
El Mossad intentó reclutar a Ahmadinejad para un cambio de régimen en Irán
Una investigación periodística revela que Israel cultivó al ex presidente iraní como activo y diseñó la 'Operación Gato con Botas' para derrocar al régimen, plan que fracasó en febrero.
Según una investigación publicada por los diarios The New York Times y Haaretz, basada en fuentes anónimas de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Israel e Irán, el Mossad reclutó y financió durante años al ex presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad con el objetivo de instalarlo como líder de un Irán post-revolucionario. Los contactos, que incluyeron encuentros secretos en Budapest en 2024 y 2025 camuflados como conferencias académicas sobre cambio climático, habrían sido supervisados personalmente por el entonces director del Mossad, David Barnea. La operación contemplaba extraer a Ahmadinejad de su residencia en Teherán tras un bombardeo israelí el 28 de febrero, en los primeros compases de la guerra de 40 días, para situarlo al frente de un gobierno de transición.
Desde Teherán, la oficina del ex mandatario rechazó las acusaciones calificándolas de “completamente falsas” y parte de una “guerra psicológica” destinada a sembrar la división interna. La televisión estatal iraní difundió imágenes de Ahmadinejad asistiendo al funeral del líder supremo Alí Jamenei, una aparición que, según analistas en la región, buscaba proyectar normalidad. Sin embargo, fuentes citadas por la prensa estadounidense indican que el ex presidente se encuentra bajo arresto domiciliario custodiado por la inteligencia de la Guardia Revolucionaria, y que su presencia en el funeral, con un abrigo grueso a 32 grados y una mascarilla, fue interpretada como una puesta en escena bajo coacción.
En Israel, el Canal 13 detalló la vertiente militar del plan, denominada “Operación Gato con Botas”, que preveía ataques aéreos contra posiciones de los Guardianes de la Revolución en la frontera con Irak para abrir un corredor a combatientes kurdos. Según esta versión, se esperaba que miles de jóvenes se sumaran al avance y desencadenaran un levantamiento popular masivo. No obstante, de acuerdo con el exjefe de inteligencia militar israelí Tamir Hayman, citado por el Jerusalem Post, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan convenció a Donald Trump de vetar la operación, al considerar a los grupos kurdos una amenaza estratégica. A ello se sumaron las dudas del propio estamento de seguridad israelí: el consejero de seguridad nacional Tzachi Hanegbi habría tachado partes del proyecto de “ciencia ficción” y el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, ordenó detenerlo tres días antes de la hora prevista.
El perfil de Ahmadinejad como posible activo israelí contrasta con su historial de encendida retórica antiisraelí, que incluyó llamamientos a “borrar a Israel del mapa” y la negación del Holocausto. Según allegados citados en la investigación, el ex presidente se veía a sí mismo como un “Yeltsin persa”, convencido de que no podría regresar al poder mientras el sistema de los ayatolás siguiera en pie. El fracaso de la operación deja un dossier abierto con versiones contradictorias y sin verificación independiente. Mientras el régimen iraní evita admitir cualquier infiltración, Israel no ha emitido comentarios oficiales, y el paradero y la libertad real de Ahmadinejad siguen sin esclarecerse.
| Prensa europea continental | −0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa iraní y afín | −0.80 | critical |
| Prensa israelí | 0.00 | neutral |
The Mossad operation was a failed gamble, and Ahmadinejad ended up a hostage of the regime he was supposed to overthrow.
The paradox is highlighted: the man who wanted to wipe out Israel is recruited by Israel, but the plan fails and he remains a prisoner of the regime. The irony of fate makes the narrative plausible.
The military details of the plan (attacks on IRGC, Kurdish incursion) and Ahmadinejad's denial are omitted, which would complicate the reading of a simple failure.
The Mossad hatched a plot to destroy Iran, using Ahmadinejad as a puppet and the Kurds as mercenaries.
The plan is described in the most threatening details (targeted attacks, Kurdish invasion) to evoke fear and indignation, presenting Iran as a defenseless target of an external conspiracy.
The fact that the operation allegedly failed and that Ahmadinejad is now under regime control is omitted, elements that would reduce the perception of an immediate threat.
The Mossad tried to recruit Ahmadinejad, but he appeared in public and denied everything.
A concrete fact (the public appearance) is juxtaposed with the sensational revelation, creating an effect of doubt. The reporting of recent events weakens the thesis of a successful recruitment.
The details of the military plan and the analysis of the operation's failure are missing, which would give more weight to the NYT version.
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