
La ONU constata una adopción de la IA acelerada y asimétrica que amplía la brecha de gobernanza
El primer Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA en Ginebra expone que el desarrollo tecnológico supera la capacidad regulatoria, con riesgos para el empleo, la seguridad digital y la integridad informativa, especialmente en el sur global.
El informe preliminar del Panel Científico Internacional Independiente sobre IA, presentado en el Diálogo Global de la ONU en Ginebra, cuantifica la concentración de poder computacional: Estados Unidos posee el 75% de las 500 supercomputadoras más potentes y China el 15%, mientras el resto del mundo queda al margen de la infraestructura que define la frontera tecnológica. El panel advierte que la adopción “acelerada y asimétrica” de la inteligencia artificial facilita la producción masiva de contenidos persuasivos y engañosos, lo que erosiona la integridad informativa y la confianza pública, y subraya que las capacidades actuales aún fallan en fiabilidad y en el desempeño en idiomas y culturas no dominantes.
Esa fractura se refleja en la gobernanza. El Índice Global de IA Responsable, que evalúa a 135 países, otorga una puntuación media de 35 sobre 100 y muestra que solo el 55% de los marcos normativos tienen evidencia de implementación, porcentaje que cae al 45% en el sur global. El área más débil es el uso de la IA en servicios públicos, donde los sistemas automatizados inciden en el acceso a prestaciones sociales, salud o educación sin mecanismos adecuados de supervisión. En el sudeste asiático, la OIT calcula que 80 millones de trabajadores están expuestos a la IA generativa, aunque solo 11,7 millones se sitúan en la franja de mayor riesgo; las mujeres tienen el doble de probabilidades de ocupar esos puestos por su concentración en tareas administrativas.
Los impactos sectoriales ya son visibles. En México, los deepfakes representan el 23,3% de los fraudes de identidad globales y el costo de un ataque sofisticado se ha reducido más de cien veces, según un informe de Unico y Liminal. En Australia, el primer estudio gubernamental sobre IA y empleo descarta una destrucción masiva de puestos —el desempleo se mantiene en el 4,4%—, pero detecta un crecimiento más lento en las ocupaciones más expuestas, como teleoperadores, contables y publicistas, que afecta sobre todo a mujeres y titulados universitarios. Indonesia, por su parte, ha llevado a Ginebra una propuesta para que la protección de la infancia sea un pilar de la arquitectura global de la IA, respaldada por su propia regulación de 2025.
Desde Washington, el Banco Mundial insiste en que la prioridad para los países en desarrollo no son los grandes modelos de lenguaje, sino soluciones de “IA pequeña” con datos locales y dispositivos cotidianos, como aplicaciones de diagnóstico de cultivos o manuales clínicos digitales. El desafío es doble: para 2035, 1.200 millones de jóvenes en economías emergentes llegarán a la edad laboral, pero las proyecciones solo anticipan 400 millones de empleos. El diálogo de Ginebra, que por primera vez reúne a todos los gobiernos con un panel científico independiente, debe convertir el diagnóstico en compromisos vinculantes. El siguiente hito será la publicación del informe final del panel y las hojas de ruta nacionales que países como Australia han anunciado para las próximas semanas.
| Prensa latinoamericana | −0.60 | critical |
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| Prensa del Golfo árabe | 0.00 | neutral |
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
| Prensa europea continental | +0.50 | aligned |
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