
Argentina regresa sin Messi y sin festejos tras la derrota en la final del Mundial 2026
La selección aterrizó en Ezeiza con una delegación reducida, mientras el Gobierno cancelaba el feriado anunciado y los hinchas se congregaban para agradecer el subcampeonato.
La selección argentina cayó 1-0 ante España en la final del Mundial 2026 disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, con un gol de Ferrán Torres en el minuto 106 del tiempo suplementario. El equipo dirigido por Lionel Scaloni, que no registró remates al arco en los 120 minutos, vio frustrado el sueño del bicampeonato, pero completó una campaña que incluyó una semifinal memorable ante Inglaterra y un récord de 19 goles en el torneo. Lionel Messi, en su sexta Copa del Mundo, alcanzó los 33 partidos mundialistas, una marca absoluta en la historia de la competición.
El regreso a Buenos Aires se produjo en un clima de dispersión y mesura. La AFA confirmó que solo una parte de la delegación —jugadores del fútbol local, el cuerpo técnico y miembros del staff— aterrizó en Ezeiza alrededor de las 18:30, tras una demora en el vuelo chárter. Messi y Rodrigo De Paul viajaron directamente a Miami para reincorporarse al Inter Miami, mientras que otros futbolistas con contratos en Europa, como Lautaro Martínez, Enzo Fernández y Julián Álvarez, partieron hacia sus respectivos destinos. La entidad emitió un comunicado de agradecimiento a los hinchas, subrayando que “el resultado final no alcanzó para cumplir el sueño del bicampeonato, pero sí reafirmó un vínculo que trasciende cualquier resultado”.
La dimensión política del recibimiento se desdibujó en cuestión de horas. El presidente Javier Milei había anunciado en la red social X que decretaría un feriado nacional el día que los jugadores eligieran para celebrar, pero la iniciativa quedó sin efecto ante la falta de acuerdo con la AFA y la voluntad expresa del plantel de evitar festejos masivos. El Gobierno organizó entonces una recepción protocolar en la pista de aterrizaje, con presencia de Granaderos y la Fanfarria Alto Perú, pero sin funcionarios nacionales. Analistas en Buenos Aires interpretaron la secuencia como un intento fallido del Ejecutivo de capitalizar políticamente el subcampeonato, en un contexto de relaciones tensas entre la Casa Rosada y la dirigencia del fútbol argentino.
A pesar de la derrota, miles de hinchas se congregaron en las inmediaciones del aeropuerto y en el Obelisco porteño para agradecer al equipo. La postal de la multitud cantando y ondeando banderas celestes y blancas, incluso tras la caída, reflejó un respaldo que los medios argentinos describieron como un reconocimiento al ciclo exitoso de Scaloni. En la pista de Ezeiza, un “¡¡GRACIAS!!” de 150 metros pintado sobre el pasto dio la bienvenida a los jugadores, que se trasladaron luego al predio de la AFA sin caravana popular.
El futuro inmediato de la selección queda envuelto en interrogantes. Scaloni, visiblemente afectado, puso en duda su continuidad al afirmar que necesita “pensar” y que cumplirá su contrato hasta diciembre. Mientras los futbolistas se reintegran a sus clubes para el inicio de la temporada europea y la MLS, la atención se desplaza hacia la renovación del plantel y la planificación de las eliminatorias sudamericanas, en un horizonte que, por ahora, carece de certezas.
| Prensa latinoamericana | −0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa india y del sur de Asia | −0.60 | critical |
| Prensa europea continental | 0.00 | neutral |
Argentina regresa con dignidad, sin alborotos, y el gobierno ajusta los festejos a la realidad de la derrota.
Al enfatizar la logística, la ausencia de Messi y la cancelación del feriado, la narrativa normaliza la derrota como parte de un ciclo y evita la escalada emocional.
No se menciona la reacción burlona de la prensa internacional ante el anuncio del feriado.
El tuit de Milei sobre el feriado es un error ridículo; internet se burla de su celebración prematura.
Al presentar el feriado como un error y resaltar la burla en redes sociales, el bloque deslegitima la respuesta del gobierno argentino.
No se mencionan la posterior cancelación del feriado ni el sentir de los hinchas argentinos que apoyaban al equipo.
Argentina regresa sin alboroto; algunos medios señalan el anuncio del feriado, otros la falta de celebración.
Al presentar tanto el feriado como el regreso sobrio como hechos separados, el bloque evita tomar partido y deja que la contradicción hable por sí misma.
La controversia política interna sobre el feriado y la reacción emocional de los aficionados no se abordan.
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