
Buffett rompe con la Fundación Gates tras el escándalo Epstein y acelera su plan de donaciones familiares
El megainversor excluye por primera vez en dos décadas a la fundación de Bill Gates de sus aportes anuales, mientras el secretario de Salud de EE.UU. intentó desviar 5.000 millones de dólares para investigar una teoría vacunal sin sustento científico.
Warren Buffett ha puesto fin a una alianza filantrópica de casi veinte años al omitir a la Fundación Gates de su donación anual de mitad de año, una decisión que redirige aproximadamente 6.000 millones de dólares en acciones de Berkshire Hathaway hacia cuatro fundaciones controladas por sus hijos. El movimiento, confirmado el martes, se produce después de que el Departamento de Justicia estadounidense divulgara en febrero documentos que reavivaron el escrutinio sobre las interacciones entre Bill Gates y el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein. Buffett, de 95 años, anunció además que se desprenderá de la totalidad de sus acciones restantes en Berkshire —valoradas en unos 140.000 millones de dólares— antes del 31 de diciembre de 2034, acelerando un calendario que originalmente dejaba la distribución de su fortuna en manos de sus herederos tras su muerte.
La Fundación Gates había recibido más de 47.000 millones de dólares en títulos de Berkshire desde 2006, cuando Buffett asumió el compromiso irrevocable de donar su patrimonio. En esta ocasión, la Fundación Susan Thompson Buffett recibirá 9 millones de acciones clase B, mientras que las fundaciones Sherwood, Howard G. Buffett y NoVo obtendrán un millón cada una. Desde la óptica de los mercados financieros en Nueva York, la decisión se interpreta como un blindaje reputacional para el conglomerado, ahora dirigido por Greg Abel, y como un gesto de distanciamiento personal: Buffett y Gates, antaño amigos cercanos, llevan meses sin hablarse. La propia Fundación Gates ha encargado una auditoría externa sobre sus vínculos históricos con Epstein, cuyos resultados se esperan para mediados de año, y el inversor aguarda esas conclusiones antes de considerar futuras contribuciones.
En un plano distinto de la administración estadounidense, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., impulsó una propuesta para desviar 5.000 millones de dólares de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) hacia la investigación de la teoría —descartada por la ciencia desde hace décadas— que vincula las vacunas con el autismo. La iniciativa, que habría consumido más del 10 % del presupuesto anual de la agencia, fue frenada después de que el director de los NIH, Jay Bhattacharya, argumentara que ya existe una inversión significativa en el estudio del autismo, incluido un programa de 50 millones de dólares lanzado en septiembre pasado. El episodio, relatado por ocho funcionarios actuales y anteriores, revela la persistencia de Kennedy en cuestionar la seguridad de las vacunas pese al consenso científico, una postura que, según fuentes en Washington, el propio presidente Trump alienta en conversaciones privadas.
Desde Filadelfia, el director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil, Paul Offit, advirtió que el activismo antivacunas del secretario está minando la confianza pública en pleno resurgimiento del sarampión, el mayor en más de tres décadas en el país. La portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos cuestionó detalles del reporte, mientras la Casa Blanca defendió el objetivo de reducir el calendario de inmunización infantil para equipararlo al de otras naciones desarrolladas. El cruce de estas dos historias —la ruptura filantrópica de Buffett y la ofensiva sanitaria de Kennedy— refleja tensiones más amplias en la élite estadounidense entre la gestión del legado, la reputación y la influencia de creencias personales en la política pública.
El siguiente hito concreto será la publicación de la auditoría encargada por la Fundación Gates, que podría definir si el distanciamiento de Buffett se vuelve permanente. En el ámbito sanitario, la evolución del brote de sarampión y la eventual concreción de cambios en el esquema de vacunación infantil serán los indicadores para medir el alcance real de la agenda de Kennedy al frente de la salud pública estadounidense.
| Prensa atlántica / anglosfera | −0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa rusa y CEI | −0.30 | critical |
| Prensa latinoamericana | −0.40 | critical |
| Prensa israelí | 0.00 | neutral |
Buffett severs donations to the Gates Foundation after Epstein revelations: the decision is a moral stand against unacceptable associations.
The bloc makes its position plausible by presenting the Epstein connection as the sole cause for the change, omitting any alternative explanations such as Buffett's long-term succession plan, and by using direct quotes from Buffett's statement to create a causal link.
The atlantica bloc omits that Buffett did not explicitly cite the Epstein connection in his announcement, and that the decision may be part of a long-planned transition to family foundations.
Buffett transfers his shares to family foundations in eight years, suspending donations to the Gates Foundation for a review of Epstein contacts: a pragmatic wealth-management decision.
The bloc makes its position plausible by emphasizing the planned nature of the donation and the due diligence reason, using the Wall Street Journal as a source to add credibility, and framing the Epstein link as a temporary check rather than a moral condemnation.
The Russian bloc omits any moral judgment on Gates or Epstein, presenting the pause as a routine administrative check.
Buffett stops donating to the Gates Foundation after Epstein revelations: the decision is a direct response to the scandal, showing that philanthropy cannot ignore ties to criminals.
The bloc makes its position plausible by explicitly linking the donation change to the Epstein revelations, using strong language like 'revelations' and 'criminoso sexual', and by presenting the decision as a clear cause-and-effect without nuance.
The Latin American bloc omits the long-term plan to donate all shares by 2034, and does not mention that Buffett did not explicitly cite Epstein as the reason.
Buffett plans to donate all his shares to four family foundations within eight years: the move is part of his philanthropic succession plan, unrelated to any controversies.
The bloc makes its position plausible by focusing solely on the logistical and financial details of the donation, omitting any mention of the Gates Foundation or Epstein, thereby presenting the story as a routine philanthropic update.
The Israeli bloc omits entirely the exclusion of the Gates Foundation and the Epstein controversy, presenting the donation as a purely technical event.
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