
La inflación en EE.UU. escala al 4,1% en mayo, su nivel más alto en tres años
El índice de precios del gasto en consumo personal, la medida preferida por la Reserva Federal, se disparó por el encarecimiento de la gasolina y refuerza las expectativas de subidas de tipos de interés.
El índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) de Estados Unidos registró en mayo un alza interanual del 4,1%, la mayor desde abril de 2023, según informó el Departamento de Comercio. El dato, que coincidió con las previsiones de los analistas, supone la primera lectura por encima del 4% en tres años y se produce tras el 3,8% de abril. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, también se aceleró hasta el 3,4% interanual, su nivel más alto desde octubre de 2023, lo que indica que las presiones sobre los precios se han extendido más allá de los combustibles.
El principal motor de esta escalada fue el conflicto en Oriente Medio. La guerra liderada por Estados Unidos contra Irán disparó los precios del petróleo y, con ello, el costo de la gasolina, que llegó a rozar los 4,50 dólares por galón en promedio nacional durante mayo. Aunque los precios en el surtidor han retrocedido desde entonces hasta los 3,92 dólares, según la asociación automovilística AAA, el impacto ya se ha filtrado a otros sectores. Desde la óptica de Washington, los aranceles a las importaciones impuestos por la administración Trump también contribuyeron a un entorno de precios elevados antes del estallido bélico, y economistas en Wall Street advierten que la inflación de servicios, que superó a la de bienes, no se moderará fácilmente solo con la caída de la energía.
El dato de inflación se conoció el mismo día en que el Producto Interior Bruto del primer trimestre fue revisado al alza hasta un crecimiento anualizado del 2,1%, cinco décimas más que en la estimación anterior, debido principalmente a una revisión a la baja de las importaciones. Sin embargo, el gasto de los consumidores —que representa más de dos tercios de la actividad económica— se revisó a la baja hasta un avance de apenas el 0,5%, aunque repuntó en mayo con un incremento mensual del 0,7% impulsado por devoluciones de impuestos más cuantiosas y la resistencia del mercado laboral, donde las solicitudes de subsidio por desempleo cayeron a 215.000. Este panorama mixto refuerza la postura de la Reserva Federal, que en su última reunión mantuvo los tipos de interés en el rango del 3,50%-3,75% y señaló que podría subirlos este año. Los mercados financieros asignan una probabilidad superior al 80% a un alza en la reunión de septiembre, según la herramienta FedWatch de CME Group.
En el plano político, el encarecimiento del costo de vida se perfila como un lastre para el presidente Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre. La senadora demócrata Elizabeth Warren criticó que el mandatario “prometió reducir los costes desde el primer día, pero ha dejado claro que no le importa”. Mientras, las negociaciones de paz con Irán y la reapertura gradual del estrecho de Ormuz han hecho caer los precios del crudo, y algunos analistas en Europa y América Latina consideran que la inflación general podría haber tocado techo. No obstante, la persistencia de la inflación subyacente y la determinación del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, de devolverla al objetivo del 2% mantienen la atención puesta en la reunión del banco central de septiembre y en la evolución del frágil alto el fuego en Oriente Medio.
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La inflación estadounidense se disparó a su nivel más alto en tres años, avivando las apuestas por un ajuste monetario agresivo de la Fed y creando vientos en contra políticos para la administración Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato. Los precios al consumo subieron un 4,1% en mayo, subrayando una crisis de asequibilidad que podría reconfigurar el panorama electoral.
Los mercados descuentan tres subidas de tipos de la Fed este año después de que la inflación alcanzara un máximo de tres años. La atención se centra en el impacto sobre el precio del oro, directamente sensible a las perspectivas de la política monetaria estadounidense.
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