
EE UU y Arabia Saudí cierran un pacto nuclear sin el protocolo adicional de la AIEA
El borrador, pendiente de la firma de Trump, permitiría a Riad enriquecer uranio con salvaguardias bilaterales en lugar del estándar internacional, lo que expertos vinculan a un riesgo de proliferación en Oriente Próximo.
Estados Unidos y Arabia Saudí concluyeron en octubre de 2025 las negociaciones de un acuerdo de cooperación nuclear civil —el “Acuerdo 123”— cuyo borrador, según una investigación de CNN, permitiría al reino enriquecer uranio y reprocesar plutonio sin adherirse al Protocolo Adicional de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). El texto sustituye las salvaguardias reforzadas de la AIEA por un mecanismo bilateral de verificación entre Washington y Riad. La firma del presidente Donald Trump sigue pendiente, pese a que las conversaciones técnicas finalizaron hace meses. Fuentes del Congreso estadounidense atribuyen la demora al estallido de la guerra con Irán y al temor de la Casa Blanca a una resolución de desaprobación bipartidista que bloquee el pacto.
Desde Washington, el secretario de Energía, Chris Wright, defendió el acuerdo como una vía para “llevar la tecnología nuclear estadounidense a Arabia Saudí” con un “compromiso firme con la no proliferación”. La administración ha asegurado a legisladores que las salvaguardias bilaterales incluirán verificaciones adicionales en áreas sensibles y que la AIEA dispondrá de herramientas para actuar, aunque sin el mandato de inspección ampliada del protocolo adicional. La embajada saudí no ha comentado. Especialistas en no proliferación advierten, en cambio, que la ausencia de ese instrumento limita la capacidad de la AIEA para acceder a instalaciones no declaradas y eleva el riesgo de que Riad desvíe tecnología hacia un programa militar encubierto, replicando patrones como el de Pakistán.
El príncipe heredero Mohamed bin Salmán ha condicionado el desarrollo de armas nucleares propias a que Irán las obtenga, lo que añade tensión estratégica en pleno conflicto. La prensa iraní interpreta el pacto como una “luz verde encubierta” y subraya la contradicción con el argumento oficial de que la guerra busca impedir el uso militar del uranio enriquecido iraní. Analistas en Moscú, reflejados en medios como Kommersant y Vedomosti, destacan que el acuerdo rompe con el “estándar de oro” fijado en 2009 con Emiratos Árabes Unidos —que renunció al enriquecimiento y aceptó el protocolo adicional— y advierten de que sienta un precedente que Rusia y China podrían explotar en sus propias negociaciones nucleares.
Los defensores del acuerdo, entre ellos asesores del sector nuclear estadounidense, argumentan que rechazar las condiciones saudíes empujaría a Riad a buscar tecnología rusa o china con salvaguardias aún más laxas, y que el pacto abre un mercado lucrativo para la industria de Estados Unidos. No obstante, el borrador no otorga la última palabra sobre transferencias sensibles, que quedarán sujetas a revisiones adicionales. El expediente está en punto muerto: Trump debe firmarlo para remitirlo al Congreso, donde la ley exige un período de revisión. La evolución de la guerra con Irán y el equilibrio de fuerzas en el Capitolio determinarán si el acuerdo entra en vigor o si la oposición bipartidista fuerza su bloqueo.
| Prensa iraní y afín | −0.90 | critical |
|---|---|---|
| Prensa latinoamericana | −0.30 | critical |
| Prensa rusa y CEI | 0.00 | neutral |
| Prensa del Golfo árabe | +0.10 | neutral |
Iran denounces yet another American double standard: while Tehran faces sanctions and attacks, Riyadh is granted enrichment without safeguards, paving the way for a Saudi bomb.
The rhetorical mechanism consists of establishing an explicit parallel between the treatment of Iran and that of Saudi Arabia, highlighting the disparity to delegitimize the deal as hypocritical and dangerous.
The Iranian sources omit mentioning that the deal is still a draft and not signed, and that the war with Iran is cited as a cause for delay, which could weaken the narrative of an immediate green light.
Latin America watches with concern the US-Saudi deal that bypasses international safeguards, creating a dangerous precedent for nuclear proliferation.
The rhetorical mechanism relies on highlighting the absence of international restrictions, presenting the deal as a deviation from non-proliferation norms, thus raising alarm without direct accusation.
The Latin American sources omit contextualizing the deal within the war with Iran, which could explain the delay in signing, and do not mention the double standard regarding Iran.
Russia reports the news of the preliminary US-Saudi deal for uranium enrichment without safeguards, based on CNN sources, without adding its own assessments.
The rhetorical mechanism is the verbatim citation of Western sources (CNN) without commentary, which confers apparent objectivity but avoids taking a stance on the issue.
The Russian sources omit any analysis of regional security implications or double standards, limiting themselves to a sterile chronicle.
The Gulf presents the deal as a step forward in US support for the Saudi civilian nuclear program, delayed only by the war with Iran, without raising criticism.
The rhetorical mechanism consists of placing the deal in the context of the war with Iran, normalizing the delay and presenting the US decision as consistent with the anti-Iran strategy.
The Gulf sources omit mentioning European concerns and the risk of proliferation, focusing instead on the war context with Iran.
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