
Burnham nombra a John Healey canciller y a Ed Miliband jefe de la diplomacia británica
El nuevo primer ministro británico reconfigura su gabinete con la designación del exministro de Defensa en la cartera económica y el regreso de figuras como Angela Rayner y Louise Haigh.
El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, anunció este lunes la composición de su nuevo gabinete, con la designación de John Healey como canciller del Exchequer y de Ed Miliband como secretario de Relaciones Exteriores. Healey, que hasta junio fue ministro de Defensa con Keir Starmer, sustituye a Rachel Reeves, quien abandonó el Gobierno junto a otros ocho ministros cercanos al anterior jefe de Gobierno. Shabana Mahmood permanece al frente del Ministerio del Interior, en una remodelación que, según fuentes de Downing Street, busca marcar una ruptura con la etapa anterior y poner fin a las luchas internas en el Partido Laborista.
Desde la óptica de los equilibrios internos del laborismo, la elección de Healey es interpretada como una solución de compromiso entre las alas izquierda y derecha del partido. Sectores de la izquierda laborista habían expresado su rechazo a que Mahmood, partidaria de recortes fiscales y de una política migratoria restrictiva, asumiera la cartera económica. La opción de Miliband, exlíder del partido y referente del ala progresista, fue descartada por el temor a una reacción adversa de los mercados financieros, según analistas en Londres. Healey, con experiencia previa en el Tesoro durante el Gobierno de Gordon Brown, ofrece un perfil de gestor que, a juicio de la prensa británica, permite al nuevo Ejecutivo proyectar estabilidad sin ceder a las presiones de una sola facción.
La designación de Healey tiene implicaciones directas sobre la política de defensa y el gasto público. Como ministro de Defensa, dimitió en protesta por la negativa del Tesoro a incrementar el presupuesto militar en 13.000 millones de libras, y acusó a ese departamento de ser “una mano muerta sobre un gobierno dinámico”. Ahora, según fuentes gubernamentales citadas por medios británicos, Burnham le ha encomendado compatibilizar la estabilidad fiscal con un aumento de la inversión en las Fuerzas Armadas, en línea con los compromisos de la OTAN. En paralelo, Miliband asume Exteriores con el mandato de elaborar una hoja de ruta para recuperar la ayuda internacional al 0,7 % del PIB y situar la diplomacia climática en el centro de la acción exterior, un giro que desde medios suecos se vincula a posibles tensiones con Washington.
La remodelación incluye el regreso de dos figuras que habían dimitido en circunstancias controvertidas: Angela Rayner, exnúmero dos del partido, vuelve como ministra de Vivienda tras ser exonerada de irregularidades fiscales, y Louise Haigh, que dejó el Gobierno por una condena por fraude, asume la cartera de la Oficina del Gabinete. Desde Bruselas, la reconfiguración del Ejecutivo británico se observa como un intento de consolidar un liderazgo que, tras la salida de Starmer, busca recomponer la cohesión interna y definir un programa de gobierno con acento en la reindustrialización y la defensa. El nuevo gabinete se enfrenta de inmediato a la preparación de los próximos presupuestos, en los que deberá concretar las prioridades de gasto anunciadas.
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Burnham ha purgado a los leales de Starmer y ha sorprendido a todos con Healey. Esta reorganización redibuja el mapa político, creando claros ganadores y perdedores.
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El nuevo primer ministro ha nombrado a John Healey como Canciller, un exministro de Defensa que renunció por el gasto en defensa. La mitad del gabinete es reemplazada en una reorganización gubernamental estándar.
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