
El gesto del mono y el llanto en el zoológico: la Copa del Mundo que no logra escapar del racismo
El influencer IShowSpeed fue blanco de insultos racistas en dos partidos de Argentina, mientras la FIFA investiga y las redes estallan en una indignación que trasciende fronteras.
En la transmisión en vivo se ve el instante exacto en que la euforia se transforma en un silencio incómodo. Argentina acaba de remontar un 0-2 ante Egipto en Atlanta, el estadio es un hervidero albiceleste, y Darren Jason Watkins Jr. —más conocido como IShowSpeed— enfoca su cámara hacia la tribuna. Lleva puesta la camiseta egipcia, su forma de provocar desde la grada. Un aficionado argentino lo señala, se besa la camiseta y, sin dejar de mirarlo, imita a un mono. El gesto queda registrado para siempre en el canal de YouTube del streamer, ante los ojos de más de 57 millones de suscriptores. “¿Qué le pasa a este tipo?”, se escucha preguntar a Speed, con una mezcla de incredulidad y hastío.
El episodio de Atlanta no fue un hecho aislado. Cuatro días antes, en el Hard Rock Stadium de Miami, durante el triunfo argentino sobre Cabo Verde, otra escena había encendido las alarmas. Speed, vestido con la camiseta del conjunto africano, se enfrentó a una hincha que le gritó en español: “Andate a llorar al zoológico”. La frase, con una carga racial inconfundible en el contexto de un hombre negro, llevó a la FIFA a abrir una investigación de inmediato. El organismo emitió un comunicado en el que condenó “enérgicamente el racismo, el odio y la discriminación en todas sus formas” y recordó que la Copa del Mundo es “una celebración de la unidad, la diversidad y el respeto”. Sin embargo, la reincidencia en el partido siguiente dejó en evidencia la dificultad de traducir las palabras en sanciones concretas.
IShowSpeed, un creador de contenido de 21 años oriundo de Cincinnati, se ha convertido en una de las figuras más ubicuas de este Mundial. Con más de 150 millones de seguidores sumando todas las plataformas, su estilo explosivo y su fanatismo declarado por Cristiano Ronaldo lo han llevado a colaborar con la propia FIFA y con cadenas anfitrionas como Fox Sports. Su presencia en los estadios es un imán para los aficionados, que lo buscan para selfies o para provocarlo, y sus transmisiones funcionan como un termómetro de la cultura digital que envuelve al fútbol contemporáneo. No es casual que el influencer brasileño Luva de Pedreiro, que compartió tribuna con él días antes, haya sido uno de los primeros en alzar la voz: “Cenas feias, né, minha tropa. Bora, Fifa. Tem que punir esses vagabundos”, dijo en un video que se viralizó en las redes latinoamericanas, exigiendo prisión y prohibición de ingreso a los estadios para los responsables.
La indignación no se limitó al continente americano. En Europa, la prensa deportiva subrayó la paradoja de que los insultos se produjeran en el mismo torneo en el que Kylian Mbappé había denunciado los comentarios racistas de una senadora paraguaya tras la eliminación de su selección. La Federación Francesa de Fútbol anunció acciones legales, y el gobierno paraguayo se desmarcó de las declaraciones de la legisladora. Desde la óptica de analistas en Brasil, la sucesión de casos revela una trama más profunda: el racismo se expresa sin disimulo en las gradas y en las redes sociales, amparado a veces en una supuesta “cargada” futbolera, y encuentra en las figuras mediáticas como Speed un blanco de alta visibilidad. La FIFA, mientras tanto, enfrenta una presión creciente para que su política de tolerancia cero deje de ser un eslogan y se convierta en un mecanismo efectivo de castigo.
La imagen que persiste es la del gesto del mono, repetido y filmado, como un eco de otros gestos que han manchado estadios en Río de Janeiro, en Europa y en tantas canchas del mundo. Speed, que en enero de 2026 se había convertido en el primer creador de contenido negro en superar los 50 millones de suscriptores en YouTube, siguió su transmisión aquella noche en Atlanta con una pregunta que flota sin respuesta: “¿Qué es lo que está mal con este tipo?”. La cámara, testigo incómodo, ya había apagado el festejo.
| Prensa latinoamericana | −0.70 | critical |
|---|---|---|
| Prensa europea continental | 0.00 | neutral |
| Prensa atlántica / anglosfera | −0.30 | critical |
América Latina condena el racismo y exige acciones concretas a la FIFA.
Destaca a la víctima y moviliza la solidaridad regional, convirtiendo un incidente aislado en un caso emblemático de discriminación.
Omite el incidente anterior de Miami y las palabras específicas usadas por el hincha, centrándose en el patrón más amplio de racismo.
La Europa continental registra el suceso sin tomar partido.
Adopta un tono distante e institucional, reduciendo la tensión emocional a un procedimiento formal.
Omite el incidente anterior de Miami y la reacción de otros influencers, limitando la historia a la investigación de la FIFA.
El mundo atlántico condena el racismo y se remite a la FIFA para la resolución.
Desplaza la atención del incidente a la respuesta institucional, legitimando la acción de la FIFA como autoridad moral.
Omite el incidente anterior de Miami y la solidaridad de otros influencers, reduciendo la narrativa a la reacción oficial de la FIFA.
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