
Irán lanza una represalia masiva contra bases de EE UU en Baréin y Kuwait tras los bombardeos en su territorio
La Guardia Revolucionaria afirma haber atacado 85 instalaciones militares estadounidenses con misiles y drones, en una escalada que pone en jaque el alto el fuego y eleva la tensión en el estrecho de Ormuz.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció en la madrugada del miércoles una operación conjunta con misiles y drones contra 85 instalaciones militares de Estados Unidos en Baréin y Kuwait, incluida la base de la Quinta Flota en el puerto de Salman y la base aérea Ali Al Salem. La ofensiva, que según Teherán derribó además un dron estadounidense MQ-9, fue presentada como una “respuesta inicial” a los bombardeos ejecutados horas antes por Washington contra más de 80 objetivos en el sur de Irán. Las autoridades de Kuwait y Baréin activaron las sirenas de ataque aéreo y sus sistemas de defensa interceptaron proyectiles, mientras los precios del petróleo subían más de un 3 % en los mercados internacionales.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) justificó sus ataques como una reacción directa al lanzamiento de proyectiles contra tres buques comerciales —entre ellos un metanero catarí y un superpetrolero saudí— en el estrecho de Ormuz, hechos que calificó de “violación clara y peligrosa” del alto el fuego. Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní acusó a Washington de “pisotear” el memorando de entendimiento firmado en junio y sostuvo, en declaraciones recogidas por la agencia Tasnim, que los bombardeos estadounidenses buscaban desviar la atención de las multitudinarias procesiones fúnebres del ayatolá Alí Jamenei, fallecido en los ataques que iniciaron la guerra el 28 de febrero. El Gobierno de Catar responsabilizó a Irán del ataque a su buque y exigió medidas; Teherán tachó esas acusaciones de “inaceptables”.
La nueva escalada militar se produce en un momento de extrema fragilidad diplomática. El memorando de 14 puntos acordado en junio establecía un cese de hostilidades de 60 días, la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz, el compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares y un programa de reconstrucción por 300.000 millones de dólares. Sin embargo, las conversaciones indirectas mediadas por Catar concluyeron la semana pasada sin avances sustanciales. Desde Bruselas, fuentes diplomáticas advierten de que el reinicio de las hostilidades dificulta aún más la negociación de un acuerdo definitivo, prevista originalmente para después de los funerales de Jamenei, cuyo sepelio está programado para el 9 de julio en la ciudad de Mashhad.
En paralelo, la decisión de Washington de revocar la licencia que permitía a Irán exportar petróleo hasta agosto reintroduce un factor de presión económica que, según analistas en mercados energéticos internacionales, añade incertidumbre a la ya volátil ruta de suministro por Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del crudo mundial. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó en redes sociales que “la era de la intimidación y la extorsión terminó” y que Irán no se rendirá. Mientras, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respaldó los ataques estadounidenses calificándolos de “absolutamente necesarios” ante la violación del alto el fuego. El desenlace inmediato queda supeditado a la culminación de los ritos funerarios y a la eventual reanudación de los contactos indirectos, aunque la acumulación de agravios reduce el margen para una salida negociada.
| Prensa rusa y CEI | −0.30 | critical |
|---|---|---|
| Prensa latinoamericana | 0.00 | neutral |
Irán tiene derecho a defenderse de la agresión estadounidense. Estados Unidos violó el alto el fuego y debe enfrentar las consecuencias.
Al presentar el ataque iraní como una respuesta directa y proporcional a la agresión estadounidense, se crea una simetría que legitima la acción de Teherán.
El bloque ruso omite mencionar los ataques iraníes contra petroleros en el Estrecho de Ormuz, que Estados Unidos citó como justificación para sus bombardeos. Tampoco informa ninguna duda sobre la veracidad de la afirmación iraní de haber alcanzado 85 objetivos.
El conflicto es una espiral de violencia donde ambas partes tienen responsabilidad. La comunidad internacional debe preocuparse por la ruptura del alto el fuego.
Al presentar los hechos como una secuencia de acciones y reacciones sin atribuir culpa, se universaliza el conflicto y se evita tomar partido, enfatizando las consecuencias para la estabilidad regional.
El bloque latinoamericano omite el detalle de que Irán afirmó haber 'destruido' 85 instalaciones y derribado un dron MQ-9, así como la caracterización rusa de la agresión estadounidense como una violación del alto el fuego. Se centra en la cronología de los eventos.
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