
La doble vara de la FIFA: Balogun jugó por presión de Trump, pero Olise no fue perdonado
La eliminación de Estados Unidos y la negativa a Francia por la amarilla a Olise reavivan el debate sobre la injerencia política en las decisiones disciplinarias del Mundial.
Estados Unidos cayó goleado 4-1 ante Bélgica en los octavos de final del Mundial 2026, un resultado que dejó en anécdota la participación de Folarin Balogun, el delantero que debía cumplir sanción por tarjeta roja y acabó jugando tras una llamada del presidente Donald Trump al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Horas después, la FIFA rechazó el recurso de Francia para retirar la amarilla a Michael Olise, quien afrontará los cuartos de final contra Marruecos al borde de la suspensión. El contraste entre ambos casos ha encendido las críticas en Europa y reabierto el debate sobre la independencia del organismo rector del fútbol mundial.
La polémica se desató cuando Balogun fue expulsado en el minuto 64 del triunfo estadounidense ante Bosnia y Herzegovina por una entrada sobre Tarik Muharemovic. La roja conllevaba un partido de suspensión automática, pero el Comité Disciplinario de la FIFA la dejó en suspenso amparándose en el artículo 27 de su código, una figura inédita en la historia de los Mundiales. Trump reconoció haber telefoneado a Infantino para pedir una revisión, calificando la tarjeta de “gran injusticia”. La UEFA tachó la decisión de “incomprensible” y advirtió que se había “cruzado una línea roja”. Bélgica presentó una protesta formal, pero fue desestimada. En el campo, los belgas respondieron con una contundente victoria y celebraron imitando el baile característico de Trump, en una imagen que dio la vuelta al mundo.
Francia intentó aprovechar el precedente para limpiar la amonestación que Olise recibió en el minuto 97 del triunfo por 1-0 sobre Paraguay, tras un forcejeo con Matías Galarza en el que las repeticiones mostraron un contacto mínimo. La Federación Francesa de Fútbol consideró que existía base para la apelación, pero la FIFA mantuvo la tarjeta. “No hay ningún cambio. Nos ha llegado la comunicación de que se mantiene”, confirmó el seleccionador Didier Deschamps. Olise, una de las figuras del torneo, queda así apercibido: si ve otra amarilla ante Marruecos, se perdería una hipotética semifinal. También están al límite sus compañeros Manu Koné y Bradley Barcola, mientras que en el bando marroquí cinco jugadores llegan en la misma situación.
Desde Bruselas, más de 70 eurodiputados han exigido a las federaciones europeas que impulsen una investigación sobre el papel de la Casa Blanca en el caso Balogun y sobre posibles violaciones del deber de neutralidad política por parte de Infantino. La organización de derechos humanos FairSquare anunció una denuncia ante el Comité de Ética del COI, al que pertenece Infantino, por “repetidas infracciones” de ese principio, citando también la concesión del primer Premio de la Paz de la FIFA a Trump en diciembre de 2025. La Federación Noruega de Fútbol respaldó formalmente la queja. Mientras, la presidenta del COI, Kirsty Coventry, señaló que si se recibe una denuncia “la analizarán”.
El desenlace inmediato se dirime en el césped. Francia y Marruecos reeditan este jueves en el Gillette Stadium de Boston la semifinal de Catar 2022, con Olise caminando sobre el alambre disciplinario. En paralelo, Argentina se medirá a Suiza con Gonzalo Montiel como único jugador apercibido, y España espera a Bélgica en un cuadro que mantiene viva la tensión entre lo que ocurre dentro y fuera del terreno de juego.
| Prensa atlántica / anglosfera | −0.30 | critical |
|---|---|---|
| Prensa iraní y afín | −0.70 | critical |
| Prensa rusa y CEI | 0.00 | neutral |
| Prensa latinoamericana | −0.20 | neutral |
The United States acknowledge their sporting and political failure, blaming Trump and the development system.
The narrative relies on evidence of poor performance and admission of fault by the federation, making the criticism authoritative.
Iran denounces the corruption of FIFA and Trump, presenting the defeat as deserved punishment.
It uses the language of morality and sporting justice to turn a football event into a political judgment.
Russia observes the diplomatic consequences with detachment, emphasizing the Belgian PM's courtesy.
It reduces the scope of the controversy by emphasizing diplomatic behavior, normalizing the event.
The Russian press omits the widespread mockery of Trump and the calls for investigation into Infantino, focusing only on diplomatic courtesy.
Latin America celebrates the sporting and political revenge, ridiculing Trump and his interference.
It uses irony and mockery to delegitimize Trump's intervention, presenting the victory as just punishment.
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