
Las cinco grandes potencias europeas de la OTAN pactan reforzar su pilar de defensa antes de la cumbre de Ankara
Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia acordaron en Berlín aumentar el gasto militar y coordinar posturas frente a Rusia, Irán y las exigencias de Washington, en un contexto de tensiones internas por el formato negociador sobre Ucrania.
Los líderes de las cinco principales potencias militares europeas de la OTAN —Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia— se reunieron el miércoles en la Cancillería de Berlín para consensuar una posición común de cara a la cumbre de la Alianza en Ankara del 7 y 8 de julio. Al término del encuentro, el canciller alemán Friedrich Merz anunció una declaración conjunta de cinco puntos que incluye el compromiso de elevar el gasto en defensa hasta el 3,5% del PIB —con la meta alemana de alcanzarlo en 2029— y de fortalecer el pilar europeo de la OTAN sin acciones unilaterales. El secretario general de la Alianza, Mark Rutte, participó por videoconferencia desde Washington, donde se reuniría con el presidente estadounidense Donald Trump.
Desde la óptica de Berlín, el encuentro buscó proyectar unidad y capacidad de respuesta ante las reiteradas exigencias de Washington de que Europa asuma una mayor carga financiera y militar. Según fuentes europeas, la administración Trump ha condicionado su presencia en el continente a ese reequilibrio y ya ha anunciado la retirada de más de 5.000 soldados de Alemania. En ese marco, el presidente francés Emmanuel Macron afirmó que se vive un momento de “renovada sintonía” entre europeos y estadounidenses, en referencia al clima distendido de la reciente cumbre del G7 en Évian. Para Roma, la primera ministra Giorgia Meloni subrayó que Europa debe asumir su propia responsabilidad en defensa y seguridad, mientras que desde Varsovia el primer ministro Donald Tusk condicionó el éxito de cualquier iniciativa a la inclusión de los países de la flanko oriental —Polonia, los bálticos, los nórdicos y Rumanía— en las negociaciones sobre el futuro de Ucrania, un reclamo que evidencia las fisuras provocadas por el formato restringido del E3 (Alemania, Francia y Reino Unido).
La declaración conjunta detalla que el aumento del gasto se enmarca en el objetivo del 5% del PIB para 2035 acordado en la cumbre de La Haya, del cual 1,5 puntos se destinarán a infraestructura relevante para la seguridad. Además, los cinco países se comprometieron a acelerar la cooperación industrial en defensa aérea, sistemas no tripulados, inteligencia artificial y capacidades de ataque de precisión de largo alcance, con el fin de reducir dependencias y aumentar la interoperabilidad. En el plano geopolítico, los líderes reafirmaron el apoyo militar y económico a Ucrania —incluyendo sanciones a Moscú y respaldo a su sector energético— y se declararon alineados en las condiciones para una paz justa y duradera que requeriría un diálogo directo entre Kiev y Moscú con participación activa de Estados Unidos y Europa. Asimismo, acogieron favorablemente el memorando de entendimiento entre Washington y Teherán como una oportunidad para estabilizar la región, sin precisar aún las condiciones para una eventual misión europea de protección de la navegación en el estrecho de Ormuz.
El encuentro en Berlín se produjo en un clima de tensiones acumuladas: el abandono del proyecto franco-alemán de caza FCAS por desacuerdos estratégicos y la exclusión de Italia y Polonia de las conversaciones preliminares sobre Ucrania habían alimentado recelos entre las capitales europeas. La presencia del primer ministro británico Keir Starmer —quien anunció su dimisión pero seguirá al frente del Gobierno hasta la cumbre de Ankara— fue interpretada por analistas en Bruselas como un gesto de continuidad en la recomposición de los vínculos tras el Brexit. Los líderes del E5 informarán de sus deliberaciones a Trump y al presidente turco Recep Tayyip Erdogan en los próximos días, mientras la cumbre de Ankara se perfila como el escenario donde se formalizarán los nuevos compromisos de ayuda militar a Ucrania y se medirá la solidez del pilar europeo frente a las demandas de Washington.
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Los líderes europeos reunidos en Berlín se comprometieron a fortalecer el pilar continental de la OTAN de cara a la cumbre de Ankara. Buscan demostrar a Washington que Europa está dispuesta a asumir una mayor carga en defensa, aunque persisten diferencias sobre cómo alcanzar una verdadera autonomía estratégica. El encuentro se caracterizó por un pragmatismo cauteloso y un llamado a la unidad.
Los líderes europeos prometieron unidad tras las recientes tensiones, buscando presentar un frente coherente antes de la cumbre de la OTAN en Ankara. La reunión también sirvió como despedida al primer ministro británico saliente Starmer, añadiendo una nota de transición política. El encuentro se interpretó como un esfuerzo por tranquilizar a Washington sobre el compromiso europeo de aumentar el gasto en defensa.
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