
Cuba sufre su tercer apagón nacional en nueve días bajo la presión del bloqueo energético estadounidense
La red eléctrica colapsó nuevamente el martes, dejando sin servicio a 10 millones de personas en medio de sanciones que asfixian la importación de crudo y una infraestructura obsoleta.
El sistema eléctrico nacional de Cuba experimentó el martes su tercera desconexión total en menos de diez días, un evento que las autoridades de la isla atribuyen al endurecimiento del bloqueo estadounidense sobre los suministros de combustible. La falla, registrada a las 11:05 hora local, dejó sin servicio a los cerca de 10 millones de habitantes del país y se suma a los apagones del 6 y 11 de julio, evidenciando la fragilidad de una red que ya en 2024 había sufrido colapsos parciales y totales.
El mecanismo que subyace a esta crisis energética es la combinación de una infraestructura termoeléctrica envejecida —con plantas que requieren mantenimiento constante o sufren averías frecuentes— y la drástica reducción en la llegada de petróleo. Desde la óptica de Washington, la campaña de “máxima presión” busca privar al gobierno cubano de los recursos necesarios para sostenerse, intensificando las sanciones a partir de enero, cuando la Casa Blanca interrumpió los envíos de crudo venezolano tras la salida de Nicolás Maduro. Analistas en Ciudad de México señalan que la presión estadounidense también llevó a México a suspender sus embarques, dejando a la isla dependiente de un flujo limitado de petróleo ruso y de una planta flotante enviada por Turquía, cuya capacidad ha resultado insuficiente.
El impacto social comienza a manifestarse con protestas esporádicas en La Habana, donde se reportaron cacerolazos tras el apagón de la semana pasada. Fuentes oficiales cubanas reconocen la eficacia de las sanciones, pero insisten en que el sistema de partido único no está sujeto a negociación, aunque se muestran dispuestas a emprender reformas económicas y a dialogar con Washington. Desde la óptica de Bruselas, la situación humanitaria preocupa, pero las gestiones diplomáticas no han logrado avances concretos; el canciller cubano, Bruno Rodríguez, admitió a finales de junio que las conversaciones con Estados Unidos permanecen estancadas.
El próximo hito factual a observar es la capacidad del gobierno para restablecer el suministro en las próximas 24 a 48 horas, un plazo que en los apagones anteriores se superó con creces. Mientras tanto, la falta de un cronograma de restauración y la ausencia de un acuerdo que alivie el bloqueo petrolero mantienen a la isla en un estado de vulnerabilidad energética que podría agravar las tensiones sociales en las próximas semanas.
| Prensa rusa y CEI | −0.80 | critical |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | 0.00 | neutral |
| Prensa europea continental | −0.30 | critical |
| Prensa latinoamericana | −0.90 | critical |
Cuba, a Russian ally, is being strangled by US sanctions that have caused the third blackout in nine days. The US blockade is the sole cause of the energy collapse.
The bloc presents the blackout as a direct consequence of US sanctions, omitting any internal factors, thereby projecting all responsibility onto the United States.
The bloc omits the role of Cuba's aging infrastructure and the fact that authorities have not disclosed the cause, focusing exclusively on US sanctions.
The blackout is a fact; no cause is assigned. The event is reported without attribution.
By omitting any causal explanation, the bloc presents the event as an isolated incident without political context, maintaining neutrality.
The bloc omits any mention of US sanctions or the aging infrastructure, leaving the event unexplained.
The US oil blockade is directly causing the repeated blackouts in Cuba, crippling its aging infrastructure.
The bloc establishes a clear causal chain from US sanctions to infrastructure collapse, using the phrase 'as a consequence' to make the link seem inevitable.
The bloc omits the role of internal Cuban factors such as lack of maintenance or the recent Turkish aid, focusing solely on US responsibility.
Washington's blockade is directly responsible for the suffering of the Cuban people, as the third blackout in nine days shows.
The bloc uses emotional language ('suffers', 'paralyze') and directly attributes the crisis to US sanctions, creating a narrative of victimhood and external aggression.
The bloc omits any mention of internal Cuban factors such as infrastructure age or lack of maintenance, and also omits the fact that the government has not disclosed the cause, instead assuming blame.
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