
Estados Unidos bombardea Irán por tercera noche consecutiva y restablece el bloqueo naval
La operación de cinco horas alcanzó objetivos militares en seis ciudades iraníes, mientras Teherán respondió con ataques a buques emiratíes y bases estadounidenses en la región.
Las fuerzas armadas de Estados Unidos completaron en la noche del lunes 13 de julio la tercera oleada consecutiva de ataques aéreos contra territorio iraní, en una operación de cinco horas que, según el Comando Central estadounidense (CENTCOM), tuvo como blanco sistemas de defensa costera, instalaciones de misiles y drones, y capacidades marítimas en las ciudades de Bushehr, Chah Bahar, Jask, Konarak, Abu Musa y Bandar Abbas. Casi en simultáneo, el presidente Donald Trump notificó formalmente al Congreso la reanudación de las hostilidades, lo que activa un período de sesenta días durante el cual el Ejecutivo puede ordenar ataques sin aprobación legislativa adicional. Washington también anunció el restablecimiento de la bloqueo naval a los puertos iraníes a partir del 14 de julio y la imposición de un canon del 20 % sobre el valor de las cargas que transiten por el estrecho de Ormuz para financiar las operaciones de seguridad.
Desde la óptica de Washington, los bombardeos buscan “reducir aún más la capacidad de Irán de atacar el transporte marítimo comercial” y garantizar la libertad de navegación en una vía por la que circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. El CENTCOM precisó que más de 50.000 efectivos estadounidenses permanecen desplegados en Oriente Medio y que las fuerzas navales emplearon por primera vez en combate drones de superficie de ataque unidireccional contra una base naval en Bandar Abbas. En paralelo, la Casa Blanca sostiene que los ataques son “limitados” y diseñados para minimizar víctimas civiles, aunque no ha detallado el balance de daños en el terreno.
Teherán, por su parte, reivindicó el lanzamiento de misiles y drones contra dos petroleros de los Emiratos Árabes Unidos —el Mombasa y el Al Bahiyah— en el sur del estrecho de Ormuz, acción que el Ministerio de Defensa emiratí calificó de “audaz” y que dejó un tripulante indio fallecido y ocho heridos, seis de ellos de la misma nacionalidad y dos ucranianos. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica afirmó que los buques ignoraron advertencias reiteradas y desconectaron sus sistemas de navegación, y acusó a Estados Unidos de “instigar a las embarcaciones a utilizar una ruta ilegal”. Además, fuentes de inteligencia en la región reportaron ataques iraníes con drones y misiles contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait, Bahréin y Jordania, aunque las autoridades de estos dos últimos países aseguraron que sus defensas aéreas repelieron las agresiones.
La escalada se produce tras el colapso del memorando de entendimiento firmado el 17 de junio, que preveía un alto el fuego de sesenta días, el levantamiento gradual de sanciones, la liberación de activos iraníes y el fin del bloqueo naval a cambio del cese de hostilidades y la reapertura del estrecho. El acuerdo comenzó a resquebrajarse a principios de julio, cuando Washington acusó a Teherán de atacar buques mercantes y, en respuesta, lanzó el 8 de julio una ofensiva sobre más de ochenta objetivos iraníes. Desde entonces, ambas partes han intercambiado golpes casi a diario, mientras la diplomacia permanece en punto muerto. Analistas en capitales europeas advierten que la militarización del estrecho de Ormuz introduce un factor de volatilidad para los mercados energéticos globales y para las economías de América Latina dependientes de las importaciones de crudo.
El dossier queda abierto a una nueva fase de confrontación sin un canal de negociación activo. El CENTCOM ha advertido que interceptará cualquier buque que entre o salga de puertos iraníes y que mantendrá el apoyo a las embarcaciones que respeten la bloqueo. Teherán, a su vez, insiste en que el estrecho permanecerá cerrado mientras persista la “injerencia estadounidense” en la región. Con el aviso presidencial al Congreso, el reloj legislativo corre y las operaciones militares pueden proseguir sin control parlamentario hasta mediados de septiembre, un plazo que, según fuentes diplomáticas en Nueva York, podría ser aprovechado por ambas partes para buscar una nueva tregua o para profundizar una dinámica de desgaste mutuo.
| Prensa rusa y CEI | −0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
| Prensa del Golfo árabe | +0.30 | aligned |
Russia projects the conflict as a symmetrical exchange, where Iran is not only a victim but also an actor capable of striking back.
By placing the Iranian retaliation immediately after the US strike report, it creates a temporal sequence of reciprocity, normalizing the Iranian response and balancing the narrative.
It omits that the source for the Iranian retaliation is Press TV, an Iranian state channel, and provides no independent verification.
BBC takes the role of a neutral but global reporter, linking local events to broader economic and diplomatic consequences.
By alternating CENTCOM statements and news of Iranian attacks, it builds a cause-effect narrative that avoids taking sides.
It does not report the Iranian strikes on US bases in Kuwait, present in Russian media, thus limiting the scope of Iran's response.
The Gulf aligns with the security perspective, presenting the United States as the guarantor of stability in the Strait of Hormuz.
Omitting any mention of Iranian attacks or civilian casualties focuses attention on the necessity of the American intervention, reinforcing its legitimacy.
It does not mention the Iranian attack on UAE tankers, which would be highly relevant for a Gulf audience, nor the retaliation against US bases in Kuwait.
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