
Trump en el pódcast infantil de Usha Vance: un cuento sobre sí mismo
El presidente estadounidense abandonó el libro para bromear sobre su peso, la belleza de Kennedy y sus predecesores, desatando reacciones en redes.
En el Despacho Oval, un águila calva de peluche y un globo terráqueo hecho con piezas de Lego flanqueaban al presidente de Estados Unidos. Sentado junto a una chimenea dorada y rodeado de pilas de libros de gran formato, Donald Trump sostenía un ejemplar ilustrado de Presidents Play!, una historia para niños sobre los pasatiempos de los antiguos inquilinos de la Casa Blanca. La escena, grabada a mediados de junio y difundida el 3 de julio de 2026, formaba parte del pódcast Storytime with the Second Lady, un espacio donde la segunda dama Usha Vance invita a figuras públicas a leer cuentos infantiles para fomentar la alfabetización. Lo que comenzó como una lectura compartida se transformó en un monólogo donde el presidente apenas siguió el texto.
Trump hojeó las páginas y, en lugar de narrar la historia, improvisó un comentario continuo sobre sus predecesores y sobre sí mismo. Describió a Lyndon Johnson como “un hueso duro de roer”, a Ronald Reagan como “una persona de alta calidad” y a John F. Kennedy como “el segundo presidente más guapo”, sin aclarar quién ocupaba el primer puesto. Al llegar a la ilustración de William Howard Taft —el mandatario de mayor peso en la historia del país— bromeó: “Tengo que tener cuidado porque no quiero superar su récord, y eso sería posible si yo lo permitiera”. La advertencia, dirigida a los niños que miraban el programa, se completó con un consejo: “Manténganse en buena forma”. El presidente también se refirió a su propia imagen: al ver a Gerald Ford nadando, confesó no saber si se vería bien en traje de baño porque no usaba uno “desde hace mucho tiempo”.
El episodio reveló la porosidad entre la comunicación presidencial y el entretenimiento digital en la esfera pública estadounidense. El pódcast de Vance, concebido como un gesto de servicio público en torno a la lectura infantil, se convirtió en un escaparate para el estilo autorreferencial de Trump. Cuando la segunda dama le preguntó si aún encontraba tiempo para leer por placer, el presidente respondió: “Termino leyendo sobre todo periódicos. Normalmente leo historias sobre mí mismo”. La frase, que para analistas en Washington resume una década de relación con los medios, fue recibida con ironía en redes sociales de habla hispana, donde usuarios comentaron que el presidente “no leía ni los informes” y que su idea de lectura se limitaba a recortes sobre su persona.
La recepción en plataformas como X mostró un coro de críticas que iban desde la incredulidad hasta la sátira. Comentaristas en España y América Latina señalaron la paradoja de invitar a un presidente que admite no leer libros a un programa dedicado a la lectura infantil. Algunos mensajes ironizaban sobre la capacidad de Trump para leer un cuento a sus propios hijos, mientras otros advertían con humor: “Corran, niños, corran”. La imagen del mandatario sosteniendo el libro como si estuviera “atrayendo a un niño”, según un usuario, condensó el malestar de una audiencia que esperaba un gesto pedagógico y encontró un desfile de anécdotas personales y pullas políticas, incluida una referencia a Barack Obama como “Barack Hussein Obama” y la duda sobre su habilidad para el baloncesto.
Al final del episodio, Trump sugirió invitar a Obama, Joe Biden y George W. Bush a ver juntos un partido de fútbol americano en la Casa Blanca. “La prensa se volvería loca”, anticipó. La propuesta, lanzada desde un set que incluía un peluche de águila calva —símbolo nacional reducido a utilería—, dejó la estampa de una presidencia que convierte incluso un cuento infantil en un relato sobre sí misma.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Trump participó en el pódcast infantil de la segunda dama, pero en lugar de leer el libro, bromeó sobre sí mismo y los expresidentes, convirtiendo el evento en un monólogo típico de Trump. El episodio se informó con un tono divertido, destacando su costumbre de leer solo historias sobre sí mismo.
Trump utilizó un pódcast dedicado a la alfabetización infantil para hablar de sí mismo, admitiendo que no lee por placer y prefiere las historias sobre sí mismo. La prensa atlántica destacó la ironía de que un presidente invitado a promover la lectura mostrara en cambio su egocentrismo.
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