
Neymar, apto para 90 minutos pero inconforme: la gestión de Ancelotti en la antesala del Brasil-Noruega
El técnico italiano confirmó que el atacante está recuperado y puede ser titular, aunque admitió su descontento por la suplencia; Endrick, por su parte, destacó el liderazgo del '10' en el vestuario.
A tres días del duelo de octavos de final del Mundial 2026, la figura de Neymar concentró todas las miradas. En una entrevista con la Folha de S.Paulo reproducida por medios brasileños y europeos, Carlo Ancelotti aseguró que el delantero “puede jugar 90 minutos”, disipando las dudas sobre su condición física tras una lesión en el gemelo derecho. Sin embargo, el entrenador italiano reconoció que el máximo goleador histórico de la Canarinha “no está conformado” con su rol secundario en el torneo, aunque matizó que su comportamiento es “respetuoso, amable y querido por los compañeros”. Desde la concentración brasileña, el joven Endrick reforzó esa imagen al declarar a medios españoles que intenta “aprender todo lo que pueda de Ney” y describió una relación de camaradería que trasciende el campo.
La travesía de Neymar en esta Copa del Mundo ha sido exigua: apenas 14 minutos en la victoria 3-0 sobre Escocia en la fase de grupos, tras perderse los dos primeros partidos por la lesión muscular. Ante Japón, en dieciseisavos, Ancelotti lo preservó en el banquillo incluso cuando el equipo necesitó remontar. La prensa brasileña detalló que el técnico sopesó darle entrada en la prórroga, pero el guion del partido no lo requirió. Las bajas de Lucas Paquetá y Raphinha por problemas físicos abren ahora un abanico táctico en el que Endrick, según declaró a Citizen TV de Kenia, se ofrece como alternativa versátil: puede actuar como falso nueve, extremo derecho o mediapunta, una polivalencia que ya exhibió en su cesión al Olympique de Lyon.
El obstáculo noruego tiene aristas históricas y presentes. Brasil nunca ha vencido a Noruega en cuatro enfrentamientos (dos empates y dos derrotas), incluido el recordado 2-1 en la fase de grupos de Francia 1998. Además, la Canarinha no supera a un rival europeo en eliminatorias mundialistas desde la final de 2002. Ancelotti, en declaraciones recogidas por la agencia AFP y medios nigerianos, calificó a Erling Haaland como “uno de los mejores jugadores del mundo” y advirtió que la organización defensiva noruega exigirá máxima concentración. El diario español El Día y la cadena brasileña CBN resaltaron un dato emotivo: el extremo noruego Antonio Nusa, de 21 años, creció admirando a Neymar y ya intercambió camisetas con él en un amistoso entre el RB Leipzig y el Santos; ahora sueña con eliminarlo.
En la previa, Ancelotti también desplegó su filosofía de vestuario. “No soy un genio, pero tampoco un tonto”, afirmó a la Folha, en una reflexión sobre la fragilidad del entrenador, a quien se culpa de las derrotas mientras el éxito se atribuye a los jugadores. Elogió la humildad de Vinícius Júnior y subrayó que el talento individual ya no basta en el fútbol moderno sin profesionalismo y conocimiento táctico. Endrick, por su parte, describió al técnico como un hombre “iluminado” cuyas decisiones suelen dar resultado, una percepción que, según analistas en São Paulo, refleja la cohesión del grupo en un momento de máxima exigencia.
El desenlace se escribirá el domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde Brasil buscará el pase a cuartos de final. La incógnita principal es si Neymar partirá desde el inicio o volverá a esperar su oportunidad en el banquillo. Mientras, la afición brasileña, acostumbrada a depender de un “craque”, escucha a su entrenador recordar que lo colectivo está por encima de cualquier estrella.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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La decisión de poner a Neymar en el banquillo y confiar en un joven como Endrick se lee como una prueba más de una gestión técnica confusa y de una federación que no logra construir un proyecto sólido. Brasil llega al partido contra Noruega bajo presión, con los aficionados viendo más sombras que luces. La elección del entrenador se considera una apuesta que podría salir cara.
El partido entre Brasil y Noruega se presenta como un encuentro normal de la Copa del Mundo, sin especial énfasis en las decisiones de alineación. El foco está en el torneo en su conjunto, con Brasil visto como uno de los favoritos, pero sin dramatizar las decisiones del entrenador.
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