
Lenguas de oro, anillos brahmíes y una cueva de perlas: la arqueología desvela sus últimos secretos
Desde Egipto hasta Vietnam, recientes descubrimientos arqueológicos revelan rituales funerarios, rutas comerciales y maravillas geológicas que iluminan la vida en la Antigüedad.
En una tumba excavada en la roca a ocho metros de profundidad, el pincel de una arqueóloga dejó al descubierto un destello: una lámina de oro colocada sobre la mandíbula de un esqueleto. No era un adorno cualquiera. Formaba parte de un conjunto de veinticuatro piezas similares, depositadas en la boca de los difuntos para que, según la creencia grecorromana, pudieran hablar en el más allá. El hallazgo, en el yacimiento costero de Marina el-Alamein, a cien kilómetros de Alejandría, incluía además un sarcófago de granito de dos metros y medio que permanecía sellado desde hacía dos milenios, con restos humanos aún en su interior.
El anuncio de las autoridades egipcias no se limitó a esa necrópolis. A unos cientos de kilómetros, en el oasis de Dakhla, en pleno desierto occidental, otra misión sacaba a la luz una ciudad bizantina del siglo IV sorprendentemente conservada. Calles que se cruzan formando plazas, una basílica que domina el conjunto, viviendas con techos abovedados y hasta dos torres de vigilancia dibujan el perfil de un asentamiento que tuvo su propia iglesia doméstica antes de levantar el templo principal. Los arqueólogos recuperaron monedas de bronce y oro con la efigie del emperador Constancio II y cerca de doscientos óstraca —fragmentos de cerámica con anotaciones comerciales y correspondencia— que, desde El Cairo, se interpretan como una ventana a la vida cotidiana y a las tensiones de una frontera cultural entre el mundo mediterráneo y el africano.
A miles de kilómetros, en Tailandia, la tierra también devolvía un mensaje cifrado. En el sitio de Don Yai Thong, al suroeste de Bangkok, dos anillos de oro de hace dos mil años aparecieron junto a restos óseos. Uno de ellos llevaba grabada una inscripción en escritura brahmi, la antigua caligrafía india: “pusarakhitasa”, el protegido por Pushya, uno de los signos más auspiciosos de la astrología hindú. Para los especialistas tailandeses, la pieza perteneció a un mercader de la casta vaishya y constituye una prueba tangible de las redes comerciales que unían el subcontinente indio con el sudeste asiático mucho antes de lo que se creía. La excavación, que ya ha revelado ocho esqueletos y ajuares de bronce y oro, se acelera ahora ante la amenaza de las lluvias estacionales.
El mismo impulso por descifrar el pasado llevó a un equipo turco a reinterpretar una inscripción hallada en 2017 en el castillo de Zerzevan, cerca de la frontera con Siria. Grabada en arameo —la lengua que habló Jesús de Nazaret—, la losa conmemora el cierre de un templo dedicado a Mitra, la deidad de un culto mistérico rival del cristianismo primitivo. Junto al texto, una cruz tallada sella simbólicamente el fin del santuario. Para los investigadores de la Universidad de Mardin Artuklu, se trata del primer documento epigráfico que registra de manera explícita la clausura de un mitreo por parte de cristianos, un eco pétreo de la transformación religiosa que reconfiguró Asia Menor.
Mientras tanto, en Vietnam, la exploración no buscaba ruinas sino el interior de la tierra. En el Parque Nacional Phong Nha-Ke Bang, un guía local condujo a un equipo de espeleólogos hasta una boca apenas visible entre la vegetación. Descendieron veinte metros a rappel y se adentraron en una galería de tres kilómetros que nadie había pisado. La cueva Thang, bautizada con el nombre de su descubridor, alberga estalactitas colosales y, sobre todo, una rara concentración de perlas de caverna: esferas de calcita blanca y brillante formadas por el goteo mineral durante cientos de miles de años. La densidad del hallazgo ha llevado a proponer su inclusión en las rutas de ecoturismo, como un recordatorio de que el planeta aún guarda jardines de piedra que la luz no ha tocado.
| Prensa israelí | 0.00 | neutral |
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| Prensa india y del sur de Asia | +0.20 | neutral |
| Prensa del Sudeste Asiático | 0.00 | neutral |
The discoveries in Egypt and Thailand show the richness of the past.
By presenting two distinct discoveries as part of the same season, a picture of archaeological continuity is created.
It does not mention the cave discovery in Vietnam, which is covered by the Southeast Asian bloc.
The two Indian gold rings discovered in Thailand testify to the cultural influence of ancient India.
By emphasizing the Indian origin of the rings, the historical role of India in the region is reaffirmed.
It does not mention the discoveries in Egypt or the cave in Vietnam.
The Thang cave in Vietnam, with its rare cave pearls, is a geological wonder.
By focusing on a local discovery, the natural heritage of Vietnam is highlighted.
It does not mention the gold rings in Thailand or the Egyptian tombs.
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