
EE.UU. acusa a Bishnoi y Brar por el asesinato de Nijjar en una operación global
La justicia estadounidense imputó a los líderes criminales indios por ordenar el magnicidio del activista sij en Canadá, en el marco de una ofensiva multinacional que dejó 24 detenidos.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra el jefe criminal Lawrence Bishnoi y su lugarteniente Satinderjeet Singh, alias Goldy Brar, por ordenar el asesinato del líder separatista sij Hardeep Singh Nijjar en Surrey, Columbia Británica, en junio de 2023. La imputación, revelada en Los Ángeles, forma parte de la «Operación Hard Ball», una acción coordinada entre agencias de Estados Unidos, Canadá y Europa que condujo a la detención de 24 personas y a la acusación formal de 37 integrantes de tres redes delictivas transnacionales con base en la India. Según la fiscalía federal, Bishnoi dirigió el complot desde una prisión india mediante teléfonos móviles introducidos de contrabando, mientras Brar, aún prófugo, coordinaba las actividades del grupo en Norteamérica.
Las acusaciones detallan que la organización de Bishnoi utilizaba asesinatos de alto perfil para aterrorizar y extorsionar a las comunidades de la diáspora india. El pliego incluye el envío de 49 kilogramos de cocaína interceptados en California con destino a Canadá, así como el tráfico semanal de cientos de kilos de metanfetamina y cocaína ocultos en camiones de carga desde el área de Los Ángeles hasta la frontera canadiense. En paralelo, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) ofreció una recompensa de 50.000 dólares por información que conduzca a la captura de Brar, a quien señala como responsable de actos violentos en el sur de California y con vínculos en Sacramento, Fresno, Canadá, India y México.
Desde Ottawa, la Real Policía Montada de Canadá subrayó que la operación desarticuló redes que empleaban el asesinato y la crueldad para extorsionar y controlar a personas en ambos países. El homicidio de Nijjar desencadenó en 2023 una grave crisis diplomática después de que el entonces primer ministro Justin Trudeau afirmara que existían “acusaciones creíbles” sobre la implicación de agentes del gobierno indio. Nueva Delhi rechazó categóricamente esas imputaciones. La acusación estadounidense no atribuye responsabilidad alguna al Estado indio; en rueda de prensa, el fiscal federal Bill Essayli y otros funcionarios evitaron cualquier señalamiento en ese sentido, limitándose a describir a Bishnoi como un gánster que proyectaba una imagen de “patriota” y “nacionalista” para reclutar miembros.
Portavoces de la Federación Sij de Canadá calificaron la ofensiva internacional como “muy positiva” para la seguridad pública, aunque advirtieron que lo revelado es solo “la punta del iceberg”. Moninder Singh, activista que ha recibido alertas de las fuerzas de seguridad canadienses por ser objetivo de asesinato, sostuvo que la comunidad sij percibe a la India como “un demonio de cien cabezas” y que Bishnoi es solo una de ellas. Mientras diez fugitivos siguen siendo buscados —siete en Estados Unidos, dos en India y uno en Europa—, analistas en Washington observan que la cooperación policial multinacional marca un endurecimiento frente a las mafias transnacionales, aunque persisten las tensiones diplomáticas entre Ottawa y Nueva Delhi, ahora en vías de distensión bajo el gobierno de Mark Carney.
| Prensa atlántica / anglosfera | +0.20 | neutral |
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| Prensa india y del sur de Asia | +0.10 | neutral |
| Prensa europea continental | 0.00 | neutral |
La Operación Hard Ball demuestra la capacidad de las agencias occidentales para atacar el crimen transnacional mediante una cooperación judicial sin precedentes.
Se enfatizan los aspectos legales y procesales – acusaciones, arrestos, números – para construir una narrativa de eficiencia y legitimidad, ocultando las controversias políticas subyacentes.
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