
EE.UU. reimpone el bloqueo a Irán y la Guardia Revolucionaria amenaza con cerrar más rutas petroleras
La reanudación del cerco marítimo y los bombardeos recíprocos hunden el alto el fuego de abril, mientras Teherán advierte que extenderá el cierre a otros corredores de crudo y gas si prosigue la ofensiva estadounidense.
Estados Unidos reanudó el martes por la noche (hora de la costa este) el bloqueo naval sobre todos los puertos iraníes, según confirmó el Comando Central (CENTCOM). La medida, que ya había estado vigente entre abril y junio, coincidió con una nueva oleada de ataques aéreos y navales contra decenas de objetivos militares en la costa iraní y las inmediaciones del estrecho de Ormuz, la cuarta noche consecutiva de bombardeos estadounidenses. El presidente Donald Trump condicionó el cese de las hostilidades a la reanudación inmediata de las negociaciones y advirtió que, de no producirse, la próxima semana se atacarán centrales eléctricas y puentes en territorio iraní. La reactivación del bloqueo deja sin efecto práctico el memorando de entendimiento firmado el 17 de junio con mediación paquistaní, que había consolidado un alto el fuego alcanzado en abril.
Desde Teherán, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica declaró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado “hasta que Estados Unidos ponga fin a sus actos de agresión” y añadió que “o las exportaciones de petróleo y gas de la región están disponibles para todos, o no lo estarán para nadie”. En paralelo, la fuerza iraní reivindicó el lanzamiento de misiles de crucero contra un centro logístico estadounidense en la zona portuaria de Mina Abdullah, en Kuwait, así como ataques con drones contra la base aérea de Al Azraq, en Jordania, e instalaciones de la Quinta Flota en Bahréin. El vicecanciller iraní, Kazem Gharibabadi, afirmó que la decisión de Washington “ha socavado, de una forma u otra, el memorando de entendimiento”. Por su parte, Trump, que inicialmente había amenazado con imponer un arancel del 20% a los buques que transiten por Ormuz, dio marcha atrás y anunció que lo sustituirá por acuerdos comerciales y de inversión con los países del Golfo.
Datos de la firma Kepler recogidos por agencias internacionales muestran que el martes, en las horas previas a la entrada en vigor del bloqueo, cruzaron el estrecho once buques, nueve de ellos vinculados al comercio iraní —entre ellos tres petroleros vacíos que ingresaban y cuatro cargados con crudo, productos refinados y gas licuado que salían—, sin que se registraran movimientos de cargadores de otros productores del Golfo. Analistas de Goldman Sachs advirtieron en una nota que la siguiente fase de recuperación de los flujos de crudo en la región “podría ser más lenta que la inicial, incluso si las tensiones geopolíticas disminuyen”, y señalaron que las navieras que utilizan el corredor no iraní de Ormuz siguen mostrando una fuerte aversión al riesgo tras los últimos ataques a tanqueros. Naciones Unidas expresó su alarma por las “graves consecuencias socioeconómicas y humanitarias” de la parálisis del estrecho, del que dependen millones de personas para el abastecimiento de alimentos, medicinas y otros bienes esenciales. La ofensiva iraní ya ha alcanzado a dos buques emiratíes en Ormuz, con un tripulante indio fallecido, y ha provocado la intercepción de tres misiles balísticos por parte de Jordania.
El conflicto, desencadenado a finales de febrero por una campaña de bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán, entra así en una fase de escalada que amenaza con ampliar el colapso de las cadenas energéticas globales. Aunque Arabia Saudita ha desviado la mayor parte de sus exportaciones hacia el mar Rojo, la presencia de los rebeldes hutíes —respaldados por Irán— en las inmediaciones del estrecho de Bab el Mandeb añade un factor de riesgo adicional, según advierten fuentes de seguridad marítima. La vía diplomática queda por ahora bloqueada: el memorando de junio está de facto anulado y la exigencia de Washington de un retorno incondicional a la mesa de negociación choca con la condición iraní de que cesen primero las “acciones agresivas”. El ultimátum de Trump para la próxima semana y la promesa de la Guardia Revolucionaria de cerrar otras rutas de exportación de hidrocarburos mantienen a la región a la espera de un nuevo umbral de violencia.
| Prensa árabe Levante-Magreb | −0.40 | critical |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | −0.20 | neutral |
| Prensa iraní y afín | −0.60 | critical |
The Arab region denounces the US and Iranian escalation as a threat to stability, calling for de-escalation.
It presents the crisis as a failure of diplomacy, emphasizing the humanitarian and economic consequences for the Arab world.
It does not highlight the Iranian threats to cut off other energy routes, which are present in the Gulf bloc.
The Gulf states warn against Iranian threats to energy security, emphasizing the need to protect maritime routes.
It uses a direct quote from the IRGC to create a sense of imminent threat, legitimizing the US military presence.
It does not include the Iranian narrative of self-defense against American aggression.
Iran presents itself as a victim of American aggression, rejecting accusations and defending its sovereignty.
It uses the term 'claim' to cast doubt on the credibility of Western sources, and presents facts to emphasize unilateral American action.
It does not mention the Iranian threat to close other energy routes, which is central in the Gulf bloc.
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