
Ocho países de mayoría musulmana condenan la escalada israelí en Al Aqsa y exigen respeto al statu quo
Una declaración conjunta de cancilleres de Indonesia, Egipto, Jordania, Pakistán, Catar, Arabia Saudí, Turquía y Emiratos Árabes Unidos rechaza la incursión de miles de colonos israelíes en Al Aqsa y exige el fin de las restricciones de acceso y el respeto al statu quo en Jerusalén Este.
Los ministros de Relaciones Exteriores de Indonesia, Egipto, Jordania, Pakistán, Catar, Arabia Saudí, Turquía y Emiratos Árabes Unidos condenaron en los términos más enérgicos la escalada israelí en el complejo de la Mezquita de Al Aqsa o Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén Este ocupado. La declaración, difundida el viernes 24 de julio de 2026, responde a la entrada masiva de colonos —más de 4.200, según fuentes palestinas y de la Liga Árabe— que, bajo protección de la policía israelí y liderados por ministros ultraderechistas como Itamar Ben-Gvir, irrumpieron en el recinto para conmemorar la festividad judía de Tisha B’Av. Los firmantes califican estos hechos como una violación flagrante del derecho internacional, de las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas y del statu quo histórico y jurídico que rige los lugares santos.
Los cancilleres denuncian además las restricciones de acceso impuestas por las fuerzas israelíes a la Ciudad Vieja y a los lugares de culto; tales medidas, afirman, constituyen un intento ilegal de alterar el statu quo y una vulneración del derecho internacional humanitario. La declaración subraya que Israel, en tanto potencia ocupante, no posee soberanía sobre Jerusalén Este ni sobre los santuarios islámicos y cristianos. Asimismo, reitera que la totalidad del complejo de Al Aqsa, con sus 144 dunams (14,4 hectáreas), es un lugar de culto exclusivo para los musulmanes y que la administración de los bienes habices y de los asuntos de la mezquita corresponde, conforme a la custodia hachemí histórica, al Ministerio de Asuntos Islámicos jordano.
La condena diplomática se extiende a las “provocaciones” que, según el texto, “alimentan el odio y el extremismo” y obstaculizan los esfuerzos para alcanzar una paz justa y duradera basada en la solución de dos Estados. En la misma línea, la presidencia palestina calificó la irrupción de “escalada peligrosa” y de “política sistemática para imponer una nueva realidad”, al tiempo que alertó sobre el riesgo de una división temporal y espacial del lugar. Por su parte, el secretario general de la Liga Árabe, Nabil Fahmy, advirtió que tales acciones reflejan un plan para modificar el carácter histórico y demográfico de Jerusalén Este, con el respaldo de sectores que influyen en el gobierno de Israel.
Desde su ocupación en 1967, Jerusalén Este no ha sido reconocida internacionalmente como territorio israelí. El statu quo vigente, basado en acuerdos explícitos, permite el culto musulmán y limita el acceso de no musulmanes a las visitas, excluyendo toda manifestación religiosa. La incursión masiva del 23 de julio, ocurrida en un contexto de repunte de las entradas de colonos a la Explanada a lo largo de 2026, intensifica las tensiones en uno de los puntos más sensibles del conflicto palestino-israelí. Los ocho ministros instan a Israel a levantar de inmediato todas las trabas al acceso de los fieles musulmanes y urgen a la comunidad internacional a asumir una postura firme que ponga fin a las violaciones sistemáticas contra los lugares sagrados.
| Prensa del Sudeste Asiático | −0.80 | critical |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | −0.70 | critical |
| Prensa iraní y afín | −0.90 | critical |
Indonesia and the seven signatory countries condemn the Israeli incursion as an unacceptable provocation and call on the international community to act.
Repetition of the formula 'historical status quo' and 'violation of international law' creates a framework of legitimacy against the Israeli action, presenting it as a challenge to the established order.
The Israeli perspective on Jewish religious freedom during Tisha B'Av, which justifies access to the Temple Mount, is not mentioned.
The Gulf states and their allies firmly reject the Israeli action and reaffirm their legal and historical position on Jerusalem.
The use of references to international law and UN resolutions lends legal authority to the condemnation, making the position not only emotional but legally grounded.
The Israeli claim of historical Jewish connection to the Temple Mount, a key counter-narrative, is not mentioned.
Iran strongly condemns the desecration of the Al-Aqsa Mosque and supports the position of the eight countries, considering the Israeli action a clear aggression.
The use of the term 'desecration' loads the event with religious significance, turning a political issue into an offense against Islam.
The context of the Jewish holiday Tisha B'Av, during which the incursion occurred, is omitted, making the event appear as an unprovoked aggression.
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