
La fortuna que Daveigh Chase nunca tocó: muerte y controversia de la voz de Lilo
La actriz de 'El Aro' falleció a los 35 años por meningitis y sepsis, dejando millones en regalías sin reclamar y una campaña de donaciones bajo sospecha.
A finales de 2025, un video casero llegó al teléfono de John Ryan, quien durante más de una década había sido representante de Daveigh Chase. Las imágenes, grabadas en el barrio de Skid Row en Los Ángeles, mostraban a la actriz que dio voz a Lilo en la película animada de Disney y que aterrorizó a una generación como Samara Morgan en El Aro, viviendo en una carpa, con signos visibles de desnutrición y deterioro físico. Ryan y Gaia Brown, hermanastra de Chase, llevaban meses buscándola con la ayuda de un investigador privado. Aquel video fue la última pista antes de que, en junio de 2026, la artista falleciera a los 35 años en un hospital de Los Ángeles por una septicemia derivada de una meningitis, agravada por un cuadro de malnutrición severa.
Daveigh Chase había comenzado su carrera a los cuatro años y a los ocho firmó el contrato que definiría su legado económico: prestar su voz a Lilo Pelekai en Lilo & Stitch (2002). Ese mismo año dobló al inglés a Chihiro en El viaje de Chihiro y encarnó a la niña espectral Samara en la adaptación estadounidense de Ringu. Por Lilo ganó un premio Annie y participó en la franquicia posterior, pero el acuerdo incluía un porcentaje de las ventas de productos licenciados y atracciones de parques temáticos, pagos residuales que, según explicó Ryan a medios estadounidenses, la familia prefirió recibir de forma gradual en lugar de un pago único. Chase se retiró de la actuación en 2016 y, a partir de entonces, se alejó de la industria y de ese dinero.
La desconexión entre la estrella infantil y la mujer que murió en la indigencia está atravesada por una fortuna que nunca tocó. Desde Brasil, las crónicas han subrayado la existencia de “millones” de dólares en cheques no reclamados que el sindicato de actores SAG-AFTRA seguía notificando a su antiguo representante. Ryan declaró a la prensa californiana que Chase estaba “demasiado hundida” en adicciones a la heroína y el fentanilo para gestionar esos cobros. En Colombia y Argentina, los reportajes han reconstruido el intento fallido de rescate: Ryan y Brown coordinaron un traslado a un centro médico de Los Ángeles y luego a una clínica de rehabilitación en Costa Rica, pero cuando el equipo fue a recogerla, ella ya no estaba en el lugar donde había sido vista por última vez.
La muerte activó una segunda trama, esta vez pública y contenciosa. Roy Hernandez, presentado como pareja de la actriz, abrió una campaña en GoFundMe mientras Chase aún estaba hospitalizada, solicitando fondos para gastos médicos y funerarios. La recaudación sumó varios miles de dólares, pero el exrepresentante y el entorno familiar reaccionaron con indignación. En medios italianos se ha destacado la advertencia de Ryan: “No donen; la familia está cubriendo todos los gastos”. El padre, John Schwallier, y otros allegados contactaron a la plataforma para señalar la situación. Ryan acusó a Hernandez de no haber informado oportunamente a los familiares sobre la gravedad de la paciente y de intentar controlar el relato de sus últimos días. Hernandez, en declaraciones a la prensa estadounidense, calificó esas afirmaciones de “absolutamente falsas” y sostuvo que la página se creó con la intención de ayudar cuando el desenlace aún era incierto.
En medio de la polémica, el dato más silencioso persiste: los cheques de regalías que nunca fueron cobrados. Tras el fallecimiento, el padre de la actriz podría reclamar esos pagos, según indicó Ryan. La imagen que queda es la de una notificación sindical que llega puntualmente a un buzón, anunciando derechos residuales por la voz de una niña hawaiana que creyó en la familia, mientras la mujer que prestó esa voz se desvanecía sin haber tocado el dinero que su infancia generó.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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La muerte de Daveigh Chase ha provocado polémica por una campaña de recaudación de fondos lanzada por su novio. Su exrepresentante denunció la iniciativa, afirmando que la familia ya cubre todos los gastos y pidió al público que no done.
Daveigh Chase murió a los 35 años por meningitis y sepsis relacionadas con desnutrición grave, dejando una fortuna en cheques no cobrados. Su exrepresentante reveló que estaba perdida en la adicción y nunca supo del dinero, subrayando la ironía trágica de sus últimos días.
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