
Naranja en el Jordán, tormentas en el Atlas: el verano en alerta
Los avisos por calor extremo en Israel, las lluvias torrenciales en Argelia y el polvo en Irán dibujan un mismo pulso atmosférico en el Mediterráneo oriental.
A primera hora del martes 23 de junio, los mapas digitales del servicio meteorológico israelí se encendieron con un mosaico de alertas: amarillo para el valle de Beit She'an, la cuenca del Kineret, el desierto de Judea, el mar Muerto y la Aravá; naranja, más severo, para la depresión del Jordán. Las máximas previstas —34 °C en Tiberíades, 37 °C en Eilat, 28 °C en Jerusalén— confirmaban una jornada de calor intenso, aunque sin cambios bruscos respecto a los valores habituales de la estación. El aviso naranja, poco frecuente y reservado para condiciones que pueden afectar a la población vulnerable, teñía de precaución una de las depresiones más profundas del planeta, donde el aire se estanca y el termómetro supera con facilidad los 40 grados.
A unos tres mil kilómetros al oeste, el Magreb vivía una realidad atmosférica opuesta. Los servicios meteorológicos argelinos activaron un aviso amarillo por tormentas para una veintena de wilayas del interior y el este: Tébessa, Khenchela, Sétif, Batna, M'Sila y otras. Se esperaban chubascos, actividad eléctrica y, en algunos puntos, granizo. En Marruecos, la dirección general de meteorología describía un escenario similar sobre las montañas del Atlas medio y el Rif, con nubes convectivas que descargarían lluvias torrenciales locales, mientras el sureste y el interior sahariano soportaban máximas de entre 41 y 46 grados. La coexistencia de tormentas de verano y calor extremo es un rasgo típico del clima magrebí cuando el aire húmedo mediterráneo choca con la masa continental recalentada.
En la meseta iraní, los pronosticadores anunciaban para el miércoles el paso de una onda atmosférica por el norte del país: aumento de nubosidad, chubascos dispersos y ráfagas de viento en las provincias de Azerbaiyán Occidental y Oriental, Ardabil, Guilán y el oeste de Mazandarán. El polvo, sin embargo, era el protagonista en el flanco oriental. En la región de Zabol, famosa por sus tormentas de arena, se esperaba que el viento persistente levantara nubes de partículas finas durante al menos dos días más. Hacia el oeste, en las zonas fronterizas de Kermanshah, Ilam y Juzestán, la combinación de viento y suelo seco amenazaba con reducir la calidad del aire y la visibilidad horizontal.
En la península arábiga, el centro nacional de meteorología de los Emiratos Árabes Unidos anticipaba un miércoles de cielos parcialmente cubiertos, con posibilidad de chubascos vespertinos en las regiones orientales y humedad alta en la costa oeste durante la noche y la madrugada del jueves, propicia para la formación de bancos de niebla ligera. Los vientos del sureste y noreste, de entre 10 y 45 kilómetros por hora, podrían levantar polvo y arena en las zonas interiores. Las temperaturas máximas, sin alcanzar los extremos del Jordán o el Sáhara, completaban un cuadro de calor húmedo típico del golfo Pérsico en junio.
Al atardecer, mientras el valle del Jordán seguía bajo aviso naranja y los truenos retumbaban sobre las cumbres del Atlas, los boletines meteorológicos de la región dibujaban un relato común: el verano se expresaba en un lenguaje de alertas, colores y umbrales que, más allá de las fronteras, describía un mismo pulso atmosférico. Desde el Mediterráneo oriental hasta el golfo, pasando por el Magreb y la meseta iraní, el martes 23 de junio de 2026 quedará registrado como un día en que el calor, las tormentas y el polvo recordaron que el clima no entiende de divisiones políticas.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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El servicio meteorológico israelí emitió alertas amarillas y naranjas por estrés térmico en el valle del Jordán, el mar Muerto y el Arava, mientras en el resto del país las temperaturas se mantienen normales. Se espera un ligero aumento el miércoles y un descenso el jueves.
La agencia meteorológica argelina emitió una alerta amarilla de nivel 1 por lluvias y tormentas en varias provincias orientales e interiores, mientras el calor persiste en las regiones saharianas y del sureste. Se espera un descenso gradual de las temperaturas a partir de mediados de semana.
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