
El oro cae por el repunte del petróleo y el temor a más alzas de tipos tras los ataques en el Golfo
La escalada entre Estados Unidos e Irán impulsa el crudo, aviva las expectativas de inflación y refuerza la postura restrictiva de la Reserva Federal, presionando al metal precioso.
El oro al contado retrocedió un 1,3% el lunes hasta los 4.036,19 dólares por onza, encaminándose a su cuarta pérdida mensual consecutiva superior al 10%. El detonante inmediato fue el intercambio de ataques durante el fin de semana entre Estados Unidos e Irán en el golfo Pérsico, que disparó los precios del petróleo y reavivó los temores inflacionarios. Los futuros del oro en Nueva York para entrega en agosto también cedieron, lastrados por el fortalecimiento de las apuestas a nuevas subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal.
El mecanismo de presión es doble. Por un lado, el encarecimiento del crudo —acentuado por los lanzamientos de misiles y drones iraníes contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Baréin— alimenta las perspectivas de una inflación más persistente, que en mayo ya superó el 4% en Estados Unidos por primera vez en tres años. Por otro, ese repunte de los precios refuerza las expectativas de una política monetaria más restrictiva. Los mercados de futuros de Chicago descuentan tres alzas de tipos este año, con una probabilidad cercana al 61% de que el primer movimiento se produzca en septiembre. En un entorno de tasas elevadas, el oro, que no devenga intereses, pierde atractivo frente a otros activos.
La evolución geopolítica añadió volatilidad. Aunque las hostilidades se intensificaron tras las amenazas del presidente Donald Trump, Washington y Teherán acordaron un alto el fuego y la reanudación de las conversaciones sobre el estrecho de Ormuz, con una reunión prevista en Doha. Este intento de distensión restó demanda de refugio al metal. En los mercados físicos, la corrección de precios llevó al oro a cotizar con prima en la India por primera vez en semanas, mientras que en China, principal consumidor mundial, la demanda se mantuvo apagada. Las posiciones especulativas largas netas en los mercados de futuros aumentaron ligeramente, según datos de la semana pasada.
La atención se centra ahora en los datos de empleo ADP y las nóminas no agrícolas de Estados Unidos que se publicarán esta misma semana. Unas cifras superiores a lo esperado podrían consolidar las expectativas de una Fed más restrictiva y crear las condiciones para una ruptura sostenida por debajo de los 4.000 dólares, advierten analistas en Londres. Las negociaciones en Doha serán el otro foco, ya que cualquier nuevo bloqueo en el tránsito de crudo por Ormuz volvería a impulsar los precios energéticos y, con ellos, la presión sobre el metal.
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El oro cayó porque las tensiones en el Golfo avivaron los temores inflacionarios y consolidaron las expectativas de alzas de tasas de la Fed, presionando a un activo que no rinde intereses. El mercado adoptó una lectura puramente técnica, centrándose en el costo de oportunidad de mantener el metal en un entorno de rendimientos al alza.
Nuevos enfrentamientos militares entre Estados Unidos e Irán, incluidos ataques con misiles y drones iraníes contra bases estadounidenses en Kuwait y Bahréin, sacudieron los mercados e impulsaron el petróleo al alza. Aunque una tregua temporal y la reanudación de las conversaciones ofrecieron cierto alivio, la escalada reforzó los temores inflacionarios y las apuestas por un mayor endurecimiento de la Fed, arrastrando el oro a la baja.
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