
Haaland sella en el ocaso el pase histórico de Noruega a octavos
Un gol de Erling Haaland a cuatro minutos del final dio a Noruega su primer triunfo en una eliminatoria mundialista y la clasificación a octavos, donde le espera Brasil.
Cuando el partido se encaminaba a la prórroga, Erling Haaland emergió en el área pequeña para empujar un centro raso de Patrick Berg y desatar la euforia noruega en el AT&T Stadium de Arlington. El 2-1 ante Costa de Marfil, sellado en el minuto 86, no solo clasificó a los escandinavos a los octavos de final del Mundial 2026, sino que representó su primera victoria en una fase de eliminación directa en la historia del torneo. El domingo, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, les aguarda un Brasil al que nunca han perdido en cuatro enfrentamientos oficiales.
El guion del encuentro tuvo tres actos de alta tensión. Noruega golpeó primero con un zurdazo curvado de Antonio Nusa desde la frontal, que se coló por la escuadra a los 39 minutos tras una asistencia de Martin Ødegaard. Costa de Marfil, que había desperdiciado ocasiones claras —un remate al lateral de la red de Ghislain Konan y un fallo de Nicolas Pépé a bocajarro—, reaccionó en la segunda mitad. Amad Diallo, suplente de lujo, salvó un gol cantado sobre la línea y, acto seguido, fabricó el empate con una jugada individual: pared con Pépé, regate en el área y disparo cruzado imparable (74’). El partido se rompió y ambos equipos buscaron la victoria, pero fue Haaland, hasta entonces discreto, quien definió con un toque poco ortodoxo que el portero Yahia Fofana no pudo atajar. En el descuento, el guardameta Ørjan Nyland voló para desviar un tiro libre de Diallo y preservar la gesta.
Desde la óptica escandinava, el triunfo corona la apuesta del seleccionador Ståle Solbakken, criticado por alinear suplentes en la derrota ante Francia en la fase de grupos. Con Haaland y Ødegaard de vuelta, Noruega mostró oficio colectivo y la pegada de su goleador, que suma cinco tantos en el torneo y encadena 13 partidos internacionales consecutivos marcando. La prensa africana, en cambio, lamentó la falta de madurez de unos ‘Elefantes’ que, en su estreno en eliminatorias, no supieron administrar el empate. El técnico Emerse Faé reconoció que “quizás debimos aguantar e ir a la prórroga” y que “cuando dejas solo a Haaland, lo pagas”.
El cruce con Brasil revive el recuerdo de Francia 1998, cuando Noruega remontó un 1-0 en los últimos minutos para vencer 2-1 a la entonces campeona del mundo y sellar su pase a octavos. Aquel día, el padre de Haaland, Alf-Inge, estaba en el campo; ahora, su hijo lidera a una generación que ya ha superado todas las expectativas. “Las posibilidades son pequeñas”, admitió el delantero del Manchester City sobre el duelo ante la Canarinha, en declaraciones recogidas por medios brasileños, que no ocultan su respeto por el único rival al que nunca han derrotado.
Noruega llega a la cita del 5 de julio sin presión, consciente de que cada paso es un bonus, como subrayó Haaland. Brasil, que sufrió para eliminar a Japón, se enfrenta a un adversario incómodo y a una estadística que pesa: dos empates y dos derrotas en más de un siglo de enfrentamientos. El MetLife Stadium dictará sentencia.
| Prensa latinoamericana | +0.50 | aligned |
|---|---|---|
| Prensa árabe Levante-Magreb | +0.80 | aligned |
| Prensa europea continental | 0.00 | neutral |
Belgium shows character and turns the match around with a last-gasp penalty.
A narrative of national resilience is built through the individual hero (Tielemans) embodying collective will.
Senegal's performance and missed chances are omitted, which could have downplayed Belgium's achievement.
Paraguay, the underdog, humiliates Germany and the whole nation celebrates with a day off.
The historical power imbalance (powerful Germany vs small Paraguay) is inverted to create an epic of national redemption.
Germany's performance and Paraguay's earlier struggles in the tournament are omitted, which would have tempered the scale of the feat.
Sweden evaluates tactical options to stop Mbappé, with Lindelöf as a defensive-midfielder wildcard.
The match is reduced to a technical problem to be solved, depersonalizing the actors and turning football into a chess exercise.
The stadium atmosphere, players' emotions, and tournament context are omitted, which would have added human dimension.
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