
El desplome del Kospi surcoreano desata una corrección global en los mercados tecnológicos
La caída del 10% del índice de Seúl, arrastrado por los fabricantes de chips, contagia a las bolsas de Asia, Europa y Wall Street en medio de dudas sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial.
El índice Kospi de Corea del Sur se desplomó un 10% el martes, su mayor caída diaria en años, lo que activó los disyuntores de la Bolsa de Seúl y borró meses de ganancias récord. Los gigantes de semiconductores Samsung Electronics y SK Hynix, que representan más de la mitad del índice, se hundieron más del 12% cada uno. La sacudida se propagó de inmediato por los husos horarios: el Nikkei japonés cedió un 3,6%, el Hang Seng de Hong Kong un 1,8% y los futuros del Nasdaq estadounidense llegaron a retroceder más de un 2,5% antes de la apertura, mientras las plazas europeas como Fráncfort y París registraban pérdidas superiores al 1%.
La corrección tuvo un detonante claro: una masiva recogida de beneficios tras una escalada que había duplicado el valor del Kospi en doce meses, concentrada en unos pocos valores de inteligencia artificial. Desde Seúl, analistas del Instituto de Investigación Hyundai señalaron que la velocidad del alza había sido excesiva y que el elevado apalancamiento de los inversores minoristas —la deuda de margen alcanzó un récord de 38,5 billones de wones en junio— amplificó las ventas forzosas. A ello se sumó la salida de inversores extranjeros, que liquidaron más de 2.500 millones de dólares en acciones surcoreanas. En paralelo, crecía el escepticismo global sobre si los billonarios desembolsos en infraestructura de IA se traducirán en beneficios tangibles, una inquietud avivada por la inminente publicación de resultados del fabricante de chips de memoria Micron.
El temblor alcanzó de lleno a SpaceX, la empresa aeroespacial y de IA de Elon Musk, cuyas acciones cayeron un 16% el lunes y acumulan un desplome del 23% en tres sesiones, evaporando más de 600.000 millones de dólares de valor bursátil. La compañía, que había protagonizado la mayor salida a bolsa de la historia, anunció su primera emisión de bonos por al menos 20.000 millones de dólares para financiar su expansión en inteligencia artificial, lo que reavivó los temores sobre un exceso de gasto financiado con deuda. En Wall Street, estrategas de JPMorgan y Wedbush describieron la jornada como un “momento de ajuste de cuentas” para el sector, mientras que desde Suiza, analistas de Swissquote advirtieron que el recurso al mercado de deuda por parte de SpaceX recordaba los riesgos de una inversión desmedida en infraestructura de IA. Los fabricantes de chips estadounidenses Micron, Intel y AMD sufrieron caídas de entre el 7% y el 12%, y el índice de semiconductores de Filadelfia se contrajo más del 7%.
El episodio coincidió con un cambio en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal. Los operadores pasaron a descontar una probabilidad cercana al 90% de al menos una subida de tipos de 25 puntos básicos para finales de año, frente al 57% de la semana anterior, según datos de CME Group. Unos tipos más altos reducen el valor presente de los flujos futuros de las tecnológicas, lo que añadió presión a unas valoraciones ya estiradas. Desde la óptica de los mercados emergentes, analistas en India apuntaron que la corrección podría redirigir flujos de inversión extranjera hacia plazas percibidas como más estables, aunque el índice Sensex de Bombay también cedió más de 900 puntos arrastrado por el sector tecnológico. La atención se centra ahora en los resultados de Micron del miércoles, considerados un termómetro de la demanda de IA, y en el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) que se publicará el jueves, clave para calibrar los próximos pasos de la Fed.
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La burbuja bursátil impulsada por la IA ha estallado, con el Kospi de Seúl desplomándose un 10 % y desatando una liquidación tecnológica global. Los fabricantes de chips sobrevalorados y empresas de IA como SpaceX lideran las ventas, mientras la incertidumbre sobre el conflicto de Irán añade nerviosismo. El brusco giro señala que el rally de meses era insostenible.
El desplome de las acciones tecnológicas surcoreanas representa una oportunidad para India, ya que los inversores extranjeros podrían redirigir fondos hacia el mercado indio más estable. La caída del 10 % del Kospi, impulsada por fuertes ventas de semiconductores, pone de relieve los riesgos de la burbuja de la IA. Los rendimientos relativamente estables de India podrían atraer capital en busca de seguridad.
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