
Irán ataca bases de EE UU en Jordania y Kuwait con supuesta ayuda local
La Guardia Revolucionaria iraní reivindicó una nueva ola de ataques con misiles y drones contra activos militares estadounidenses en varios países del Golfo, agradeciendo la cooperación de ciudadanos jordanos.
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) de Irán lanzó en la madrugada del lunes una nueva serie de ataques con misiles balísticos y drones contra instalaciones militares de Estados Unidos en Jordania, Kuwait y otros puntos de Oriente Medio. Según los comunicados difundidos por la agencia estatal IRNA y el canal Press TV, la ofensiva —enmarcada como la vigesimoprimera oleada de la «Operación Nasr 2»— alcanzó aviones de transporte C-17 y de patrulla marítima P-8 en el aeropuerto de Áqaba, así como hangares y refugios en la base aérea de Al-Azraq, donde Teherán afirma haber causado «decenas de bajas» entre las fuerzas estadounidenses. En paralelo, drones y misiles impactaron la base Ali Al-Salem en Kuwait, destruyendo, según el IRGC, un sistema de radar, un almacén de equipos aeronáuticos y un hangar con drones MQ-9.
Desde la óptica de Teherán, los ataques fueron posibles gracias a información de inteligencia proporcionada por ciudadanos y militares jordanos, a quienes el IRGC agradeció públicamente por cumplir un «deber religioso» que allana el camino para la «liberación de Al-Quds». El comunicado califica a las fuerzas estadounidenses de «mahdur al-dam» (susceptibles de ser muertas según la ley islámica) y las responsabiliza de apoyar al «régimen sionista infanticida» en Gaza. Por su parte, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Jordania había declarado previamente que sus sistemas de defensa aérea interceptaron proyectiles lanzados contra su territorio, y el gobierno de Ammán ha reiterado que no permitirá el uso de su espacio aéreo para agresiones contra Irán. Kuwait, a través de su Estado Mayor, confirmó la activación de sus defensas antiaéreas para repeler drones «enemigos» y pidió a la población seguir las instrucciones de seguridad, mientras que el Ministerio del Interior de Baréin hizo sonar sirenas de alerta y urgió a los residentes a buscar refugio.
La dimensión regional de la escalada se amplió con el impacto de un misil contra la sede del grupo opositor kurdo-iraní Komala en Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí. La organización, de orientación izquierdista y fundada en 1969, denunció que desde el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos e Israel contra Irán sus instalaciones han sido blanco de más de 91 ataques con misiles y drones. Asimismo, medios kuwaitíes reportaron que infraestructura civil —plantas de desalinización, centrales eléctricas y refinerías— también resultó afectada en días previos, lo que Kuwait calificó como una «peligrosa escalada» y una violación del derecho internacional. Desde Washington, el Comando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (CENTCOM) informó que en las mismas horas sus fuerzas atacaron centros de mando, sistemas de defensa aérea e instalaciones navales en territorio iraní, con el objetivo declarado de degradar la capacidad militar de la República Islámica.
El actual ciclo de violencia se inscribe en una confrontación prolongada que se intensificó a partir del 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron oleadas de bombardeos sobre Irán. Tras meses de ataques recíprocos, un breve alto el fuego mediado por Pakistán se plasmó en un memorando de entendimiento firmado electrónicamente el 18 de junio, pero el acuerdo colapsó después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara el 8 de julio el fin de la tregua, en respuesta a un ataque iraní contra buques en el estrecho de Ormuz. Desde entonces, Teherán ha reivindicado ataques contra bases estadounidenses en Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y ahora Jordania y Kuwait. Analistas en capitales europeas y latinoamericanas observan que la dinámica de represalias, sin un mecanismo de distensión activo, mantiene a la región en un estado de alerta permanente, con el riesgo de que la afectación a infraestructura civil y la participación de actores no estatales amplíen aún más el conflicto.
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| Prensa del Sudeste Asiático | −0.60 | critical |
| Prensa árabe Levante-Magreb | +0.80 | aligned |
El IRGC habla como defensor del Islam y los oprimidos, celebrando una victoria militar y agradeciendo a los colaboradores jordanos. Se posiciona como el vengador justo contra el imperialismo estadounidense y la agresión israelí.
El bloque utiliza la condena moral de Estados Unidos como 'asesino de niños' y 'terrorista' para justificar los ataques, mientras presenta la ayuda jordana como un levantamiento popular contra la ocupación. Esto crea una narrativa de resistencia legítima.
El bloque omite cualquier mención de bajas estadounidenses o jordanas desde la perspectiva de las víctimas, y no informa sobre las medidas defensivas tomadas por Kuwait o Bahréin. También omite cualquier verificación independiente de las afirmaciones.
Los estados del Golfo y los observadores regionales hablan con alarma, enfatizando la amenaza inmediata para la seguridad civil y la necesidad de medidas defensivas. Retratan a Irán como un agresor que desestabiliza la región.
El bloque utiliza un lenguaje urgente e informes de acciones defensivas para crear un sentido de crisis y victimización. Al centrarse en la intercepción de drones y las advertencias a los civiles, presenta las acciones iraníes como imprudentes y peligrosas.
El bloque omite la justificación del IRGC de los ataques como represalia por el apoyo de Estados Unidos a Israel, y no menciona la asistencia jordana ni la destrucción de aviones estadounidenses. También omite cualquier contexto histórico de la presencia militar estadounidense en la región.
El eje de la resistencia habla como vanguardia del mundo islámico, celebrando los ataques como una victoria contra el 'Gran Satán' y sus aliados. Posiciona al IRGC como defensor de los oprimidos.
El bloque utiliza un lenguaje religioso y moral para legitimar los ataques, presentándolos como un deber religioso ('mahdur al-dam') y una respuesta a los crímenes estadounidenses. También destaca el papel de los ciudadanos jordanos para mostrar un amplio apoyo.
El bloque omite cualquier mención de las medidas defensivas de Kuwait y Bahréin, y no informa sobre las bajas del lado estadounidense como pérdidas humanas. También omite cualquier crítica a las acciones iraníes por parte de la comunidad internacional.
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