
Merino, el héroe inesperado, mete a España en semifinales 16 años después
Un gol agónico del suplente Mikel Merino, tras un error del portero belga Lammens, dio a La Roja un triunfo por 2-1 sobre Bélgica y la cita con Francia en Dallas.
Mikel Merino necesitó apenas 120 segundos para reescribir el destino de España. El centrocampista del Arsenal, que había ingresado en el minuto 86, empujó a la red un rechace del guardameta Senne Lammens en el 88 y desató la euforia en el SoFi Stadium de Los Ángeles. El 2-1 definitivo ante Bélgica, idéntico al guion que él mismo firmó frente a Portugal en octavos, clasificó a La Roja para sus primeras semifinales mundialistas desde el título de 2010. La jugada nació de un disparo lejano de Pau Cubarsí que Lammens, sustituto del lesionado Thibaut Courtois, no logró blocar; Merino, atento, facturó su segundo tanto consecutivo como revulsivo y se convirtió en el primer futbolista en la historia de los Mundiales que marca el gol de la victoria en dos eliminatorias distintas saliendo desde el banquillo.
El partido había discurrido bajo el dominio paciente de España, que encontró el premio a la media hora con un tanto de Fabián Ruiz tras un rechace de Courtois a disparo de Dani Olmo. Sin embargo, cuando el control parecía absoluto, Bélgica igualó en el minuto 41 por medio de Charles De Ketelaere, quien peinó a la red un centro de Timothy Castagne y puso fin a la histórica racha de 650 minutos sin encajar de Unai Simón, récord absoluto en Copas del Mundo. El conjunto belga, ya mermado por la baja de última hora de su capitán Youri Tielemans en el calentamiento, sufrió un segundo mazazo al ver cómo Courtois abandonaba el campo entre lágrimas en el minuto 71 por un problema muscular. El portero del Real Madrid declaró después que deseaba continuar, pero que el seleccionador Rudi García optó por sustituirle; su recambio, Lammens, acabaría protagonizando la acción decisiva.
Desde la óptica de Bruselas, la eliminación se interpreta como el cierre melancólico de una generación dorada que, con Courtois, Kevin De Bruyne y Romelu Lukaku como últimos estandartes, no logró traducir su talento en un título. La prensa belga subrayó la mala fortuna con las lesiones y el error del joven guardameta del Manchester United, mientras que en España los elogios se concentraron en la fe ciega de Luis de la Fuente en sus suplentes y en la resiliencia de un equipo que ya suma 36 partidos invicto, a uno del récord histórico de Italia. Analistas en Ciudad de México y Buenos Aires destacaron, además, la capacidad de La Roja para imponerse sin desplegar un fútbol brillante, un rasgo que la emparenta con los equipos que saben competir en los momentos calientes.
El triunfo conduce a España a una semifinal de altos vuelos contra Francia, que llega tras despachar a Marruecos. El duelo reeditará las semifinales de la Eurocopa 2024 y de la Nations League 2025, ambas resueltas a favor de los ibéricos. Lamine Yamal, elegido mejor jugador del partido, lanzó un mensaje desafiante: “Si Francia tiene que temer a alguien, es a nosotros”. La cita en Dallas, el próximo martes, definirá al primer finalista de un torneo que aún espera a los otros dos semifinalistas, que saldrán de los cruces entre Noruega e Inglaterra, y Argentina y Suiza.
| Prensa latinoamericana | +0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa del Sudeste Asiático | 0.00 | neutral |
| Prensa del Golfo árabe | 0.00 | neutral |
| Prensa africana subsahariana | +0.30 | aligned |
España busca revancha tras la eliminación de 1986, una oportunidad para cerrar un círculo histórico.
El bloque construye credibilidad para el marco de revancha recordando un episodio pasado específico (México '86) y presentando el partido como una continuación directa de esa historia, ignorando los muchos otros encuentros entre los dos equipos.
El bloque omite que Bélgica tiene un equipo fuerte y en forma, y que España ha ganado muchos otros partidos contra ellos, reduciendo la rivalidad a un solo episodio.
España tiene un récord superior sobre Bélgica y una gran oportunidad de avanzar a las semifinales.
El bloque utiliza la dominancia estadística y los registros históricos de enfrentamientos directos para crear un sentido de inevitabilidad, minimizando las mejoras recientes de Bélgica.
El bloque omite la narrativa de revancha y el peso emocional del partido de 1986, así como el potencial de Bélgica para dar la sorpresa.
España es la favorita, pero Bélgica puede sorprender.
El bloque adopta una postura neutral y predictiva, utilizando cuotas y forma para justificar el favoritismo sin involucrarse en narrativas históricas.
El bloque omite cualquier referencia al partido de 1986 o al ángulo de la revancha, tratando el juego como un encuentro nuevo.
España se acerca a otra gloria mundial, mientras Bélgica sigue siendo la eterna dama de honor.
El bloque utiliza una narrativa de destino y roles históricos (España como ex ganadora, Bélgica como casi-hombres) para crear un arco narrativo, apoyado por la forma actual.
El bloque omite la rivalidad histórica específica de 1986 y el elemento de revancha, centrándose en cambio en la búsqueda general de España.
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