
Jueces del Supremo de EE.UU. piden más fondos de seguridad ante ola de amenazas
Las magistradas Amy Coney Barrett y Elena Kagan testificaron en el Congreso para solicitar un aumento presupuestario del 10 %, destinado casi en su totalidad a reforzar la protección personal de los nueve integrantes del alto tribunal.
Las juezas de la Corte Suprema de Estados Unidos Amy Coney Barrett y Elena Kagan comparecieron el martes ante los comités de asignaciones de la Cámara de Representantes y el Senado para reclamar un incremento de los fondos de seguridad, en la primera comparecencia de miembros del alto tribunal en el Capitolio desde 2019. La solicitud presupuestaria para el año fiscal 2027 asciende a 228 millones de dólares, un 10 % más que el ejercicio anterior, de los cuales 14,6 millones se destinarían a sumar seis agentes de protección por cada magistrado y otros 6,5 millones al diseño de un centro de control de visitantes externo. Barrett relató que hace unas semanas fue víctima de un incidente de “swatting” —una falsa denuncia de disparos que movilizó a la policía frente a su domicilio— y que durante la filtración del borrador que anuló Roe v. Wade tuvo que llevar un chaleco antibalas a casa, lo que la obligó a explicarle a su hijo de 12 años por qué debía usarlo.
Según datos del Servicio de Alguaciles de EE.UU., las amenazas contra jueces federales se han triplicado en la última década: en lo que va del año fiscal 2026 se han registrado 370 amenazas, un 31 % más que en el mismo período del año anterior. La policía del Tribunal Supremo reportó un aumento del 38 % en las amenazas dirigidas específicamente contra los magistrados durante el último año, y del 25 % en el precedente. Kagan vinculó este deterioro del entorno de seguridad con la filtración de la opinión que revocó el derecho constitucional al aborto en 2022, y subrayó que los ciberataques —impulsados por la inteligencia artificial— crecen “en magnitudes año tras año”.
Desde el Legislativo, la petición encontró una recepción mayoritariamente bipartidista. El representante republicano Dave Joyce, presidente del subcomité de la Cámara, afirmó que los jueces deben poder trabajar sin temer por su seguridad o la de sus familias, postura que secundó el demócrata Steny Hoyer. Sin embargo, legisladores del Partido Demócrata aprovecharon la audiencia para cuestionar la falta de mecanismos de ejecución en el nuevo código ético del tribunal, señalando que los escándalos de transparencia han contribuido a la caída de la confianza pública en la institución, que según el Pew Research Center pasó del 70 % en 2022 al 50 % actual.
Analistas en Washington observan que el incremento de las amenazas coincide con una retórica política cada vez más polarizada, en la que dirigentes de ambos partidos han criticado con dureza a los jueces por fallos adversos. La solicitud presupuestaria, que también contempla 2,3 millones para contrataciones de ciberseguridad y un puesto de seguridad residencial externo, queda ahora en manos de los comités de asignaciones, sin que se haya fijado aún una fecha para su votación.
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
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| Prensa china | −0.30 | critical |
| Prensa latinoamericana | −0.20 | neutral |
Los propios jueces hablan a través de su testimonio, presentando un frente unido a través de líneas ideológicas para asegurar fondos para su seguridad. La narrativa toma partido por las necesidades institucionales de la Corte, presentando la solicitud como razonable y urgente.
Al poner en primer plano la historia humana del hijo de la jueza Barrett y el chaleco antibalas, la cobertura crea empatía y despolitiza la solicitud de seguridad, haciéndola más difícil de oponerse.
Las decisiones controvertidas específicas que desencadenaron las amenazas, como la decisión Dobbs sobre el aborto, no se mencionan, lo que permite presentar el tema de seguridad como una preocupación no partidista.
El informe chino adopta un tono de observador distante, pero la selección de detalles—el chaleco antibalas, la pregunta del niño—critica implícitamente al sistema estadounidense por permitir que surjan tales amenazas. El lado tomado es el de un escéptico externo.
Al informar las propias palabras de los jueces sin comentarios, el artículo deja que los hechos hablen por sí mismos, pero la elección de resaltar el detalle más personal y alarmante sirve para subrayar la disfunción de las instituciones estadounidenses.
El artículo omite la naturaleza bipartidista de la solicitud y el hecho de que tanto jueces liberales como conservadores testifican juntos, lo que complicaría la narrativa de la decadencia política estadounidense.
El informe brasileño enmarca la solicitud de seguridad como una consecuencia de las decisiones polémicas de la corte, implicando que las amenazas son una reacción a las acciones de los jueces. El lado tomado es el de un observador crítico que vincula la legitimidad de la corte con sus fallos.
Al mencionar explícitamente 'decisões polêmicas' (decisiones polémicas) sin especificar cuáles, el artículo crea un vínculo causal entre el trabajo de la corte y las amenazas de seguridad, sugiriendo que los jueces cosechan lo que siembran.
El artículo omite las medidas de seguridad específicas solicitadas y las cifras presupuestarias, centrándose en cambio en el contexto político, lo que minimiza las preocupaciones genuinas de seguridad.
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