
La AIE prevé un excedente petrolero histórico en 2027 tras el alto el fuego en Irán
El organismo revisa a la baja la demanda para 2026 por la guerra y anticipa un superávit de oferta de hasta 8 millones de barriles diarios el próximo año si se reabre Ormuz.
El anuncio de un acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra que estalló el 28 de febrero y reabrir el estrecho de Ormuz ha transformado radicalmente las perspectivas del mercado petrolero mundial. La Agencia Internacional de la Energía (AIE), con sede en París, publicó este miércoles su informe mensual en el que prevé que, si el alto el fuego se consolida y se levantan las sanciones al crudo iraní, el mundo pasará de la escasez actual a un superávit de oferta sin precedentes en 2027. Los mercados reaccionaron de inmediato: el barril de Brent cayó por debajo de los 80 dólares por primera vez desde principios de marzo, mientras que índices como el S&P 500 registraron alzas superiores al 3% desde los mínimos de la semana pasada. La firma del acuerdo está prevista para el viernes 19 de junio en Suiza, lo que podría poner fin a la mayor interrupción de suministro de la historia, que según la AIE bloqueó más de 14 millones de barriles diarios de producción de Oriente Medio.
Para 2026, el daño ya está hecho. La AIE revisó a la baja su previsión de demanda mundial en 700.000 barriles diarios adicionales, hasta una contracción de 1,1 millones, casi el triple de los 420.000 que estimaba en mayo. Las entregas del segundo trimestre se desplomaron en 5 millones de barriles diarios interanuales, un retroceso no visto desde 2020, por el encarecimiento de los combustibles y las interrupciones en las cadenas de suministro. La oferta mundial caerá 3,9 millones de barriles diarios, una cifra ligeramente mejor que la pronosticada antes, pero suficiente para mantener un déficit que ha reducido las reservas estratégicas gubernamentales a su nivel más bajo desde 1990. En mayo, el drenaje de inventarios alcanzó los 4,6 millones de barriles diarios, según analistas europeos.
La mirada hacia 2027 introduce un giro copernicano. En su primera proyección para el próximo año, la AIE calcula que la oferta mundial se disparará en 8 millones de barriles diarios hasta alcanzar los 110 millones, mientras que la demanda apenas crecerá en 2 millones, situándose en 105,3 millones. El resultado sería un excedente superior a los 5 millones de barriles cada día, un volumen que podría deprimir los precios y reconfigurar las estrategias de los grandes productores. Desde la óptica de Washington, el levantamiento del bloqueo naval y la reanudación de las exportaciones iraníes son claves para este vuelco, pero la AIE advierte que el acuerdo no elimina todos los riesgos y que la normalización de los flujos por Ormuz llevará tiempo. Para las economías importadoras de América Latina y el sur de Europa, el alivio será gradual, aunque la sola expectativa ya está moderando las presiones inflacionarias derivadas de la energía.
El informe dibuja así una trayectoria en dos actos: un 2026 marcado por la destrucción de demanda y la erosión de los colchones de seguridad, seguido de un 2027 en el que la abundancia podría convertirse en un desafío para la estabilidad del mercado. La AIE subraya que la velocidad de recuperación de la oferta dependerá de que el frágil entendimiento entre Washington y Teherán se mantenga, en un contexto geopolítico aún volátil. Mientras tanto, los países exportadores de crudo de Latinoamérica, como Brasil o Colombia, observan con cautela un horizonte de precios más bajos que podría afectar sus ingresos fiscales, al tiempo que las naciones importadoras, desde México hasta España, vislumbran una oportunidad para aliviar sus balanzas comerciales. La transición de la penuria a la abundancia, en apenas unos meses, será una de las sacudidas más bruscas que haya registrado el mercado petrolero en décadas.
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La AIE recortó drásticamente su previsión de demanda mundial de petróleo para 2026, proyectando una caída de 1,1 millones de barriles diarios, pero mejoró ligeramente las perspectivas de oferta hasta 102,4 millones de barriles diarios. Los ingresos rusos por exportación de petróleo cayeron 0,7 mil millones de dólares en mayo, aunque siguen siendo más de 8 mil millones superiores al año anterior. Una lectura pragmática que equilibra señales negativas y positivas sin alarmismo.
La AIE espera una recuperación gradual de los suministros de petróleo tras la guerra, con el mercado encaminándose hacia un gran superávit en 2027 a medida que el crecimiento de la producción supera la demanda. El acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto de tres meses y reabrir el Estrecho de Ormuz debería permitir el retorno progresivo de las exportaciones y la producción del Golfo si la tregua se mantiene. Una visión cautelosamente optimista centrada en la estabilización.
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