
Israel fija sus elecciones para el 27 de octubre, un test crucial para Netanyahu
Serán los primeros comicios en completarse a plazo en casi cuatro décadas; las encuestas muestran un oficialismo debilitado y una oposición con posibilidades de mayoría pero sin alianzas claras.
El Parlamento israelí anunció que las elecciones legislativas se celebrarán el 27 de octubre, la fecha límite que marca la ley. La decisión, comunicada por el presidente de la comisión parlamentaria, Ofir Katz, y la asesora jurídica de la Kneset, Sagit Afik, implica que la vigesimoquinta legislatura agotará su mandato completo de cuatro años —algo que no ocurría desde 1988— y que el gobierno de Benjamín Netanyahu se convertirá en el primero en más de medio siglo en concluir su período sin adelantos electorales. Tras meses de incertidumbre por una votación en mayo que abrió la puerta a la disolución anticipada, la coalición gobernante decidió mantener la fecha original, con lo que el receso electoral comenzará el 17 de julio y las listas de candidatos deberán cerrarse el 7 de septiembre.
Según los sondeos difundidos por medios israelíes, el oficialista Likud, de Netanyahu, y el nuevo partido Yashar (“Derecho”), del exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, se disputan el primer lugar con entre 23 y 24 escaños cada uno en una Kneset de 120 bancas. El bloque de partidos que se oponen al primer ministro —que incluye a Yashar, la alianza “Juntos” de los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid, y el partido laico Yisrael Beiteinu de Avigdor Lieberman— sumaría entre 58 y 68 escaños, dependiendo de si se integra o no a las formaciones árabes, con las que varios líderes opositores se niegan a pactar. La coalición oficialista, integrada por el Likud, los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, y los partidos de extrema derecha Poder Judío y Sionismo Religioso, rondaría los 52 escaños, una cifra por debajo de la mayoría absoluta de 61. Netanyahu ha declarado que busca “establecer un gobierno nacional amplio, no de derecha ni de izquierda”, en un intento de recentrar su discurso hacia la unidad nacional y distanciarse del desgaste de sus socios más radicales.
La campaña estará marcada por los profundos cuestionamientos a la gestión de seguridad de Netanyahu tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que resquebrajó su imagen de “Señor Seguridad”. A ello se suma el descontento por el resultado de las guerras en Gaza, Líbano e Irán, en especial el acuerdo entre Teherán y Washington que, según una encuesta de la Universidad Hebrea de Jerusalén, más del 92 % de los israelíes percibe como desfavorable a los intereses del país. La reforma judicial impulsada por el gobierno antes de la guerra —que generó protestas masivas y una fractura social— y la controversia sobre el servicio militar obligatorio para los hombres ultraortodoxos son otros ejes de polarización que movilizan tanto al electorado laico como al religioso. Los procesos por corrupción que enfrenta Netanyahu permanecen como telón de fondo.
La Kneset entrará en receso el 17 de julio, momento en que el gobierno pasará a funciones de interino. Las listas de candidatos deberán estar cerradas el 7 de septiembre y la campaña formal se extenderá por 107 días hasta la votación. Observadores internacionales señalan que la fragmentación del sistema político israelí —basado en la representación proporcional con un umbral del 3,25 %— anticipa largas negociaciones de coalición. La incertidumbre sobre si los partidos opositores podrán superar sus diferencias para formar una alternativa de gobierno estable será uno de los elementos centrales en los meses posteriores a las urnas.
| Prensa israelí | +0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa árabe Levante-Magreb | −0.50 | critical |
| Prensa china | −0.40 | critical |
The Netanyahu government celebrates completing a full term, a historic event that demonstrates the solidity of Israeli leadership despite challenges. The coalition prepares to compete for a new mandate, focusing on stability and experience.
Emphasizing the rarity of the full term serves to normalize Netanyahu's continued rule, turning an administrative fact into a political success.
The war in Gaza and the perception of political crisis that dominate Arab and Chinese coverage are absent or minimized.
Netanyahu faces the election burdened by war and political crisis: the voters' choice is presented as a judgment on his handling of the conflict and the country's stability.
Using the term 'referendum' turns a routine electoral deadline into a personalized vote of confidence, potentially delegitimizing a Netanyahu victory as the product of exceptional circumstances.
The historic milestone of an Israeli government finishing a full term for the first time in decades is entirely absent or downplayed.
The Israeli elections are a test for Netanyahu, with most voters desiring change. Chinese coverage observes from a distance, highlighting internal contradictions in Israeli politics.
Citing polls showing desire for change allows presenting the challenge to Netanyahu as objective and widely shared, without taking an explicit stance.
The historic milestone of a full government term and internal stability dynamics are almost entirely overlooked.
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