
El apoyo europeo impulsa la defensa ucrania mientras la economía rusa se resiente
La inyección de 90.000 millones de euros de la UE permite a Kiev aumentar su presupuesto militar un 55%, mientras analistas advierten de tensiones fiscales en Moscú y sindicatos suecos exigen condiciones laborales para la reconstrucción.
El reciente desembolso de 90.000 millones de euros por parte de la Unión Europea ha permitido a Ucrania incrementar su presupuesto de defensa en un 55% en las últimas semanas, lo que ha generado inquietud entre blogueros cercanos al régimen ruso, según reportes desde Escandinavia. Este respaldo financiero, articulado pese a la retirada progresiva de Estados Unidos, contrasta con la decisión de Bulgaria —un antiguo proveedor de armas— de suspender toda ayuda militar tras un cambio de gobierno, lo que ilustra la heterogeneidad de posturas dentro del bloque comunitario.
En paralelo, indicadores desde Moscú sugieren un deterioro de la estabilidad económica rusa. Alexandra Prokopenko, exasesora del Banco Central ruso y actualmente analista del Carnegie Russia Eurasia Center, afirma que el Kremlin ha abandonado la disciplina fiscal: el déficit presupuestario hasta mayo alcanzó el 2,6% del PIB, el doble del registrado en todo 2025, y el Fondo Nacional de Bienestar se reduce al destinarse a cubrir el gasto bélico. El profesor Peter Frankopan, de la Universidad de Oxford, coincide en que la presión económica, junto con la escasez de combustible y el aumento de la inflación, genera fisuras incluso entre círculos leales al presidente Putin. A ello se suman ataques con drones ucranianos contra refinerías e infraestructura militar en territorio ruso, cada vez más frecuentes.
De cara al futuro inmediato, el Ministerio de Finanzas de Kiev proyecta necesitar al menos 154.000 millones de dólares de sus aliados occidentales hasta 2030 para garantizar el funcionamiento estatal, según documentos a los que tuvo acceso la agencia TASS. Parte de esos fondos se obtendrían a través del programa ERA, que utiliza activos rusos congelados, así como préstamos del FMI y el Banco Mundial. Sin embargo, la capacidad de absorción de tales inversiones está condicionada, advierten desde el movimiento sindical sueco. Lennart Reinius, secretario general de Union to Union, subraya que la reconstrucción de infraestructura será más costosa y lenta sin un mercado laboral funcional, diálogo social efectivo y respeto a las normas de la OIT, tal como se evidenció en el reciente acuerdo colectivo del sector de la construcción en Ucrania, negociado con participación de patronales y sindicatos.
Mientras, la sociedad civil mantiene su rol como sostén invisible del esfuerzo ucranio. Durante la semana política de Almedalen, en Visby, decenas de organizaciones suecas de voluntarios reafirmaron su compromiso con la asistencia humanitaria, la provisión de equipos a las fuerzas armadas y el apoyo a los refugiados, pese al desgaste personal y financiero. Estos actores, que a menudo ocupan los espacios que los Estados descuidan, contribuyen a mantener la causa ucraniana en la agenda pública europea. Se espera que en las próximas semanas el gobierno de Kiev detalle la ejecución del presupuesto ampliado de defensa, mientras los ministros de Economía de la UE evalúan el diseño del futuro esquema de asistencia, en el que Bruselas insiste en combinar apoyo militar con reformas estructurales para la sostenibilidad de la reconstrucción.
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