
Trump y Zelensky impulsan una cumbre en EE.UU. para negociar el fin de la guerra en Ucrania
El presidente ucraniano propuso un encuentro trilateral en territorio estadounidense después de que Putin rechazara reunirse en la cumbre del G7 en Francia.
La cumbre del G7 en Évian-les-Bains, Francia, arrancó este lunes con un inesperado giro diplomático: el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que tanto Volodímir Zelensky como Vladímir Putin están “abiertos” a un acuerdo para poner fin a una guerra que ya suma cuatro años y medio. Trump reveló que mantuvo el domingo “dos excelentes conversaciones” con ambos líderes y que, tras el pacto alcanzado con Irán, su prioridad inmediata será resolver el conflicto ucraniano, donde cada mes mueren unas 25.000 personas, en su mayoría soldados. Zelensky, por su parte, confirmó que propuso a Trump organizar una reunión trilateral en Estados Unidos, un formato que, en sus palabras, haría “mucho más difícil que Putin se niegue, al menos ante el presidente Trump”.
La propuesta surge después de que el Kremlin ignorara una invitación para encontrarse con Zelensky en los márgenes del G7, gestionada conjuntamente por Washington y París. Desde la óptica europea, la negativa rusa no sorprende: Putin ha rechazado sistemáticamente cualquier contacto directo con el mandatario ucraniano, a quien no reconoce como interlocutor legítimo. Medios rusos confirmaron que el líder del Kremlin “no quiere” ese cara a cara, mientras que fuentes diplomáticas en Bruselas advierten que el escepticismo es alto, aunque valoran el intento de Trump de reactivar la vía negociadora. El presidente francés, Emmanuel Macron, ejerció de anfitrión en un encuentro bilateral previo con Trump, donde se discutió la nueva ofensiva diplomática.
Analistas en América Latina observan la maniobra con cautela. Señalan que la estrategia de Zelensky —llevar la negociación a suelo estadounidense— busca aprovechar el peso simbólico y la influencia de Trump para arrinconar políticamente a Moscú. Sin embargo, subrayan que sin un esquema de garantías de seguridad para Ucrania y un mecanismo que aborde las exigencias territoriales rusas, la iniciativa podría quedarse en un gesto mediático. Desde Asia, se destaca que la propuesta ucraniana representa un intento de romper el estancamiento diplomático, mientras que en las capitales del Golfo se interpreta como una extensión del ímpetu negociador que Trump ya exhibió con Irán.
El balón está ahora en el tejado del Kremlin. Zelensky fue claro: si Rusia rechaza también esta oportunidad, “será necesario aplicar presión adicional”. La comunidad internacional, desde Bruselas hasta Ciudad de México, sigue con atención los próximos movimientos. El G7 continúa sus sesiones, pero la verdadera prueba para la paz en Ucrania será si la retórica optimista de Trump logra traducirse en un marco de diálogo que ambas partes estén dispuestas a aceptar. Lo que ocurra en los próximos días determinará si se trata de una apertura genuina o de un nuevo capítulo en una guerra de desgaste que parece no tener fin.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Trump afirmó que Putin y Zelenski están abiertos a un acuerdo, pero Zelenski subrayó los rechazos anteriores de Putin y propuso una cumbre en Estados Unidos para dificultar un nuevo no. El optimismo de Trump se acoge con cautela, mientras se recuerdan las 25.000 bajas mensuales de soldados.
Zelenski ofreció reunirse con Putin en Estados Unidos durante una llamada con Trump, argumentando que una sede estadounidense dificultaría un rechazo de Putin. Trump informó de conversaciones positivas con ambos líderes.
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