
Costa defiende contactos con Moscú y expone divisiones en la UE sobre negociaciones con Rusia
El presidente del Consejo Europeo confirmó gestiones diplomáticas con el Kremlin, generando críticas de Alemania y Francia y el respaldo de España e Irlanda, mientras Rusia exige diálogo sin ultimátums.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, confirmó el 19 de junio que su oficina estableció contactos diplomáticos con el Kremlin en las últimas semanas, una iniciativa que desató un intenso debate en la cumbre de líderes de la UE en Bruselas. Costa defendió la necesidad de un canal directo con Moscú para transmitir los mensajes del bloque y no depender de terceros en la interpretación de las posiciones rusas, aunque subrayó que la UE no actúa como mediadora y que solo Ucrania puede negociar en su nombre.
La revelación expuso divisiones profundas. Desde Berlín y París, el canciller Friedrich Merz y el presidente Emmanuel Macron expresaron su malestar por lo que consideraron una maniobra no coordinada y prematura, según fuentes diplomáticas europeas. Ambos líderes, junto con el primer ministro británico Keir Starmer, impulsan el formato E3 (Alemania, Francia y Reino Unido) como el canal adecuado para preparar eventuales conversaciones, argumentando que fue solicitado por el propio presidente ucraniano Volodímir Zelenski. Los países bálticos y nórdicos también mostraron escepticismo; el primer ministro letón afirmó que los canales diplomáticos son irrelevantes si Rusia no quiere hacer diplomacia. En contraste, España, Irlanda, Italia y Austria respaldaron a Costa. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó la iniciativa de “perfectamente comprensible e incluso necesaria”, mientras que Dublín consideró que abrir un canal no fue un error.
Moscú reaccionó con una combinación de apertura y advertencia. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que Rusia está dispuesta a dialogar con fuerzas europeas que busquen un contacto genuino, sin “moralinas ni ultimátums”, pero calificó de “gran error” la pretensión de negociar desde una posición de fuerza asumiendo una supuesta debilidad rusa. La portavoz de Exteriores, María Zajárova, ironizó sobre la necesidad de un nuevo canal cuando los embajadores europeos ya están en Moscú. El Kremlin insiste en que fueron los europeos quienes cortaron los vínculos y que les corresponde dar el primer paso.
El episodio refleja la pugna por definir quién representará a Europa en unas futuras negociaciones de paz, en un momento en que la atención de Washington se ha desplazado hacia Irán y las iniciativas estadounidenses han perdido impulso, según analistas en Bruselas. La Comisión Europea y el Servicio de Acción Exterior, encabezado por Kaja Kallas, quedaron en un segundo plano durante el debate. Merz anunció que el formato E3 se ampliará a E5 con la inclusión de Polonia e Italia en una reunión prevista en Berlín, mientras Costa insiste en que su rol institucional lo convierte en el representante natural de los intereses de la UE conforme a los tratados. La discusión evidenció que no existe consenso sobre el momento ni el interlocutor para un eventual diálogo con Moscú.
Los líderes coincidieron en que, por ahora, no hay señales creíbles de que Rusia esté dispuesta a negociar seriamente. La cumbre concluyó sin designar un negociador único y con el compromiso de mantener la presión sobre Moscú mediante sanciones y apoyo militar a Kiev. Se espera que la reunión del E5 en Berlín la próxima semana avance en la coordinación de posiciones, mientras Costa continuará sus contactos exploratorios, aunque bajo un mayor escrutinio de los Estados miembros.
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El Kremlin se dice abierto al diálogo con Europa, pero rechaza cualquier ultimátum y critica el enfoque europeo de negociar desde una posición de fuerza, calificándolo de grave error fruto de la incompetencia o la desinformación. El sentido común exige contactos para abordar las numerosas cuestiones complejas, pero Moscú no aceptará lecciones moralizantes.
La iniciativa del presidente del Consejo Europeo Costa de abrir un canal diplomático con Moscú ha desatado fuertes tensiones con líderes como Macron y Merz, contrarios a un paso que se adelanta al consenso de la UE. La lucha por un papel en las futuras negociaciones sobre Ucrania encendió la cumbre, mientras Costa reivindicó la autonomía de Europa para interpretar los mensajes rusos.
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