
El vértigo de Lionel Richie: una pausa inesperada en la noche inaugural de su gira
El cantante de 77 años interrumpió su concierto en Minnesota tras sentirse mareado, dejando a miles de fans a la espera de noticias sobre su estado.
Sobre la plataforma del escenario, mientras los acordes de “Dancing on the Ceiling” aún resonaban, Lionel Richie se detuvo y tomó asiento. El gesto, captado por decenas de teléfonos móviles, no formaba parte de la coreografía. “Cuando te sientes mareado, siéntate”, dijo al público, intentando restarle dramatismo a un instante que, en la penumbra del Grand Casino Arena de Saint Paul, Minnesota, empezaba a teñirse de inquietud. Era la noche inaugural de una gira que prometía celebrar décadas de soul, funk y baladas inoxidables junto a Earth, Wind & Fire, y el artista, visiblemente fatigado, buscó refugio en el humor mientras el vértigo le ganaba al cuerpo.
Tras aquella pausa, Richie se trasladó al piano para interpretar “Three Times a Lady” desde el taburete, una imagen que muchos asistentes describirían después como un intento de domar la fragilidad con la música. Luego anunció un breve intermedio y abandonó las tablas. La banda continuó tocando durante unos quince minutos, pero el silencio que siguió a su retirada se prolongó durante casi cuarenta más. Fue el saxofonista Dino Soldo quien, micrófono en mano, comunicó la noticia que nadie deseaba: “Lionel no se siente bien y no podrá continuar”. El concierto, previsto para noventa minutos, se apagó alrededor del minuto cincuenta y cinco, dejando tras de sí una mezcla de aplausos de apoyo y un murmullo de preocupación que pronto saltaría a las redes.
La escena interpela a una figura que ha atravesado generaciones con la elegancia de un crooner incansable. Desde sus años en The Commodores hasta su consagración como solista con álbumes que definieron la banda sonora romántica de los ochenta, Richie ha sido un arquitecto de la nostalgia global. Esta gira, que lo reúne con los también legendarios Earth, Wind & Fire, había sido anunciada como un diálogo entre dos pilares de la música negra estadounidense, un recorrido por 26 ciudades que incluía paradas en el Madison Square Garden de Nueva York y en Los Ángeles. Para las audiencias de habla hispana, donde canciones como “Hello” o “Say You, Say Me” se convirtieron en clásicos de las baladas radiales, la noticia del malestar activó una memoria afectiva que trasciende idiomas.
En las horas posteriores, los videos del momento en que Richie se sienta en el escenario se multiplicaron en plataformas digitales, acompañados de mensajes de aliento y de la incertidumbre sobre el resto de la gira. El baterista de Earth, Wind & Fire, John Paris, comentó que antes del show el cantante no mostraba señales de malestar y que luego atribuyó el episodio a una ligera deshidratación. La explicación, aunque tranquilizadora, no disipó del todo la imagen de un artista que, a pocas horas de haber compartido en redes su entusiasmo por el arranque de la travesía, se veía obligado a escuchar a su cuerpo justo cuando el ritual del directo reclamaba lo contrario.
Queda suspendida en el aire la frase que el propio Richie improvisó desde el escenario, una suerte de consejo íntimo lanzado a una multitud que coreaba sus éxitos. Esa sentencia —“siéntate cuando estés mareado”— resuena ahora como un recordatorio de la vulnerabilidad que ni la fama ni el oficio logran aplazar para siempre. Mientras los fans aguardan noticias sobre su regreso a los escenarios, el piano de “Three Times a Lady” permanece como el último testigo de una noche que se prometía eterna y se volvió humana.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Durante la noche inaugural de su gira, Lionel Richie sintió mareos mientras interpretaba 'Dancing on the Ceiling' y se vio obligado a sentarse en el escenario. Más tarde informó al público que no se encontraba bien y que debía acortar el concierto. La cobertura se mantuvo mesurada, señalando la edad del cantante y el final abrupto del espectáculo sin más comentarios.
Una ola de aprensión recorrió al público cuando Lionel Richie se sintió repentinamente indispuesto en el escenario, sufriendo mareos y vértigo. El artista de 77 años se vio obligado a interrumpir su actuación y un miembro de la banda tuvo que anunciar que no podía continuar, disculpándose ante la multitud. El incidente provocó una preocupación y un temor inmediatos por la salud del cantante.
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