
Hallazgos en Indonesia, Israel y la Antártida reescriben los orígenes del arte y la violencia humana
Desde la pintura figurativa más antigua hasta evidencias de agresiones con armas hace 100.000 años, la arqueología revela capítulos ocultos de la experiencia humana.
La datación de una pintura rupestre en la isla indonesia de Célebes ha fijado un nuevo umbral para el arte figurativo: 45.500 años de antigüedad, según el análisis de depósitos minerales realizado por arqueólogos de la Universidad Griffith. La imagen, un cerdo verrugoso en ocre rojo hallado en la cueva Leang Tedongnge, desplaza el origen de la representación simbólica varios milenios atrás y cuestiona la narrativa centrada en Europa. En la misma región, investigadores del organismo indonesio BRIN y universidades australianas han estimado en 67.800 años la edad de otras manifestaciones rupestres en Liang Metanduno, lo que convierte a Sulawesi en un foco de atención para el estudio de la cognición humana temprana.
Esa ventana al pasado se amplía con el análisis de un cráneo de Homo sapiens en la cueva de Qafzeh, en el actual Israel. Una incisión profunda en la mandíbula, examinada con microtomografía, revela lo que podría ser la evidencia más antigua de violencia interpersonal con un arma cortante, hace unos 100.000 años. La herida muestra signos de cicatrización, lo que indica que el individuo sobrevivió. El patrón de la lesión, en el lado izquierdo del rostro, coincide con el observado en agresiones actuales entre diestros, señalan los autores del estudio publicado en Scientific Reports. En paralelo, el esqueleto de un bebé de entre 6 y 9 meses hallado en Tell Brak, Siria, con fracturas costales en fase de curación y lesiones craneales, ha sido interpretado por un equipo internacional como un posible caso de maltrato infantil hace 6.000 años, tras descartar patologías metabólicas o accidentes.
Un enigma de cronología más reciente emerge en la Antártida. Un cráneo humano descubierto en 1985 en la playa Yamana, en la península Antártica, perteneció a una mujer joven, probablemente de origen chileno, que falleció entre 1819 y 1825, según dataciones y análisis químicos realizados por la Universidad de Chile. La fecha antecede o coincide con el avistamiento oficial del continente por la expedición rusa de Bellingshausen en 1820, lo que plantea interrogantes sobre una presencia humana anterior no documentada. Los investigadores barajan la hipótesis de un naufragio o una incursión desconocida, mientras prosigue la búsqueda de más restos óseos dispersos en el litoral.
En el presente, la investigación forense también saca a la luz historias silenciadas. En General Güemes, Argentina, el hallazgo del cuerpo desmembrado de un recién nacido en un cementerio mantiene abierta una causa judicial por parte de la fiscalía de Graves Atentados. Las autoridades analizan cámaras de seguridad y realizan pericias para establecer la identidad y las circunstancias de la muerte, en un caso que ha conmocionado a la comunidad local. Mientras, en Río de Janeiro, la muerte de una mujer tras sufrir quemaduras en un ritual de candomblé reaviva el debate sobre el uso de sustancias inflamables en ceremonias religiosas; la familia de la víctima cuestiona la presencia de fuego en un espacio cerrado con niños, y la responsable del terreiro calificó el hecho de “accidente imprevisible”. Estos episodios, separados por milenios y continentes, confluyen en el esfuerzo científico por descifrar las huellas de la conducta humana en sus expresiones más extremas.
| Prensa iraní y afín | −0.30 | critical |
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| Prensa latinoamericana | +0.70 | aligned |
| Prensa del Sudeste Asiático | +0.80 | aligned |
El descubrimiento de abuso infantil y violencia con armas en la prehistoria demuestra que la crueldad humana es tan antigua como la humanidad misma.
Utiliza evidencia forense para etiquetar lesiones antiguas como 'abuso' y 'crimen', moralizando el pasado y haciendo que la violencia prehistórica sea inmediatamente reconocible como maldad.
El bloque omite el descubrimiento del arte figurativo más antiguo, centrándose únicamente en la violencia.
La pintura de cerdo de 45.500 años es el arte figurativo más antiguo, evidencia de la creatividad humana temprana que reescribe la historia de la evolución cultural.
Se basa en la autoridad científica de las dataciones y las universidades para establecer el descubrimiento como un hecho indiscutible, evocando asombro y respeto.
El bloque omite los descubrimientos de violencia prehistórica, centrándose solo en el arte.
Indonesia es el centro de la prehistoria mundial, y las pinturas de Liang Metanduno lo demuestran: un patrimonio para exhibir con orgullo.
Utiliza el orgullo nacional y la propuesta de un ícono museístico para transformar un descubrimiento científico en un símbolo de identidad cultural y desarrollo turístico.
El bloque omite los descubrimientos de violencia prehistórica, centrándose exclusivamente en el arte y su significado nacional.
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