
Trump afirma que Irán aceptó inspecciones nucleares ilimitadas; Teherán lo desmiente
El presidente estadounidense aseguró que el régimen iraní accedió a un control atómico permanente y a mantener abierto el estrecho de Ormuz, mientras fuentes oficiales en Teherán niegan cualquier cambio en su cooperación con el OIEA.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el martes que Irán ha aceptado “plena y completamente” inspecciones nucleares del más alto nivel por un período indefinido, condición que, según Washington, garantiza la “honestidad nuclear” del programa iraní. En paralelo, la Casa Blanca confirmó que el estrecho de Ormuz permanecerá abierto al tráfico marítimo sin bloqueo naval adicional, aunque mantendrá buques en posición por si fuera necesario restablecerlo. La afirmación se produce en el marco de las negociaciones técnicas que ambas delegaciones mantienen en Suiza, con la mediación de Catar y Pakistán, y tras la firma de un memorando de entendimiento que establece una hoja de ruta de sesenta días para alcanzar un acuerdo definitivo.
Desde Teherán, sin embargo, altos funcionarios rechazaron de inmediato la versión estadounidense. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, afirmó que no se ha celebrado ninguna reunión con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ni existen protocolos para inspecciones extraordinarias en las instalaciones dañadas por los bombardeos de 2025. El embajador iraní ante Naciones Unidas en Ginebra, Ali Bahreini, subrayó que la cooperación con el organismo se mantendrá exclusivamente bajo los términos del Tratado de No Proliferación y el acuerdo de salvaguardias vigente. Analistas en Oriente Medio interpretan esta discrepancia como un reflejo de la fragilidad del proceso: mientras Washington busca proyectar concesiones sustanciales como un logro diplomático, Irán insiste en que no ha modificado su postura nuclear ni ha autorizado el regreso de inspectores internacionales a los sitios afectados por la guerra.
La controversia se extiende al manejo de los activos iraníes descongelados. Trump aseguró que los fondos liberados por el Tesoro estadounidense —estimados en doce mil millones de dólares— se depositarán en una cuenta de garantía bajo control de Estados Unidos y se destinarán exclusivamente a la compra de alimentos y suministros médicos de origen estadounidense, como maíz, trigo y soja. El mandatario calificó la situación en Irán de “crisis humanitaria” y urgió a actuar “antes de que sea demasiado tarde”. En contraste, el vicecanciller iraní Kazem Gharibabadi declaró que los términos acordados para la liberación inmediata de los fondos no incluyen condicionamientos sobre su uso, y el gobernador del Banco Central iraní precisó que, si bien se adquirirán bienes esenciales y medicamentos, no existe obligación de comprar a proveedores estadounidenses. Desde la óptica de Bruselas, esta disputa podría complicar la implementación del alivio de sanciones, un punto central para la viabilidad del acuerdo.
En el plano marítimo, el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del veinte por ciento del petróleo mundial— se ha convertido en un termómetro de la distensión. Trump destacó que el lunes circularon diecinueve millones de barriles de crudo, una cifra récord que, según la Casa Blanca, ha contribuido a la caída de los precios internacionales. El embajador Bahreini confirmó que el paso está “completamente abierto” para embarcaciones comerciales sin exigir pagos, al menos durante los sesenta días del acuerdo preliminar. No obstante, el principal negociador iraní, Mohammed Bagher Ghalibaf, advirtió que el estrecho no retornará a la situación anterior a la guerra y permanecerá bajo administración de Teherán, lo que introduce un elemento de incertidumbre sobre la estabilidad a largo plazo de esa ruta energética.
Las conversaciones técnicas continuarán esta semana con la creación de cuatro comisiones temáticas sobre sanciones, programa nuclear, reconstrucción y monitoreo, según confirmaron fuentes diplomáticas en Ginebra. Está previsto que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, visite Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin para abordar la seguridad regional, mientras el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, viaja a Pakistán en el marco de la mediación. El proceso se encuentra en una fase incipiente, con plazos acotados y narrativas contrapuestas que, según observadores en América Latina, recuerdan la complejidad de anteriores negociaciones con Irán y la necesidad de verificar sobre el terreno cualquier compromiso anunciado.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Trump insiste repetidamente en que Irán ha aceptado inspecciones nucleares exhaustivas, pero Teherán niega con firmeza cualquier cambio. La prensa latinoamericana destaca esta aguda contradicción, sembrando dudas sobre las afirmaciones de Washington y subrayando la falta de confirmación independiente.
La prensa rusa transmite la afirmación de Trump de que Irán ha aceptado inspecciones nucleares de alto nivel, presentándola como una condición clave para continuar las negociaciones y levantar el bloqueo. La cobertura se centra en los detalles prácticos de las sanciones y el transporte marítimo, con poca atención a la negación de Teherán.
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