
Trump reprende a aliados europeos por su papel en el conflicto con Irán y cuestiona la OTAN
El presidente de EE UU acusó a Londres, Roma y Berlín de no asistirle cuando solicitó ayuda, y sugirió que Washington podría negar apoyo futuro, justo antes de la visita del secretario general de la Alianza.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó el lunes desde el Despacho Oval a Reino Unido, Italia y Alemania por no haber apoyado a Washington durante el conflicto con Irán. Según la Casa Blanca, Trump afirmó que cuando solicitó “un pequeño apoyo”, esos aliados “no estuvieron allí”. Del primer ministro británico, Keir Starmer, dijo que “no era Winston Churchill” y que se ofreció a ayudar solo tras una victoria. De Italia y Alemania señaló que “se comportaron muy mal”. Trump vinculó esa actitud con el gasto militar estadounidense: “Gastamos cientos de miles de millones de dólares al año en la OTAN y cuando pedimos ayuda para algo pequeño dicen que no; nosotros también podemos decirles que no y quizá lo hagamos”. Las declaraciones anteceden a la visita a Washington del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, prevista de martes a jueves.
En las capitales europeas, la respuesta oscila entre el silencio y la réplica previa. Fuentes del Palacio Chigi en Roma indicaron que se mantiene la línea de no comentar, después de que la primera ministra Giorgia Meloni respondiera a ataques anteriores con un mensaje en redes sociales: “Italia y yo nunca suplicamos”. Londres no emitió una reacción oficial inmediata; la versión de Trump sobre Starmer refleja la cautela que el Gobierno británico ha mostrado hacia la estrategia de presión máxima sobre Teherán. En Berlín, el canciller Friedrich Merz había intentado un acercamiento en la cumbre del G7, pero las nuevas declaraciones sugieren que ese gesto no modificó la percepción de la Casa Blanca. Mientras tanto, el negociador iraní Mohamed Bagher Ghalibaf anunció desde Mascate un acuerdo para desbloquear 12.000 millones de dólares de fondos iraníes congelados y una línea de comunicación sobre el estrecho de Ormuz para evitar conflictos. Trump confirmó que el paso marítimo “está completamente abierto” y que Irán “nunca tendrá un arma nuclear”.
Analistas en Washington y Bruselas interpretan estas críticas como una señal de que la Administración Trump condiciona cada vez más las garantías de seguridad del artículo 5 a la disposición de los aliados a respaldar operaciones unilaterales estadounidenses. La mención de que Washington podría replicar con un “no” a futuras peticiones de ayuda introduce, según fuentes diplomáticas europeas, incertidumbre sobre el principio de defensa colectiva. Al mismo tiempo, el desbloqueo de fondos iraníes y el canal de comunicación sobre Ormuz apuntan a un avance en las negociaciones con Teherán, lo que podría reducir la urgencia militar inmediata pero no disipa la desconfianza en la Alianza.
La visita de Rutte, que incluye reuniones con Trump y altos cargos del Pentágono y el Departamento de Estado, se presenta como una oportunidad para reconducir el diálogo. Desde Bruselas se espera que el secretario general reafirme el compromiso con el gasto en defensa —varios aliados ya superan el 2% del PIB— y busque garantías de que la disuasión frente a Rusia no se verá debilitada por los desacuerdos sobre Irán. En el plano doméstico estadounidense, algunos analistas en Washington vinculan la dureza del discurso con la necesidad de un éxito político ante las elecciones legislativas de noviembre, en un contexto de altos precios de la gasolina y caída en las encuestas. El dossier queda abierto a la espera de los resultados de la cumbre Rutte-Trump y de la evolución del acuerdo con Irán, cuyo cumplimiento determinará, según la Casa Blanca, si Washington se ve obligado a “hacer lo que tenga que hacer”.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Trump acusa con dureza a los aliados europeos de no haber apoyado a EE.UU. en el conflicto con Irán, mencionando a Italia, Alemania y el Reino Unido. Los líderes europeos son presentados como poco fiables, mientras Washington reivindica billones gastados en la OTAN. El ataque aviva el temor a una ruptura transatlántica y pone en duda los compromisos de defensa colectiva.
Trump lanza un mensaje mordaz a Europa antes de reunirse con el secretario general de la OTAN, Rutte, acusando a los aliados de no respaldar a Washington en el enfrentamiento con Irán. La crítica, sin detalles operativos, llega en un momento delicado para la seguridad regional. Las capitales del Golfo observan con pragmatismo, conscientes de que la presión estadounidense podría reconfigurar los equilibrios de defensa.
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