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Sociedad y Culturaviernes, 19 de junio de 2026

Ventiladores, cebollas y ventanas selladas: la ciencia y el folclore frente al calor extremo

Desde la eutanasia pasiva que denuncia un meteorólogo alemán hasta los remedios ayurvédicos con cebolla, el mundo ensaya respuestas dispares ante temperaturas que superan los 30 grados.

En una pequeña cabina de grabación, dos personas respiran en silencio. Fuera, el termómetro marca 35 grados; dentro, las ventanas selladas convierten el aire en un caldo denso. En pocos minutos la humedad relativa roza el 100% y el sudor empapa la ropa. “Eso es eutanasia pasiva”, sentenció el meteorólogo Jörg Kachelmann en declaraciones a la prensa alemana, al describir el efecto de encerrarse sin ventilación durante una ola de calor. Su advertencia, tan gráfica como polémica, condensa un dilema que divide a los expertos en Alemania: ¿hay que abrir las ventanas cuando el asfalto arde o es preferible blindar la casa hasta que caiga la noche?

El debate alemán revela un paisaje de matices. El médico rural Thomas Aßmann recomienda ventilar solo entre las seis y las siete de la mañana y entre las nueve y las diez de la noche, nunca más de treinta minutos, y después bajar persianas. El jefe médico de la Cruz Roja alemana, Bernd Böttiger, distingue: si la vivienda está vacía, todo debe permanecer cerrado; si hay alguien dentro, conviene abrir de vez en cuando para expulsar la humedad. El físico de la construcción Hartwig Künzel, del Instituto Fraunhofer, reduce la ecuación a un principio: abrir solo cuando fuera hace menos calor que dentro. Y el ingeniero Christian Reher recuerda que sin ventilación el CO₂ y los contaminantes se acumulan, y que el simple movimiento del aire sobre la piel ya refresca. La Agencia Federal de Medio Ambiente alemana zanja: ventilar de noche y de madrugada, y proteger las ventanas con toldos exteriores, mucho más eficaces que las cortinas.

Ese saber técnico contrasta con la naturalidad con que otras culturas han incorporado el calor a su vida cotidiana. En España y en toda la cuenca mediterránea, la persiana bajada durante el día y la ventana abierta de par en par tras el ocaso son gestos casi instintivos. La siesta, recuerdan investigadores británicos, no es una costumbre arbitraria sino una adaptación fisiológica: en las horas centrales se interrumpen las actividades al aire libre y el cuerpo se resguarda. En el Reino Unido, en cambio, una encuesta reveló que el 80% de los hogares sufrió sobrecalentamiento en el verano de 2022, cuando se alcanzaron 40 grados, y que la compra de aparatos de aire acondicionado se multiplicó por siete en una década. Sin embargo, los expertos advierten que depender masivamente del aire acondicionado dispara el consumo energético justo en los picos de demanda —el país tuvo que reactivar una central de carbón para sostener la red— y profundiza la desigualdad, porque solo los hogares con más recursos pueden costearlo.

Frente a la tecnología, emerge un repertorio de remedios que mezclan tradición y fisiología. En la India, relata el neurocientífico Russell Foster, de la Universidad de Oxford, se parte una cebolla por la mitad y se frota el jugo sobre la piel: los aceites esenciales sulfurados se evaporan y arrastran el calor. La medicina ayurvédica prescribe aplicar ese mismo zumo en las plantas de los pies para regular la temperatura corporal. Un investigador de la Universidad de Teesside, en el Reino Unido, sostiene que dormir con una prenda de lana merina ayuda a expulsar el sudor lejos de la piel y acelera el enfriamiento. Y del yoga proviene una técnica de respiración que consiste en enrollar la lengua en forma de U, sacar la punta entre los labios y aspirar despacio: el aire que atraviesa ese conducto húmedo refresca cabeza y cuello como “un pequeño aire acondicionado natural”.

El ventilador, electrodoméstico humilde y universal, concentra todas las paradojas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) desaconsejan usarlo cuando la temperatura interior supera los 32 grados centígrados, porque el aire caliente en movimiento puede recalentar el cuerpo en lugar de aliviarlo. Pero un catedrático de ingeniería termofluídica de la Universidad de Ciencias Aplicadas del Noroeste de Suiza, Beat Ribi, explica que el ventilador no enfría la habitación sino a la persona, siempre que la brisa incida directamente sobre la piel y la temperatura ambiente sea inferior a la corporal. Un estudio de 2023 comprobó que una corriente de aire más intensa durante la noche aumentaba las fases de sueño profundo, aunque el ruido crecía de forma desproporcionada. La organización de consumidores británica Which? añade un error frecuente: dejar el ventilador encendido en una habitación vacía con la esperanza de encontrarla más fresca al regresar. Solo sirve si el cuerpo siente el flujo de aire.

Al final, la ola de calor se convierte en un escenario donde colisionan la física de la convección, los reflejos culturales y los gestos heredados. Mientras el termómetro supera los 30 grados, alguien en Hamburgo sopesa si abrir la ventana a las seis de la mañana o confiar en el toldo exterior; en Madrid se echa la persiana sin pensarlo; en Bombay se unta los pies con cebolla; en Londres enciende un ventilador y recuerda que, según los CDC, quizá esté cometiendo un error. El aire denso huele a azufre vegetal y a polvo acumulado en las aspas, y el zumbido del aparato se mezcla con la respiración pausada de quien, con la lengua enrollada, intenta fabricar su propia brisa.

Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.

2 grupos editoriales · 4 idiomas

62%
TonoTemperaturaEnfoquePosicionamientoHorizonte
Stampa europea continentaleStampa atlantica / anglosfera
Stampa europea continentale/ dach_plus
allarmepragmatismourgenza

La ola de calor está aquí: saber cuándo abrir las ventanas, cómo usar el ventilador y qué remedios insólitos adoptar es fundamental. Los expertos ofrecen un horario preciso y consejos prácticos para mantener fresca la casa y proteger la salud.

Stampa atlantica / anglosfera/ progressista
scetticismopragmatismodistacco

Depender únicamente del aire acondicionado durante las olas de calor es costoso, consume mucha energía y profundiza la desigualdad. Un enfoque más inteligente apuesta por la refrigeración pasiva, un mejor diseño de los edificios y soluciones comunitarias.

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Ventiladores, cebollas y ventanas selladas: la ciencia y el folclore frente al calor extremo

Desde la eutanasia pasiva que denuncia un meteorólogo alemán hasta los remedios ayurvédicos con cebolla, el mundo ensaya respuestas dispares ante temperaturas que superan los 30 grados.

En una pequeña cabina de grabación, dos personas respiran en silencio. Fuera, el termómetro marca 35 grados; dentro, las ventanas selladas convierten el aire en un caldo denso. En pocos minutos la humedad relativa roza el 100% y el sudor empapa la ropa. “Eso es eutanasia pasiva”, sentenció el meteorólogo Jörg Kachelmann en declaraciones a la prensa alemana, al describir el efecto de encerrarse sin ventilación durante una ola de calor. Su advertencia, tan gráfica como polémica, condensa un dilema que divide a los expertos en Alemania: ¿hay que abrir las ventanas cuando el asfalto arde o es preferible blindar la casa hasta que caiga la noche?

El debate alemán revela un paisaje de matices. El médico rural Thomas Aßmann recomienda ventilar solo entre las seis y las siete de la mañana y entre las nueve y las diez de la noche, nunca más de treinta minutos, y después bajar persianas. El jefe médico de la Cruz Roja alemana, Bernd Böttiger, distingue: si la vivienda está vacía, todo debe permanecer cerrado; si hay alguien dentro, conviene abrir de vez en cuando para expulsar la humedad. El físico de la construcción Hartwig Künzel, del Instituto Fraunhofer, reduce la ecuación a un principio: abrir solo cuando fuera hace menos calor que dentro. Y el ingeniero Christian Reher recuerda que sin ventilación el CO₂ y los contaminantes se acumulan, y que el simple movimiento del aire sobre la piel ya refresca. La Agencia Federal de Medio Ambiente alemana zanja: ventilar de noche y de madrugada, y proteger las ventanas con toldos exteriores, mucho más eficaces que las cortinas.

Ese saber técnico contrasta con la naturalidad con que otras culturas han incorporado el calor a su vida cotidiana. En España y en toda la cuenca mediterránea, la persiana bajada durante el día y la ventana abierta de par en par tras el ocaso son gestos casi instintivos. La siesta, recuerdan investigadores británicos, no es una costumbre arbitraria sino una adaptación fisiológica: en las horas centrales se interrumpen las actividades al aire libre y el cuerpo se resguarda. En el Reino Unido, en cambio, una encuesta reveló que el 80% de los hogares sufrió sobrecalentamiento en el verano de 2022, cuando se alcanzaron 40 grados, y que la compra de aparatos de aire acondicionado se multiplicó por siete en una década. Sin embargo, los expertos advierten que depender masivamente del aire acondicionado dispara el consumo energético justo en los picos de demanda —el país tuvo que reactivar una central de carbón para sostener la red— y profundiza la desigualdad, porque solo los hogares con más recursos pueden costearlo.

Frente a la tecnología, emerge un repertorio de remedios que mezclan tradición y fisiología. En la India, relata el neurocientífico Russell Foster, de la Universidad de Oxford, se parte una cebolla por la mitad y se frota el jugo sobre la piel: los aceites esenciales sulfurados se evaporan y arrastran el calor. La medicina ayurvédica prescribe aplicar ese mismo zumo en las plantas de los pies para regular la temperatura corporal. Un investigador de la Universidad de Teesside, en el Reino Unido, sostiene que dormir con una prenda de lana merina ayuda a expulsar el sudor lejos de la piel y acelera el enfriamiento. Y del yoga proviene una técnica de respiración que consiste en enrollar la lengua en forma de U, sacar la punta entre los labios y aspirar despacio: el aire que atraviesa ese conducto húmedo refresca cabeza y cuello como “un pequeño aire acondicionado natural”.

El ventilador, electrodoméstico humilde y universal, concentra todas las paradojas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) desaconsejan usarlo cuando la temperatura interior supera los 32 grados centígrados, porque el aire caliente en movimiento puede recalentar el cuerpo en lugar de aliviarlo. Pero un catedrático de ingeniería termofluídica de la Universidad de Ciencias Aplicadas del Noroeste de Suiza, Beat Ribi, explica que el ventilador no enfría la habitación sino a la persona, siempre que la brisa incida directamente sobre la piel y la temperatura ambiente sea inferior a la corporal. Un estudio de 2023 comprobó que una corriente de aire más intensa durante la noche aumentaba las fases de sueño profundo, aunque el ruido crecía de forma desproporcionada. La organización de consumidores británica Which? añade un error frecuente: dejar el ventilador encendido en una habitación vacía con la esperanza de encontrarla más fresca al regresar. Solo sirve si el cuerpo siente el flujo de aire.

Al final, la ola de calor se convierte en un escenario donde colisionan la física de la convección, los reflejos culturales y los gestos heredados. Mientras el termómetro supera los 30 grados, alguien en Hamburgo sopesa si abrir la ventana a las seis de la mañana o confiar en el toldo exterior; en Madrid se echa la persiana sin pensarlo; en Bombay se unta los pies con cebolla; en Londres enciende un ventilador y recuerda que, según los CDC, quizá esté cometiendo un error. El aire denso huele a azufre vegetal y a polvo acumulado en las aspas, y el zumbido del aparato se mezcla con la respiración pausada de quien, con la lengua enrollada, intenta fabricar su propia brisa.

Divergencia de las fuentes

Sociedad y Cultura · 5 medios · 4 idiomas

62%Alta

Cómo las fuentes narran los mismos hechos de manera diferente.

Cómo se dividen

Favorable50%
Neutral25%
Crítico25%

Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.

2 grupos editoriales · 4 idiomas

TonoTemperaturaEnfoquePosicionamientoHorizonte
Stampa europea continentaleStampa atlantica / anglosfera
Stampa europea continentale/ dach_plus
allarmepragmatismourgenza

La ola de calor está aquí: saber cuándo abrir las ventanas, cómo usar el ventilador y qué remedios insólitos adoptar es fundamental. Los expertos ofrecen un horario preciso y consejos prácticos para mantener fresca la casa y proteger la salud.

Stampa atlantica / anglosfera/ progressista
scetticismopragmatismodistacco

Depender únicamente del aire acondicionado durante las olas de calor es costoso, consume mucha energía y profundiza la desigualdad. Un enfoque más inteligente apuesta por la refrigeración pasiva, un mejor diseño de los edificios y soluciones comunitarias.

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