
Inundaciones en Guangxi dejan 39 muertos y un supertifón se cierne sobre Taiwán
Las lluvias torrenciales en el sur de China causan decenas de víctimas y daños generalizados, mientras el tifón Bavi obliga a cerrar escuelas y cancelar vuelos en la región.
Al menos 39 personas han muerto y nueve permanecen desaparecidas en la región autónoma de Guangxi, en el sur de China, a causa de las inundaciones provocadas por la tormenta tropical Maysak, según informaron el jueves medios estatales chinos. La mayoría de los fallecimientos —26— se produjeron en la ciudad de Hengzhou, donde el colapso parcial de la presa del embalse de Liulan liberó un torrente de agua que arrasó viviendas y dejó a comunidades enteras aisladas. Residentes entrevistados por agencias internacionales afirmaron no haber recibido ningún aviso previo, lo que, según su testimonio, agravó las pérdidas humanas y materiales.
Las operaciones de rescate, en las que participan más de 8.000 efectivos y 5.700 embarcaciones, han permitido evacuar a unas 130.000 personas, aunque centenares de aldeanos de Dutian permanecen incomunicados. Las autoridades locales reportaron además la fuga de más de un centenar de animales de un zoológico en Guigang y de entre 800 y 900 serpientes de una granja de cría en Hengzhou, arrastradas por la riada. Mientras el lodo y los escombros cubren las calles de Liulan y Gantang, los equipos de emergencia continúan la distribución de agua y alimentos con drones, en una carrera contra nuevas lluvias previstas para los próximos días.
Simultáneamente, el supertifón Bavi —de más de 1.000 kilómetros de diámetro y vientos sostenidos de 184 km/h— avanza hacia el norte de Taiwán, donde la Administración Meteorológica Central emitió alertas marítima y terrestre, y ordenó el cierre de escuelas y oficinas en ocho condados y ciudades, incluida la capital, Taipéi. Las autoridades taiwanesas advirtieron de olas de hasta seis metros y acumulados de lluvia de 900 milímetros en zonas montañosas, y calificaron los vientos como “destructivos”. La mayoría de las rutas de ferry han sido suspendidas y las aerolíneas cancelaron decenas de vuelos nacionales e internacionales para el viernes y el sábado.
En Japón, la Agencia Meteorológica alertó de rachas de hasta 252 km/h y olas superiores a los diez metros en las islas Sakishima, en la prefectura de Okinawa, donde se esperan precipitaciones de hasta 300 milímetros en 24 horas. Las compañías Japan Airlines y All Nippon Airways anularon más de 80 vuelos que afectan a unos 9.400 pasajeros. En la costa oriental china, el Centro Meteorológico Nacional elevó la alerta a naranja —el segundo nivel más alto— ante la previsión de que Bavi toque tierra en la provincia de Fujian el 11 de julio, apenas una semana después de que Maysak sembrara la destrucción en Guangxi. Los equipos de emergencia trabajan contrarreloj para restablecer la electricidad a 60.000 hogares y desinfectar las zonas anegadas, mientras la comunidad científica vincula la inusual intensidad de estas tormentas al calentamiento de los océanos.
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| Prensa india y del sur de Asia | 0.00 | neutral |
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| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
Chinese and Taiwanese authorities coordinate safety measures, with 29,000 soldiers ready to respond. The storm is described as a large meteorological event, but manageable.
Emphasizing official numbers and procedures conveys a sense of control and preparedness, downplaying panic.
It omits mention of potential casualties or severe damage, and does not reference previous deadly storms like Typhoon Kong-rey in 2024.
Super Typhoon Bavi is an enormous threat, as large as nine Chinese provinces, heading toward Taiwan, China, and Japan. Indian meteorologists track its path with concern.
Using comparisons to familiar areas (Zhejiang, Hong Kong) makes the storm's scale tangible and alarming.
It does not mention the 29,000 soldiers on standby in Taiwan nor specific rainfall forecasts, focusing only on size.
Typhoon Bavi will bring destructive winds to Taiwan, with giant waves. Taiwanese meteorologists issue warnings and the population prepares for the worst.
Directly quoting 'destructive' and 'damage' creates a sense of urgency and imminent danger, prompting action.
It does not mention China or Japan as affected areas, nor the storm's size or the number of soldiers.
Taiwan is on a war footing against Typhoon Bavi, the most violent in three decades. Destructive winds and giant waves require total mobilization.
Using the war metaphor ('war footing') elevates the storm to an enemy to be fought, increasing tension and attention.
It does not mention Chinese or Japanese preparations, nor technical details like rainfall or soldier numbers.
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