
Irán interrumpe diálogo en Suiza por amenazas de Trump, pero fuentes niegan ruptura total
La delegación iraní abandonó la sede de Bürgenstock, según medios oficiales, en protesta por las advertencias de Washington sobre nuevos ataques y el control del estrecho de Ormuz, aunque allegados a las conversaciones aseguran que los contactos no se han roto.
La delegación negociadora iraní se retiró el domingo del encuentro multilateral en la localidad suiza de Bürgenstock, informaron las agencias oficiales y semioficiales IRNA, Tasnim y Fars, en respuesta directa a las amenazas proferidas horas antes por el presidente estadounidense Donald Trump. Según esas fuentes, el equipo iraní puso fin a su participación tras una reunión con el mediador catarí y condicionó la reanudación de las pláticas al cese inmediato de las hostilidades en Líbano. Sin embargo, fuentes cercanas a la negociación citadas por el diario económico brasileño Valor Econômico señalaron que los representantes «permanecían comprometidos» en Suiza, lo que sugiere que la ruptura no sería total o que los canales indirectos siguen activos.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento y jefe negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que las Fuerzas Armadas «están preparadas para responder» y recomendó a Washington «cuidar sus declaraciones». El ministro de Exteriores, Abás Araqchí, y otros miembros de la delegación habían insistido durante las conversaciones en que la prioridad absoluta era consolidar el alto el fuego en Líbano y vincular cualquier avance diplomático al fin de las operaciones israelíes contra Hezbolá. La postura iraní, recogida por medios estatales, es que el memorando de entendimiento firmado una semana antes debe aplicarse en todos los frentes regionales, y que las amenazas públicas de Trump hacen inviable continuar negociando.
La parte estadounidense, encabezada por el vicepresidente J. D. Vance, había proyectado optimismo al inicio de la jornada —habló de «grandes avances»—, pero el propio Trump elevó la presión con un mensaje en Truth Social en el que exigía a Irán «detener inmediatamente a sus representantes bien pagados en Líbano» y amenazaba con «golpear con mucha dureza otra vez, igual que la semana pasada, pero aún más fuerte». En una entrevista con Fox News, añadió que si Teherán cierra el estrecho de Ormuz «no les quedará país» y que Estados Unidos podría convertirse en «el ángel de la guarda» de esa vía marítima e incluso cobrar peajes. La retórica presidencial ha sido interpretada por analistas en Oriente Medio como un intento de forzar concesiones inmediatas, pero ha erosionado la confianza construida en la fase previa de acercamiento diplomático.
El encuentro de Bürgenstock era la primera cita de alto nivel tras la firma del memorando del 18 de junio, que establecía un plazo de sesenta días para negociar las cuestiones más sensibles: el programa nuclear iraní, la situación en Líbano, la reapertura del estrecho de Ormuz, el alivio de sanciones y la liberación de activos congelados. La ofensiva israelí en el sur del Líbano —que continúa pese a los acuerdos de alto el fuego— se ha convertido en el principal escollo, junto con las discrepancias sobre el enriquecimiento de uranio. De acuerdo con la agencia iraní IRIB, el primer turno de consultas se suspendió a los ochenta minutos para deliberaciones internas. Según la television estatal iraní, en esa pausa se debatió un borrador sobre la exención temporal de sanciones a las exportaciones de petróleo y productos derivados.
Con el foro suizo habilitado hasta la mañana del lunes y los mediadores cataríes y paquistaníes aún sobre el terreno, persiste un margen para retomar los contactos, aunque en un clima de elevada incertidumbre. Portavoces del gobierno iraní condicionan la vuelta a la mesa a que cesen las «presiones y amenazas», mientras que desde Washington se insiste en que la diplomacia sigue siendo la vía preferente, pero no se descartan medidas de fuerza si Irán no controla a sus aliados. En paralelo, el mercado petrolero registró ligeras caídas y los analistas en Bruselas y Moscú advierten de que el descarrilamiento del proceso podría reavivar las tensiones en el Golfo Pérsico y el riesgo de una escalada militar regional.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Continental European media report that Iran left the peace talks in Switzerland in protest against new threats from US President Trump. The narrative focuses on Iran's action as a reaction to Trump's belligerent statements, without taking a clear stance. Details include Trump's remarks about 'well-paid proxies' and Tehran's decision to halt negotiations.
Russian media, citing Iranian sources, portray the walkout as a legitimate protest against Trump's existential threats. The harshness of US statements, including the threat to 'destroy' Iran, is emphasized. The narrative sympathizes with Iran's position and criticizes US intransigence.
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