
Irán arresta a Ahmadineyad tras descubrir una operación israelí de años para reclutarlo
El expresidente iraní se encuentra bajo arresto domiciliario del servicio de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, según fuentes citadas por The New York Times, después de que se revelaran contactos secretos con el Mosad y un plan para instalarlo como líder tras un cambio de régimen.
El expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad permanece bajo arresto domiciliario por orden del ala de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, después de que las autoridades de Teherán descubrieran una parte sustancial de sus comunicaciones con Israel. Cuatro altos funcionarios iraníes citados en una investigación del diario The New York Times confirmaron la detención, que se produjo tras una operación encubierta de años del Mosad destinada a cultivar al antiguo mandatario como activo de inteligencia y, en una fase posterior, a situarlo al frente de Irán una vez derrocado el sistema de la República Islámica. El operativo incluyó encuentros secretos en Budapest, pagos a su entorno y un intento de extracción durante los bombardeos israelíes de febrero pasado.
Desde la óptica de fuentes de seguridad israelíes y exfuncionarios estadounidenses, la operación se remonta al menos a 2023, cuando Ahmadineyad fue invitado a una conferencia sobre cambio climático en Guatemala, país aliado de Israel, y las autoridades iraníes intentaron impedir su viaje. El punto de inflexión se produjo a principios de 2024, cuando un alto cargo del gobierno húngaro solicitó al rector de la Universidad de Servicio Público de Budapest que cursara una invitación académica al expresidente. Según el propio rector, Gergely Deli, el congreso era una tapadera para facilitar conversaciones secretas entre Ahmadineyad y agentes israelíes. El entonces director del Mosad, David Barnea, viajó personalmente a la capital húngara para reunirse con él, y la agencia informó posteriormente a la CIA sobre el contacto establecido. En paralelo, Israel comenzó a financiar de manera encubierta los gastos de residencia y desplazamiento del político iraní, canalizando pagos a través de su portavoz, Ali Akbar Javanfekr.
Analistas en Moscú y en capitales europeas subrayan que la motivación de Ahmadineyad no habría sido económica, sino de poder. Un antiguo asesor suyo, Abdolreza Davari, declaró al diario neoyorquino que el expresidente posee una amplia red económica y que buscaba regresar a la cúpula del Estado. Tras ser inhabilitado en tres ocasiones para concurrir a las elecciones presidenciales, Ahmadineyad habría llegado a la conclusión de que solo una intervención extranjera podía devolverle el poder. En círculos próximos al expresidente se afirma que, de haber recuperado el liderazgo, habría normalizado las relaciones con Israel en el marco de los Acuerdos de Abraham. Esta evolución contrasta con su perfil público anterior, marcado por un discurso radicalmente antiisraelí, y se acompañó de gestos como aprender inglés, vestir trajes occidentales y evitar las citas coránicas en sus intervenciones internacionales.
La fase más arriesgada de la operación se desencadenó el 28 de febrero, en la primera jornada de la guerra entre Israel e Irán. Un ataque aéreo israelí dañó el complejo residencial de Ahmadineyad en Teherán, destruyendo el edificio de sus guardaespaldas y su vehículo blindado. En medio del caos, un automóvil Peugeot negro con agentes del Mosad recogió al expresidente y lo trasladó a un piso franco dentro del país. Sin embargo, según fuentes iraníes y estadounidenses, Ahmadineyad quedó profundamente decepcionado con la ejecución de la operación y abandonó el refugio en circunstancias no aclaradas. Desde entonces, no se le vio en público hasta su breve aparición, la semana pasada, en el funeral del líder supremo Alí Jamenei, donde fue observado rodeado de personas que parecían ser agentes de seguridad. El servicio de inteligencia de la Guardia Revolucionaria lo mantiene ahora bajo arresto domiciliario mientras prosigue la investigación sobre sus vínculos con el Mosad. Ni la agencia israelí ni el portavoz del expresidente han querido hacer comentarios, y el expediente sigue abierto a la espera de que Teherán defina los próximos pasos judiciales.
| Prensa israelí | +0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa árabe Levante-Magreb | −0.20 | neutral |
| Prensa rusa y CEI | −0.10 | neutral |
Israel claims the scale of the Mossad operation, presenting the attempt to recruit Ahmadinejad as a bold move to destabilize the Iranian regime.
The narrative emphasizes meticulous planning and agent bravery, turning a failure into a display of capability.
It omits the context of violations of Iranian sovereignty and possible diplomatic consequences for Israel.
The Arab world questions the Israeli version, wondering whether the recruitment attempt is real or propaganda.
The choice to phrase the headline as a question insinuates skepticism without outright denying the facts.
It omits the detailed Israeli perspective, focusing only on the NYT version and Iranian sources.
Russia reports the news with detached irony, highlighting the failure of both Israel and Iran.
The use of quotation marks and a neutral tone with hints of sarcasm allows belittling both sides.
It omits any analysis of implications for regional stability, reducing the affair to an anecdote.
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