Iniciar sesión
Edición de las 10:00 CETlunes, 6 de julio de 2026
311 medios · 17 idiomas432 briefing hoy
Última hora
Trump se reúne con Zelenski y Al Sharaa en una cumbre de la OTAN marcada por la tensión transatlánticaArranca en Teherán el funeral de Khamenei con millones de dolientes y la ausencia del nuevo líder supremoAl menos 19 muertos, incluidos cuatro guardias, en un motín carcelario en Sri LankaAuge en Australia, freno en China: los mercados de vehículos eléctricos toman rumbos opuestosEl brote de ébola en Congo supera los 500 muertos y arranca un ensayo clínico con terapias experimentalesIncendios en el sur de Europa obligan a evacuar a miles y dejan sin público una etapa del Tour de FranciaReino Unido endurece las reglas de donaciones políticas extranjeras para frenar injerencias de Rusia, China e IránInglaterra sobrevive al infierno del Azteca con diez y elimina a México en un duelo de épica y desgasteTrump se reúne con Zelenski y Al Sharaa en una cumbre de la OTAN marcada por la tensión transatlánticaArranca en Teherán el funeral de Khamenei con millones de dolientes y la ausencia del nuevo líder supremoAl menos 19 muertos, incluidos cuatro guardias, en un motín carcelario en Sri LankaAuge en Australia, freno en China: los mercados de vehículos eléctricos toman rumbos opuestosEl brote de ébola en Congo supera los 500 muertos y arranca un ensayo clínico con terapias experimentalesIncendios en el sur de Europa obligan a evacuar a miles y dejan sin público una etapa del Tour de FranciaReino Unido endurece las reglas de donaciones políticas extranjeras para frenar injerencias de Rusia, China e IránInglaterra sobrevive al infierno del Azteca con diez y elimina a México en un duelo de épica y desgaste
Medios y Entretenimientosábado, 4 de julio de 2026

Agitarse no es moverse: la brecha entre la velocidad digital y el ritmo humano

Desde un consultor en Buenos Aires hasta los lectores que hicieron fila en Tokio por la nueva novela de Murakami, el mundo se pregunta cómo adaptarse sin perder el control.

El consultor Gabriel Pereyra llegó a una empresa argentina con un encargo preciso: rediseñar una parte de su estructura. Nunca presentó ese trabajo. Apenas se involucró, detectó que la compañía se había lanzado a una transformación a una velocidad que sus equipos no podían procesar. Reuniones imposibles, decisiones sin dueño, gente corriendo en direcciones opuestas. “Agitarse no es moverse”, les dijo. La escena, relatada por la prensa bonaerense, condensa una paradoja que recorre hoy las organizaciones, las profesiones y la creación cultural: la inteligencia artificial impone un ritmo de cambio que a menudo supera la capacidad humana de absorción.

Los números globales respaldan esa intuición. Consultoras internacionales reportan que el 88% de las empresas ya utiliza IA en alguna función, pero solo un tercio logra escalarla más allá de proyectos piloto. En paralelo, el 73% de los empleados atravesados por cambios organizacionales sufre fatiga moderada o alta, y su rendimiento cae un 5%, según mediciones citadas por analistas en Buenos Aires. La velocidad tecnológica no es el único factor: el 70% del valor de la IA depende de las personas y los procesos, no del algoritmo. Invertir y agitarse no equivale a transformar.

Esa tensión entre lo humano y lo maquínico se manifestó de otro modo en Tokio durante la medianoche del viernes. Decenas de lectores hicieron fila frente a librerías para conseguir La historia de Kaho, la primera novela de Haruki Murakami con una protagonista mujer. En una entrevista con la agencia Kyodo, el escritor japonés trazó una frontera nítida: “La IA toma en cuenta todo lo que ha sucedido hasta ahora y establece analogías. Pero los procesos mediante los que escribo las novelas son completamente diferentes”. Para Murakami, los personajes aparecen de repente, “no es algo que surja de analogías”. La escena de las filas nocturnas, recogida por diarios latinoamericanos, revela un apetito por lo que ninguna máquina puede replicar: la irrupción de lo nuevo desde la subjetividad.

Mientras tanto, en los entornos de desarrollo de software, la profesión misma se redefine. Herramientas como GitHub Copilot o Gemini Code Assist ya no solo sugieren correcciones: producen funciones enteras, identifican fallas y proponen soluciones. El programador, observan analistas en São Paulo, ha pasado de escribir código a definir problemas, supervisar respuestas automáticas y validar decisiones técnicas. La demanda de profesionales capaces de dialogar con la IA crece en Brasil y en toda América Latina, pero el conocimiento técnico sigue siendo indispensable: los códigos generados pueden contener errores o vulnerabilidades. Programar ya no es solo conocer un lenguaje; es ejercer criterio.

Esa necesidad de criterio humano se extiende a las estrategias de desarrollo. Voces desde el continente africano insisten en que la transformación económica no puede limitarse a adoptar tecnología: requiere industrialización, inversión en educación y un entorno que permita a los jóvenes innovadores crear soluciones propias. Del mismo modo, en Argentina, el sector agroindustrial —que ya emplea inteligencia artificial, biotecnología y agricultura de precisión— sigue siendo debatido con categorías del siglo pasado. “La verdadera revolución no es la expansión de la superficie sembrada, sino la incorporación masiva de ciencia y tecnología”, señalan especialistas en Buenos Aires. Desde México, un ensayista recupera una idea de Karl Marx en los Grundrisse: el conocimiento social general se ha convertido en fuerza productiva inmediata, un “general intellect” que hoy adopta la forma de algoritmos. La imagen de aquellos lectores japoneses aguardando en la noche un libro que una IA no podría escribir, o la frase del consultor argentino —“agitarse no es moverse”—, recuerdan que la aceleración sin arraigo humano produce fatiga, no movimiento.

Divergencia — quién la cuenta y cómo
0%Baja
2 bloques · posiciones de 0.00 a 0.00
CríticoFavorable
LATAFR
Divergencia entre bloques de prensa
Prensa latinoamericana0.00neutral
Prensa africana subsahariana0.00neutral
La historia de las colas nocturnas por Murakami y el miedo al algoritmo no está cubierta en los materiales de los bloques de prensa proporcionados.
Prensa latinoamericana0.00
Voz

The Latin American bloc does not address the issue.

Mecanismoassenza

The absence of coverage avoids taking a stance, making the bloc neutral by omission.

Omisión

Not applicable: the bloc has no materials related to the story.

Distancia
Prensa africana subsahariana0.00
Voz

The Sub-Saharan African bloc does not address the issue.

Mecanismoassenza

The absence of coverage avoids taking a stance, making the bloc neutral by omission.

Omisión

Not applicable: the bloc has no materials related to the story.

Distancia

Amplía tu mirada

Leer más
Última hora
Trump se reúne con Zelenski y Al Sharaa en una cumbre de la OTAN marcada por la tensión transatlántica·Arranca en Teherán el funeral de Khamenei con millones de dolientes y la ausencia del nuevo líder supremo·Al menos 19 muertos, incluidos cuatro guardias, en un motín carcelario en Sri Lanka·Auge en Australia, freno en China: los mercados de vehículos eléctricos toman rumbos opuestos·El brote de ébola en Congo supera los 500 muertos y arranca un ensayo clínico con terapias experimentales·Incendios en el sur de Europa obligan a evacuar a miles y dejan sin público una etapa del Tour de Francia·Reino Unido endurece las reglas de donaciones políticas extranjeras para frenar injerencias de Rusia, China e Irán·Inglaterra sobrevive al infierno del Azteca con diez y elimina a México en un duelo de épica y desgaste·Trump se reúne con Zelenski y Al Sharaa en una cumbre de la OTAN marcada por la tensión transatlántica·Arranca en Teherán el funeral de Khamenei con millones de dolientes y la ausencia del nuevo líder supremo·Al menos 19 muertos, incluidos cuatro guardias, en un motín carcelario en Sri Lanka·Auge en Australia, freno en China: los mercados de vehículos eléctricos toman rumbos opuestos·El brote de ébola en Congo supera los 500 muertos y arranca un ensayo clínico con terapias experimentales·Incendios en el sur de Europa obligan a evacuar a miles y dejan sin público una etapa del Tour de Francia·Reino Unido endurece las reglas de donaciones políticas extranjeras para frenar injerencias de Rusia, China e Irán·Inglaterra sobrevive al infierno del Azteca con diez y elimina a México en un duelo de épica y desgaste·
Actualizado 11:053 idiomas · 7 medios
AnteriorMedios y EntretenimientoSiguiente
7 medios|3 idiomas|3 min de lectura
sábado, 4 de julio de 2026

Agitarse no es moverse: la brecha entre la velocidad digital y el ritmo humano

Desde un consultor en Buenos Aires hasta los lectores que hicieron fila en Tokio por la nueva novela de Murakami, el mundo se pregunta cómo adaptarse sin perder el control.

El consultor Gabriel Pereyra llegó a una empresa argentina con un encargo preciso: rediseñar una parte de su estructura. Nunca presentó ese trabajo. Apenas se involucró, detectó que la compañía se había lanzado a una transformación a una velocidad que sus equipos no podían procesar. Reuniones imposibles, decisiones sin dueño, gente corriendo en direcciones opuestas. “Agitarse no es moverse”, les dijo. La escena, relatada por la prensa bonaerense, condensa una paradoja que recorre hoy las organizaciones, las profesiones y la creación cultural: la inteligencia artificial impone un ritmo de cambio que a menudo supera la capacidad humana de absorción.

Los números globales respaldan esa intuición. Consultoras internacionales reportan que el 88% de las empresas ya utiliza IA en alguna función, pero solo un tercio logra escalarla más allá de proyectos piloto. En paralelo, el 73% de los empleados atravesados por cambios organizacionales sufre fatiga moderada o alta, y su rendimiento cae un 5%, según mediciones citadas por analistas en Buenos Aires. La velocidad tecnológica no es el único factor: el 70% del valor de la IA depende de las personas y los procesos, no del algoritmo. Invertir y agitarse no equivale a transformar.

Esa tensión entre lo humano y lo maquínico se manifestó de otro modo en Tokio durante la medianoche del viernes. Decenas de lectores hicieron fila frente a librerías para conseguir La historia de Kaho, la primera novela de Haruki Murakami con una protagonista mujer. En una entrevista con la agencia Kyodo, el escritor japonés trazó una frontera nítida: “La IA toma en cuenta todo lo que ha sucedido hasta ahora y establece analogías. Pero los procesos mediante los que escribo las novelas son completamente diferentes”. Para Murakami, los personajes aparecen de repente, “no es algo que surja de analogías”. La escena de las filas nocturnas, recogida por diarios latinoamericanos, revela un apetito por lo que ninguna máquina puede replicar: la irrupción de lo nuevo desde la subjetividad.

Mientras tanto, en los entornos de desarrollo de software, la profesión misma se redefine. Herramientas como GitHub Copilot o Gemini Code Assist ya no solo sugieren correcciones: producen funciones enteras, identifican fallas y proponen soluciones. El programador, observan analistas en São Paulo, ha pasado de escribir código a definir problemas, supervisar respuestas automáticas y validar decisiones técnicas. La demanda de profesionales capaces de dialogar con la IA crece en Brasil y en toda América Latina, pero el conocimiento técnico sigue siendo indispensable: los códigos generados pueden contener errores o vulnerabilidades. Programar ya no es solo conocer un lenguaje; es ejercer criterio.

Esa necesidad de criterio humano se extiende a las estrategias de desarrollo. Voces desde el continente africano insisten en que la transformación económica no puede limitarse a adoptar tecnología: requiere industrialización, inversión en educación y un entorno que permita a los jóvenes innovadores crear soluciones propias. Del mismo modo, en Argentina, el sector agroindustrial —que ya emplea inteligencia artificial, biotecnología y agricultura de precisión— sigue siendo debatido con categorías del siglo pasado. “La verdadera revolución no es la expansión de la superficie sembrada, sino la incorporación masiva de ciencia y tecnología”, señalan especialistas en Buenos Aires. Desde México, un ensayista recupera una idea de Karl Marx en los Grundrisse: el conocimiento social general se ha convertido en fuerza productiva inmediata, un “general intellect” que hoy adopta la forma de algoritmos. La imagen de aquellos lectores japoneses aguardando en la noche un libro que una IA no podría escribir, o la frase del consultor argentino —“agitarse no es moverse”—, recuerdan que la aceleración sin arraigo humano produce fatiga, no movimiento.

Divergencia — quién la cuenta y cómo
0%Baja
2 bloques · posiciones de 0.00 a 0.00
CríticoFavorable
LATAFR
Divergencia entre bloques de prensa
Prensa latinoamericana0.00neutral
Prensa africana subsahariana0.00neutral
La historia de las colas nocturnas por Murakami y el miedo al algoritmo no está cubierta en los materiales de los bloques de prensa proporcionados.
Prensa latinoamericana0.00
Voz

The Latin American bloc does not address the issue.

Mecanismoassenza

The absence of coverage avoids taking a stance, making the bloc neutral by omission.

Omisión

Not applicable: the bloc has no materials related to the story.

Distancia
Prensa africana subsahariana0.00
Voz

The Sub-Saharan African bloc does not address the issue.

Mecanismoassenza

The absence of coverage avoids taking a stance, making the bloc neutral by omission.

Omisión

Not applicable: the bloc has no materials related to the story.

Distancia

Esta noticia apareció en

7 medios · 3 idiomas

Amplía tu mirada

Desde Geopolitics & Politics

Trump convierte el 250 aniversario de EE UU en un mitin contra el 'comunismo'

6 idiomas · 25 medios

Desde Economy & Markets

La movilidad eléctrica se expande en Latinoamérica y Asia con precios accesibles y nueva infraestructura

4 idiomas · 7 medios

Desde Technology

La apuesta china por la eficiencia impulsa robots y modelos de IA que rivalizan con Occidente

2 idiomas · 4 medios

Leer más