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Sociedad y Culturajueves, 2 de julio de 2026

La lluvia artificial que cae de los rascacielos: las nuevas formas de combatir el calor extremo

Desde sistemas de nebulización en azoteas chinas hasta bombas de calor de ventana en Estados Unidos, el mundo ensaya respuestas domésticas y políticas a un verano cada vez más implacable.

Una densa cortina de vapor se desprende de las azoteas de los edificios de Yuncheng, en la provincia china de Shanxi, y envuelve calles y aceras en una niebla refrescante. Las imágenes, difundidas por la portavoz de la cancillería china Mao Ning, muestran un sistema de nebulización de alta presión que, según reportes de medios locales, logra reducir la temperatura del aire y las superficies entre 5 y 8 grados centígrados en cuestión de minutos cuando el termómetro roza los 38 °C. La publicación se volvió viral y desató un coro de reacciones encontradas: mientras algunos usuarios en redes sociales calificaban la tecnología como un adelanto a su tiempo, otros ironizaban sobre el desperdicio de agua o la insuficiencia de un descenso térmico que deja a los transeúntes “mojados y con 89 grados Fahrenheit”, en alusión a la humedad residual.

La escena de Shanxi condensa una búsqueda global de alivio térmico que va mucho más allá de la ingeniería urbana. En el mismo país, un equipo de la Academia China de las Ciencias presentó un material tridimensional que mejora la desalinización solar hasta el punto de que, tras dos años de operación, el agua potable obtenida del mar costaría menos que el agua embotellada comercial, según sus cálculos publicados en Advanced Materials. Del otro lado del Pacífico, los inquilinos estadounidenses que no pueden permitirse costosos sistemas de climatización centralizada empiezan a encontrar en las bombas de calor de ventana una alternativa que enfría y calienta sin obra ni instalación profesional, con precios que oscilan entre los 3.000 y los 4.000 dólares. En Nigeria, donde las tarifas eléctricas no dejan de subir, los compradores priorizan cada vez más los electrodomésticos de bajo consumo: la llegada de aires acondicionados inverter que prometen reducir el gasto eléctrico hasta un 75 % refleja, según distribuidores locales, un cambio estructural en los hábitos de consumo.

Esa misma tensión entre eficiencia y vida cotidiana se manifiesta en los gestos más íntimos del hogar. En Argentina, los especialistas recuerdan que el agua que gotea del desagüe del aire acondicionado —un líquido sin minerales que muchos tiran— puede reutilizarse para limpiar pisos, vidrios o el coche, aunque no es apta para consumo humano ni para regar huertas por la posible presencia de bacterias. En España y otros mercados de habla hispana, los técnicos advierten del error más frecuente al encender el equipo en invierno: subir la temperatura sin activar el modo calor, lo que obliga al compresor a trabajar en ciclos ineficientes que disparan el consumo y acortan la vida útil del aparato. Incluso la freidora de aire, ese electrodoméstico que promete frituras sin aceite, tiene su talón de Aquiles: verter sopas o salsas directamente en la cubeta puede arruinar el sistema de circulación de aire, según alertan los fabricantes.

El debate, sin embargo, no se agota en el manual de instrucciones. La administración Trump se dispone a desmantelar las normas federales de eficiencia energética que, a su juicio, encarecían los electrodomésticos y restringían la libertad de elección de los consumidores, una medida que el secretario de Energía, Chris Wright, calificó como el fin de los “mandatos del Green New Scam”. Mientras tanto, en Europa, donde apenas el 20 % de los hogares dispone de aire acondicionado frente al 88 % en Estados Unidos, la teniente de alcalde de París, Audrey Pulvar, respondió a las burlas de medios estadounidenses por la falta de climatización recordando la responsabilidad histórica de ese país en las emisiones de gases de efecto invernadero. En Italia, el regulador energético Arera anunció un abandono gradual del precio único nacional de la electricidad en favor de tarifas zonales, de modo que las regiones que alberguen más parques eólicos y fotovoltaicos —como Calabria, cuyo gobernador ha reclamado acelerar la reforma— puedan trasladar ese ahorro a las facturas de familias y empresas.

Al final del día, la imagen que persiste es la de esa lluvia artificial cayendo de los techos de Yuncheng, una niebla que se evapora casi al instante sin empapar el asfalto. Es un gesto tan efímero como el alivio que promete, y tan cargado de preguntas como el propio verano que se avecina: ¿cuánta agua se puede gastar para refrescar una ciudad?, ¿quién asume el costo de la adaptación climática?, ¿cómo se reparten los beneficios de la energía limpia? Mientras los científicos afinan materiales que exprimen el sol para sacar agua dulce del mar y los inquilinos instalan bombas de calor con sus propias manos, el mundo ensaya respuestas que, como la niebla de Shanxi, se disipan en el aire caliente pero dejan una huella en la conversación global.

Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.

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Prensa latinoamericanaPrensa atlántica / anglosfera
Prensa latinoamericana/ Mercado
PragmatismoDistancia

En muchos hogares latinoamericanos, el agua que gotea de los aires acondicionados se recoge y se reutiliza para limpiar pisos o lavar autos, evitando el desperdicio. Este gesto cotidiano encarna una mentalidad práctica y sostenible, promoviendo el consumo responsable del agua sin depender de tecnologías complejas.

Prensa atlántica / anglosfera/ Económica
Pragmatismo

Con el aumento de los costos de la energía, se aconseja a los consumidores ajustar la configuración del aire acondicionado para reducir las facturas de electricidad en verano. Pequeños cambios, como subir la temperatura unos grados o usar modos de ahorro de energía, pueden generar ahorros notables sin sacrificar la comodidad.

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La OTAN llega a Ankara fracturada por el gasto militar y la misión en Irán·Díaz-Canel advierte que Cuba luchará “hasta la última gota de sangre” ante las amenazas de Trump·Portugal sella un pacto de honor para honrar a Diogo Jota en el aniversario de su muerte·Separatistas papúes afirman haber matado a piloto estadounidense y calcinado su avión·La ola de calor en Europa deja más de 2.000 muertos y tensiona las infraestructuras mientras se espera un nuevo pico·Enfrentamiento en el noroeste de Irán deja varios muertos entre la Guardia Revolucionaria y la oposición kurda·Disputa diplomática entre Ghana y Sudáfrica por la muerte de un migrante en medio de protestas xenófobas·Un arquero palestino muere bajo fuego israelí en Gaza y eleva a más de mil los deportistas fallecidos·La OTAN llega a Ankara fracturada por el gasto militar y la misión en Irán·Díaz-Canel advierte que Cuba luchará “hasta la última gota de sangre” ante las amenazas de Trump·Portugal sella un pacto de honor para honrar a Diogo Jota en el aniversario de su muerte·Separatistas papúes afirman haber matado a piloto estadounidense y calcinado su avión·La ola de calor en Europa deja más de 2.000 muertos y tensiona las infraestructuras mientras se espera un nuevo pico·Enfrentamiento en el noroeste de Irán deja varios muertos entre la Guardia Revolucionaria y la oposición kurda·Disputa diplomática entre Ghana y Sudáfrica por la muerte de un migrante en medio de protestas xenófobas·Un arquero palestino muere bajo fuego israelí en Gaza y eleva a más de mil los deportistas fallecidos·
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La lluvia artificial que cae de los rascacielos: las nuevas formas de combatir el calor extremo

Desde sistemas de nebulización en azoteas chinas hasta bombas de calor de ventana en Estados Unidos, el mundo ensaya respuestas domésticas y políticas a un verano cada vez más implacable.

Una densa cortina de vapor se desprende de las azoteas de los edificios de Yuncheng, en la provincia china de Shanxi, y envuelve calles y aceras en una niebla refrescante. Las imágenes, difundidas por la portavoz de la cancillería china Mao Ning, muestran un sistema de nebulización de alta presión que, según reportes de medios locales, logra reducir la temperatura del aire y las superficies entre 5 y 8 grados centígrados en cuestión de minutos cuando el termómetro roza los 38 °C. La publicación se volvió viral y desató un coro de reacciones encontradas: mientras algunos usuarios en redes sociales calificaban la tecnología como un adelanto a su tiempo, otros ironizaban sobre el desperdicio de agua o la insuficiencia de un descenso térmico que deja a los transeúntes “mojados y con 89 grados Fahrenheit”, en alusión a la humedad residual.

La escena de Shanxi condensa una búsqueda global de alivio térmico que va mucho más allá de la ingeniería urbana. En el mismo país, un equipo de la Academia China de las Ciencias presentó un material tridimensional que mejora la desalinización solar hasta el punto de que, tras dos años de operación, el agua potable obtenida del mar costaría menos que el agua embotellada comercial, según sus cálculos publicados en Advanced Materials. Del otro lado del Pacífico, los inquilinos estadounidenses que no pueden permitirse costosos sistemas de climatización centralizada empiezan a encontrar en las bombas de calor de ventana una alternativa que enfría y calienta sin obra ni instalación profesional, con precios que oscilan entre los 3.000 y los 4.000 dólares. En Nigeria, donde las tarifas eléctricas no dejan de subir, los compradores priorizan cada vez más los electrodomésticos de bajo consumo: la llegada de aires acondicionados inverter que prometen reducir el gasto eléctrico hasta un 75 % refleja, según distribuidores locales, un cambio estructural en los hábitos de consumo.

Esa misma tensión entre eficiencia y vida cotidiana se manifiesta en los gestos más íntimos del hogar. En Argentina, los especialistas recuerdan que el agua que gotea del desagüe del aire acondicionado —un líquido sin minerales que muchos tiran— puede reutilizarse para limpiar pisos, vidrios o el coche, aunque no es apta para consumo humano ni para regar huertas por la posible presencia de bacterias. En España y otros mercados de habla hispana, los técnicos advierten del error más frecuente al encender el equipo en invierno: subir la temperatura sin activar el modo calor, lo que obliga al compresor a trabajar en ciclos ineficientes que disparan el consumo y acortan la vida útil del aparato. Incluso la freidora de aire, ese electrodoméstico que promete frituras sin aceite, tiene su talón de Aquiles: verter sopas o salsas directamente en la cubeta puede arruinar el sistema de circulación de aire, según alertan los fabricantes.

El debate, sin embargo, no se agota en el manual de instrucciones. La administración Trump se dispone a desmantelar las normas federales de eficiencia energética que, a su juicio, encarecían los electrodomésticos y restringían la libertad de elección de los consumidores, una medida que el secretario de Energía, Chris Wright, calificó como el fin de los “mandatos del Green New Scam”. Mientras tanto, en Europa, donde apenas el 20 % de los hogares dispone de aire acondicionado frente al 88 % en Estados Unidos, la teniente de alcalde de París, Audrey Pulvar, respondió a las burlas de medios estadounidenses por la falta de climatización recordando la responsabilidad histórica de ese país en las emisiones de gases de efecto invernadero. En Italia, el regulador energético Arera anunció un abandono gradual del precio único nacional de la electricidad en favor de tarifas zonales, de modo que las regiones que alberguen más parques eólicos y fotovoltaicos —como Calabria, cuyo gobernador ha reclamado acelerar la reforma— puedan trasladar ese ahorro a las facturas de familias y empresas.

Al final del día, la imagen que persiste es la de esa lluvia artificial cayendo de los techos de Yuncheng, una niebla que se evapora casi al instante sin empapar el asfalto. Es un gesto tan efímero como el alivio que promete, y tan cargado de preguntas como el propio verano que se avecina: ¿cuánta agua se puede gastar para refrescar una ciudad?, ¿quién asume el costo de la adaptación climática?, ¿cómo se reparten los beneficios de la energía limpia? Mientras los científicos afinan materiales que exprimen el sol para sacar agua dulce del mar y los inquilinos instalan bombas de calor con sus propias manos, el mundo ensaya respuestas que, como la niebla de Shanxi, se disipan en el aire caliente pero dejan una huella en la conversación global.

Divergencia de las fuentes

Sociedad y Cultura · 7 medios · 2 idiomas

61%Alta

Cómo las fuentes narran los mismos hechos de manera diferente.

Cómo se dividen

Favorable50%
Neutral33%
Crítico17%

Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.

2 grupos editoriales · 2 idiomas

TonoTemperaturaEnfoquePosicionamientoHorizonte
Prensa latinoamericanaPrensa atlántica / anglosfera
Prensa latinoamericana/ Mercado
PragmatismoDistancia

En muchos hogares latinoamericanos, el agua que gotea de los aires acondicionados se recoge y se reutiliza para limpiar pisos o lavar autos, evitando el desperdicio. Este gesto cotidiano encarna una mentalidad práctica y sostenible, promoviendo el consumo responsable del agua sin depender de tecnologías complejas.

Prensa atlántica / anglosfera/ Económica
Pragmatismo

Con el aumento de los costos de la energía, se aconseja a los consumidores ajustar la configuración del aire acondicionado para reducir las facturas de electricidad en verano. Pequeños cambios, como subir la temperatura unos grados o usar modos de ahorro de energía, pueden generar ahorros notables sin sacrificar la comodidad.

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