
La OPEP+ eleva su oferta de crudo por quinto mes consecutivo mientras el estrecho de Ormuz se reabre
Siete países del grupo acordaron aumentar la producción en 188.000 barriles diarios a partir de agosto, en un contexto de distensión en Oriente Medio y precios del petróleo que han vuelto a niveles previos al conflicto.
La alianza OPEP+ aprobó este domingo un nuevo incremento de sus cuotas de producción de petróleo para agosto, en lo que constituye el quinto aumento mensual consecutivo desde el inicio de la guerra en Oriente Medio. Los siete miembros con capacidad de gestión mensual —Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán— añadirán 188.000 barriles diarios (b/d) a partir del próximo mes, elevando el ajuste acumulado desde abril a casi 800.000 b/d. La medida se produce en un escenario de rápida estabilización de los mercados: el crudo Brent cotiza en torno a 72 dólares por barril, lejos de los picos superiores a 120 dólares registrados durante los momentos de máxima tensión, y prácticamente en los niveles anteriores al ataque estadounidense-israelí contra Irán del 28 de febrero de 2026.
La decisión se enmarca en el desmontaje gradual de los recortes voluntarios adicionales de 1,65 millones de b/d anunciados en abril de 2023, que las siete naciones están revirtiendo mes a mes. El contexto geopolítico ha sido determinante: la firma de un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán el 17 de junio, que compromete a ambas partes a eliminar obstáculos al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz durante las negociaciones de paz, ha comenzado a devolver la fluidez a las exportaciones del Golfo Pérsico. Según un funcionario estadounidense citado por agencias internacionales, el suministro de crudo a través de ese paso estratégico ya podría haber superado los 10 millones de b/d. Sin embargo, analistas en Londres y Zúrich advierten que la producción efectiva aún está por debajo de los nuevos objetivos, ya que el reinicio de los pozos cerrados es un proceso lento que no se reflejará plenamente hasta agosto o septiembre.
El reparto de las cuotas adicionales refleja el peso relativo de cada productor. Arabia Saudita y Rusia encabezan el incremento con 62.000 b/d adicionales cada uno, lo que eleva sus techos a 10,416 y 9,887 millones de b/d respectivamente. Irak suma 26.000 b/d (hasta 4,405 millones), Kuwait 16.000 b/d, Kazajistán 10.000 b/d, Argelia 6.000 b/d y Omán 5.000 b/d. La cohesión del grupo, sin embargo, se enfrenta a tensiones internas: los Emiratos Árabes Unidos abandonaron la alianza en mayo para liberar su capacidad productiva, e Irak ha reclamado cuotas más altas para compensar las pérdidas sufridas durante el conflicto. Desde la óptica de los mercados financieros europeos, los analistas anticipan un superávit de oferta en 2026, lo que podría obligar a la OPEP+ a elegir entre frenar los aumentos o defender su cuota de mercado mediante una guerra de precios.
El próximo hito será la reunión del 2 de agosto, en la que los siete países evaluarán las condiciones del mercado y fijarán los niveles de producción para septiembre. De mantenerse el ritmo actual, los recortes voluntarios de 2023 quedarían completamente revertidos a finales de ese mes. Para los consumidores de América Latina y España, la progresiva normalización de los flujos desde Oriente Medio y el previsible exceso de oferta configuran un entorno de precios a la baja a corto plazo, aunque la fragilidad del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán sigue siendo un factor de riesgo determinante.
| Prensa rusa y CEI | +0.30 | aligned |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | −0.20 | neutral |
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
| Prensa latinoamericana | −0.40 | critical |
Russia reprojects itself as a responsible energy power, carefully managing production quotas to ensure market stability.
By highlighting the precise figures of Russia's increase and its leadership role, the narrative downplays any negative market implications and focuses on Russia's control.
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The Gulf states remind the world that their production recovery is still incomplete and that the war's scars persist.
By repeatedly linking the increase to the war and the fifth consecutive adjustment, the narrative frames the decision as a gradual, cautious step rather than a full recovery.
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The market speaks: supply is returning, prices are adjusting, and caution is warranted.
By framing the decision within market forces—easing tensions, falling prices—the narrative presents it as a natural, rational response rather than a political move.
The omission of the Gulf states' specific war-related struggles and the political dimension of the OPEC+ negotiations.
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By emphasizing the risk of oversupply and falling prices, the narrative creates a sense of urgency and warns against complacency.
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