
El empleo global toca máximos históricos pero los salarios reales no se recuperan
La OCDE reporta una ocupación récord de 670 millones de personas en sus países miembros, aunque un tercio de las economías aún no compensa la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación.
Los mercados laborales de las economías desarrolladas alcanzaron en mayo de 2026 un nuevo máximo histórico de 670 millones de personas ocupadas, con una tasa de desempleo que se mantiene en el 4,9%, cerca de sus mínimos. Sin embargo, la solidez de la cantidad de empleo contrasta con la debilidad de los salarios reales: en aproximadamente un tercio de los países de la OCDE, las remuneraciones no han recuperado el terreno perdido frente a la inflación desde 2021. Italia registra el mayor rezago entre las grandes economías del bloque, con una brecha del 6,1% respecto al primer trimestre de aquel año, mientras que en España, Grecia y Portugal la desocupación sigue descendiendo, a contracorriente de dos tercios de los miembros donde el indicador volvió a subir.
Desde la óptica de París, donde la OCDE presentó su informe Perspectivas de Empleo 2026, la resiliencia del empleo se explica por factores estructurales y coyunturales. La escasez de mano de obra por razones demográficas y la prudencia de las empresas tras las dificultades para contratar en la fase pospandemia han sostenido la demanda de trabajadores incluso en un contexto de crecimiento económico mediocre y shocks geopolíticos recurrentes, como la guerra en Oriente Medio y la volatilidad de los aranceles. No obstante, la organización advierte que el nuevo choque de precios de la energía amplificará la presión sobre el poder de compra, y proyecta un estancamiento de los salarios reales en Italia para 2027.
En América Latina, la radiografía laboral argentina muestra un mercado estancado. Analistas en Buenos Aires señalan que la tasa de desempleo se mantuvo en el 7,8% en el primer trimestre, apenas una décima por debajo del año anterior, mientras la subocupación —trabajadores que necesitan más horas— trepó al 11,1%. La presión laboral, que suma a desocupados y subocupados que buscan activamente otro empleo, afecta al 23,6% de la población económicamente activa, con fuertes disparidades regionales: provincias como Córdoba y Tucumán presentan mercados donde muchos trabajan pero no logran ingresos suficientes. La estabilización macroeconómica evitó un deterioro mayor, pero aún no se traduce en creación neta de puestos de trabajo privados.
En el frente tecnológico, un informe del gobierno australiano —el primero de su tipo— concluye que la inteligencia artificial no está provocando despidos masivos, aunque sí se observa una desaceleración en las ocupaciones más expuestas, como telemarketing y tareas administrativas. El empleo en esos sectores creció un 5,6% desde fines de 2022, frente al 9,5% en los menos expuestos. Desde Fráncfort, el jefe de investigación macro de Deutsche Bank, Jim Reid, matiza que la historia económica muestra que cada innovación disruptiva generó temores de destrucción de empleo que nunca se materializaron en el agregado, aunque advierte que los beneficios plenos de la IA en productividad tardarán años en integrarse en las empresas. El próximo hito será la evolución de los salarios reales en el segundo semestre, condicionada por la trayectoria de los precios energéticos y el ritmo de las renovaciones contractuales.
| Prensa europea continental | −0.60 | critical |
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| Prensa árabe Levante-Magreb | −0.80 | critical |
| Prensa rusa y CEI | +0.70 | aligned |
| Prensa latinoamericana | −0.60 | critical |
Italia denuncia su brecha salarial como la más amplia entre las grandes economías de la OCDE, exigiendo intervenciones estructurales.
El informe de la OCDE se utiliza como un punto de referencia objetivo para convertir un dato nacional en una anomalía sistémica, trasladando la responsabilidad a las políticas económicas.
Omite el crecimiento salarial en Rusia y la crisis laboral en Líbano, que relativizarían la especificidad italiana.
El Líbano sufre una catástrofe ocupacional que exige una intervención humanitaria inmediata.
Los datos de la OIT se presentan como testimonio directo del sufrimiento de los trabajadores, transformando las estadísticas en un llamamiento emocional.
Omite las mejoras laborales en Italia y el crecimiento salarial en Rusia, que suavizarían la percepción de una crisis global.
Rusia demuestra un rápido crecimiento salarial en sectores clave, confirmando la solidez de su mercado laboral.
Se seleccionan los sectores con los mayores incrementos salariales para crear una narrativa de éxito, ignorando el promedio general.
Omite el estancamiento salarial en Italia y la crisis en Líbano, que contradecirían la imagen de un mercado laboral globalmente saludable.
Córdoba revela una vulnerabilidad ocupacional que supera con creces el desempleo oficial, denunciando un mercado laboral precario.
Un dato local se eleva a indicador nacional, sugiriendo que el problema es sistémico y no circunscrito.
Omite los récords de empleo en Italia y el crecimiento salarial en Rusia, que mostrarían que no todos los mercados laborales están en crisis.
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