guerra”. El Consejo de Seguridad Nacional taiwanés, por su parte, señaló que el misil lanzado probablemente era un JL-2, y que el radar de Leshan —adquirido a Estados Unidos por 1.400 millones de dólares y operativo desde 2013— resultó clave para el seguimiento.
El ensayo balístico se inscribe en un proceso de modernización militar que, según el CSIS, ha multiplicado por trece el gasto en defensa chino en tres décadas y ha llevado a la Armada del Ejército Popular de Liberación a superar a la estadounidense en número de buques de combate. La prueba también se produce en un contexto de patrullas cada vez más frecuentes de la Guardia Costera china en aguas próximas a Taiwán, incluida la costa oriental de la isla, lo que ha generado inquietud en capitales europeas y en Washington. El dossier permanece abierto: Pekín no ha anunciado nuevos lanzamientos, pero expertos en seguridad del Indo-Pacífico consideran probable que continúen las pruebas a medida que se diversifica su arsenal, mientras Taipei busca mantener la atención internacional sobre la presión marítima que enfrenta.
| Prensa atlántica / anglosfera | −0.80 | critical |
|---|---|---|
| Prensa china | +0.10 | neutral |
| Prensa latinoamericana | −0.60 | critical |
Occidente no puede ignorar la amenaza china: la prueba de misiles y las provocaciones en Kinmen exigen una respuesta unida y decisiva.
El bloque utiliza una jerarquía de amenazas, presentando las acciones de China como parte de un patrón de agresión que requiere una respuesta proporcional de la alianza liderada por EE.UU.
El bloque omite la afirmación china de que la prueba de misiles fue un ejercicio de rutina y que el rastreo por radar de Taiwán constituye una provocación.
China realiza ejercicios militares regulares para defender su soberanía; el rastreo por radar de Taiwán es un acto provocador que viola la estabilidad regional.
El bloque utiliza la reproyección, atribuyendo intención agresiva a las acciones de Taiwán mientras normaliza sus propias actividades militares.
El bloque omite la amplia preocupación internacional por la prueba de misiles y la presencia de legisladores extranjeros en la patrulla de la guardia costera de Taiwán.
La ambición nuclear de China, revelada por el lanzamiento del misil, plantea preguntas sobre la estabilidad global, mientras que las purgas internas indican fragilidad.
El bloque utiliza el escepticismo, destacando las contradicciones internas en el ejército chino para poner en duda su narrativa de desarrollo pacífico.
El bloque omite la patrulla de la guardia costera de Taiwán con legisladores extranjeros y la respuesta de la alianza liderada por EE.UU. a las acciones de China.
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