
Irán insiste en controlar el estrecho de Ormuz mientras se reanuda el tráfico marítimo
Teherán propone un peaje o administración conjunta con Omán para el paso de buques, mientras el tráfico se recupera y las potencias regionales rechazan cualquier cambio en la normativa de libre navegación.
La reanudación del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz coincide con una renovada ofensiva diplomática de Irán para consolidar su control sobre la estratégica vía. Según declaraciones del viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, difundidas por la televisión estatal, Teherán busca negociar con Omán un mecanismo conjunto de supervisión de los buques que transitan el paso, pero advirtió que actuará unilateralmente si Mascate no muestra interés. La propuesta se produce después de que al menos 24 embarcaciones, incluidos superpetroleros, cruzaran el lunes el estrecho en ambas direcciones, de acuerdo con datos de la firma Kpler citados por agencias internacionales, lo que indica una recuperación parcial de la confianza de los operadores tras semanas de ataques y represalias militares.
Desde Washington y Mascate se ha impulsado un corredor marítimo alternativo que discurre próximo a la costa omaní, diseñado para alejar el tráfico del alcance inmediato de las fuerzas iraníes. Ex mandos de la Quinta Flota estadounidense, como el vicealmirante retirado Kevin Donegan, han señalado a medios norteamericanos que los recientes ataques contra buques comerciales no fueron aleatorios, sino parte de una estrategia de la Guardia Revolucionaria para encarecer las primas de seguro y hacer comercialmente inviable la ruta sin aceptar las condiciones de Teherán. Omán, que es parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), se encuentra en una posición delicada: su eventual participación en un esquema de peaje podría dotar de apariencia bilateral a una medida que, según expertos en derecho marítimo consultados por medios internacionales, contraviene el principio de paso en tránsito libre consagrado en el artículo 26 de esa convención.
La iniciativa iraní ha encontrado un rechazo frontal en las monarquías del Golfo. El ministro de Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, declaró que la gestión del estrecho funcionaba adecuadamente antes del conflicto y cuestionó la necesidad de aceptar un arreglo novedoso como resultado de las hostilidades. Analistas en Ankara advierten de que, si Teherán logra monetizar el paso por Ormuz, sentaría un precedente con repercusiones para otros puntos de estrangulamiento marítimo globales, desde el Bósforo hasta el estrecho de Malaca. La propia Convención de la ONU solo permite el cobro de peajes en canales artificiales, como Suez o Panamá, y prohíbe expresamente gravar el mero tránsito por estrechos naturales, una norma que Irán no ha ratificado pero que Estados Unidos considera derecho internacional consuetudinario.
El alto el fuego acordado tras los últimos enfrentamientos incluye un período de 60 días sin peajes y la negociación sobre la “administración futura y los servicios marítimos” del estrecho. Mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado en redes sociales que no habrá gravámenes, el memorando de entendimiento no ofrece garantías explícitas al respecto. Medios vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní han presentado las cláusulas sobre la administración del paso como una victoria negociadora de Teherán. Las conversaciones formales entre las partes están previstas para esta semana en Doha, con la definición del estatus del estrecho como uno de los expedientes más sensibles de la agenda.
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
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| Prensa india y del sur de Asia | −0.20 | neutral |
The market adapts: new pricing mechanisms from Abu Dhabi show that the oil trade can absorb geopolitical shocks without panic.
By focusing on a concrete market response (new pricing methodology), the narrative normalizes the geopolitical tension as a manageable business risk.
The bloc omits Iran's own strategic rationale for demanding control, as well as the potential for military escalation, reducing the story to a market adjustment.
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By invoking a credible external rating agency (Moody's), the narrative transforms a potential crisis into a test of national resilience, reassuring domestic audiences.
The bloc omits the specifics of Iran's demands and the Doha talks, as well as the broader regional security dynamics, focusing solely on India's fiscal buffer.
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